Jornada en Santa Rosa: ¿Qué es la Antigimnasia?

El próximo viernes 21 y sábado 22 de septiembre se llevará a cabo la primera Jornada de Antigimnasia en Santa Rosa. La licenciada Laura Diuzaboulet, quien se formó en Francia con la creadora de la técnica Therése Bertherat es la encargada de dictar esta jornada.

La actividad es organizada por LA ARENA y auspiciada por el Hotel Unit (Avda Luro y Argentino Valle) que será la sede del encuentro. El cupo es limitado y se requiere inscripción previa, para más información escribir a: antigimnasia@laarena.com.ar

La Antigimnasia es un trabajo corporal, creado por la fisioterapeuta francesa Thérése Bertherat, en los años 70.

Los movimientos en AG son sutiles y muy precisos, respetuosos de la anatomía humana y, al mismo tiempo, muy poderosos y eficaces. Despiertan todos los músculos desde el más grande al más pequeño, del más conocido hasta el más olvidado y descuidado .Son movimientos que nos permiten observar, reflexionar y descubrir qué se puede y qué no se puede hacer. No existe el “hacerlo bien” o “ hacerlo mal”, tampoco hay niveles, ni límites de edad.  Solo interesa conocerse mejor, descubrir su propio cuerpo, desarrollar la percepción de uno mismo. Se exploran nuevos territorios , a veces ignorados, y por eso mismo dolorosos. Se experimenta que se tiene un sacro, lengua, articulaciones, caderas, pies, y todo esto no para sufrir sino para disfrutar de la experiencia y extender el bienestar a nuestra vida.

¿Pero se van a ir los dolores?.

Si bien la Ag no es una terapia, la mayoría de los dolores están ocasionados por el acortamiento de la musculatura posterior que viene de la época en que éramos cuadrúpedos. Esta musculatura es sumamente potente y, aunque son muchos músculos, están unidos formando una larga cadena solidaria, actuando como si fueran uno solo. Por delante también hay músculos, pero se insertan en distintos sentidos y no son solidarios. Nuestra organización corporal hace que los músculos de atrás, al estar comunicados, reaccionen antes y casi siempre hacen ellos el trabajo. Este esfuerzo permanente los contractura. Tiran de las vértebras, hacen que la espalda se curve, que la zona de los riñones se ahueque, que las piernas se tuerzan. Por delante, los músculos rara vez trabajan, están inhibidos por el exceso de tensión de los de atrás.

Es necesario restablecer un mejor equilibrio de fuerzas. Al deshacer los nudos que inhiben y paralizan nuestros músculos, y que acaban deformando a nuestro cuerpo, se libera de sus contracturas y entonces los músculos de adelante empiezan a trabajar. Y todo este equilibrio de fuerzas se logra con un gran mediador que es el diafragma.

El cuerpo tiene una enorme capacidad de autocuración. Gracias al trabajo, el cuerpo se libera de sus rigideces, se vuelve más flexible, suelta sus miedos, sus frenos. Detrás de nuestras rigideces, y contracturas, casi siempre se esconde un sufrimiento físico o emocional. Un accidente, un abandono, una pérdida, hicieron reaccionar a nuestra musculatura, y aunque creamos haber olvidado, el cuerpo no olvida. Para no volver a sentir ese dolor, se rigidiza, deja de mover alguna zona, se insensibiliza, enmudece .El trabajo en AG, permite poco a poco recuperar esos territorios olvidados, esas zonas dormidas, que no nos atrevemos a tocar, a veces por muchos años. Un nuevo cuerpo empieza a tomar vida, más flexible, más placentero, que permite recuperar y a veces sentir por primera vez el bienestar. Disminuye el estrés, las tensiones musculares, los dolores. Mejora la respiración, la digestión, la circulación venosa, la energía sexual.

Mejora la confianza en uno mismo.

Es una gran aventura descubrirse, y mucho más aprender a estar a gusto con uno mismo.

Cuando el cuerpo mejora, toda la persona se siente mejor.

Por Laura Diuzaboulet