viernes, 24 septiembre 2021
Inicio La Pampa Isha: "Fue un canto a la vida"

Isha: «Fue un canto a la vida»

OBTUVO SU DOCUMENTO DE IDENTIDAD AUTOPERCIBIDA

Isha Escribano tiene 50 años y es compositora, médica e instructora de yoga. Semanas atrás, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, le entregó su nuevo documento con la información de género de acuerdo a su identidad autopercibida y se convirtió así en la persona 9 mil en acceder a este tipo de DNI.
«Yo nací con una biología de varón, y me asignaron un género que estaba en concordancia con mi biología. Yo siempre me sentí que no era de ese género. De chiquitita, ya desde los tres años, me vestía de mujer y me sentía así», comenzó su relato en Radio Noticias.
«Entonces la identidad con la cual yo percibo mi género es esa, y me gusta expresarme y vivir acorde a eso, vistiéndome de mujer y con un montón de cosas que en la sociedad dicen ‘esto es de mujer'», continuó.
Isha explicó que la identidad autopercibida es «cómo vos te percibís respecto de tu identidad de género, que no tiene nada que ver con la biología, con tus genitales». En ese sentido, afirmó que «hay tantos géneros como personas posibles, y se nos hizo creer que sos hombre o mujer y punto».
«Hay gente que no se percibe ni hombre ni mujer, hay gente que se percibe hombre, mujer, hay gente que se percibe algo en el medio. No es algo relacionado con la biología el género», remarcó.

Una lucha por sobrevivir.
Sin embargo, su vida no fue fácil y tuvo que emprender una ardua lucha contra la discriminación y el desprecio. «En un mundo machista, heteropatriarcal, en algún punto tuve que poner toda mi historia como en un frasco a rosca para sobrevivir», comentó y reveló que tuvo «ideaciones suicidas durante años».
Para Isha, esto representó un «gran esfuerzo». Incluso, recordó que el año pasado, luego de una conferencia, una joven le preguntó «Con todas las cosas que vos hiciste, ¿cuál pensás que fue tu mayor logro?», y ella contestó: «Haber llegado con vida a esta instancia, no haberme matado».
«Fue muy grande la lucha, el esfuerzo por sobrevivir. No quiere decir que mi vida haya sido siempre un horror, he tenido obviamente momentos de alegría, hermosos. La vida me ha regalado un montón de cosas, pero esto era una deuda pendiente», agregó.

-¿Alguna vez te dijeron que por tu planteo de identidad autopercibida estabas enferma?
-No me lo han dicho así, en esas palabras, pero me lo han dicho sin decírmelo. De hecho, hay gente que no quiso verme nunca más. No importa específicamente quién, pero sí ha sucedido eso y que mi mera existencia genere provocación.

-¿Y no admiración por todo lo que sos?
-No. Esto es porque, a diferencia de las tribus nativas americanas que valoraban a las personas de su clan por lo que le aportaban a la sociedad y no por su condición de género, acá hay gente que me valora no por lo que aporto sino por mi condición de género. Es parte del camino, y me ha salvado la espiritualidad, meditar y la conexión con el mundo interno. Porque sino, no hubiera podido trascender… Ser tan denigrada, humillada. Pero aquí estoy, con mi sonrisa en mi rostro.

Procesos internos.
Durante la entrevista, Isha enfatizó en la idea de que «todo tiene un tiempo. A mí me llevó muchos años aceptarme». En esa línea, recordó una anécdota con su padre, cuando compró un terreno y comenzó a plantar árboles. «Aprendí que cada árbol tiene su crecimiento. Y dije, la gente es igual con los procesos internos. Esto es nuevo y distinto para mucha gente, y tengo que abrazarla y entenderla, empatizar con lo que le pasa. Eso no quiere decir que tenga que hacerme cargo de lo que le esta pasando, pero sí empatizo y respeto tus tiempos».
Por otra parte, consideró que la ceremonia en la que el presidente le entregó su nuevo documento de identidad fue un mensaje que trascendió «con creces el tema trans», a pesar de que «fue un día muy importante para el colectivo por lo que se ha logrado».
«Es un mensaje que trasciende lo trans. El otro día en la Casa Rosada fue un canto a la vida, y lo digo desde ningún color político. Fue un mensaje a la vida de decir ‘sos libre ahora mismo, andá y no te mueras con la canción tuya que tenés adentro y que aún no pudo ser cantada'», indicó.
Finalmente, no desaprovechó la oportunidad para advertir de que es necesaria la creación de leyes «porque sino te matan, te violan, te discriminan. Por un lado hay que acelerar los procesos porque, de hecho, la edad promedio de la mujeres trans en América Latina es de 35 años. Son urgentes leyes que nos protejan como ciudadanas porque sino te matan, y toda la discriminación que se sufre no cualquier persona logra sobrevivir».

La historia del nombre
El reconocimiento legal, a través de la entrega del documento, fue valorado por Isha, quien consideró que no había «una forma más grande en la vida». A su vez, destacó que como si eso no fuera suficiente, «el Presidente en persona me dio el documento en la mano».
El DNI ahora reafirma su identidad de mujer como Isha Escribano. En ese sentido, explicó que el nombre significa «el ser, nuestra esencia. Yo sabía del significado de ese nombre, porque hace años estuve en Suiza con mi maestro espiritual, Sri Sri Ravi Shankar».
Sin embargo, la historia no terminó allí. «El año pasado yo estaba pidiéndole a la vida un nombre. Como mi proyecto «Indra Mantra», me imaginaba un nombre con esa vibración. Y un día me bajó ese nombre, Isha, me encantó y lo anoté en una lista de posibles nombres. Y encima, me pongo a leer en Wikipedia más cosas sobre el nombre e Isha en hebreo es ‘mujer'», comentó.
«Pensé ‘wow’, la vida me acaba de obsequiar un nombre que es el ser y mujer. Esta representando a mi ser que se manifiesta en el mundo material como mujer», agregó.
La última señal que recibió para terminar eligiendo el nombre provino de una niña de 10 años. Todo ocurrió cuando un día recibió el llamado de una amiga, quien le comentó que su hija de diez años le había dicho que no le podían «seguir diciendo por el nombre viejo». Entonces, se puso a buscar en internet nombres que «comenzarán con E, como mi nombre viejo». A los pocos días, cuando fueron a su casa, la niña le llevó un nombre para obsequiarle: Isha.