Inicio La Pampa José Raúl Monzón, un canillita apasionado por su trabajo

José Raúl Monzón, un canillita apasionado por su trabajo

Todos los días, desde hace más de 37 años, José Raúl Monzón (67) se levanta a las cuatro de la mañana para ducharse y salir con su bicicleta rumbo al diario LA ARENA para buscar las ediciones de papel y repartirlas durante horas por el centro de la ciudad y zonas aledañas. «Antes trabajaba muchísimo más», confesó, «pero el 7 de febrero de 2010, después de repartir, llegué a casa, me acosté y tuve un ACV que me tuvo unos años parado y desde que volví a salir estoy mucho más tranquilo porque hago tres o cuatro horas por día. A veces, mis hijos me dicen cuando voy a parar, yo les respondo que voy a dejar el reparto cuando no pueda más», aseguró.

Hoy Raúl y sus compañeros celebran el Día del Canillita, un oficio que a simple vista demanda mucho esfuerzo y horas de pedaleo. Si bien a Monzón en un momento de su vida el estrés laboral le trajo complicaciones en la salud, en diálogo con LA ARENA no dudó en reiterar las ganas y la pasión que siente por lo que hace.

«Esto a mí me distrae porque… ¿Sabés qué feo debe ser levantarte, sentarte en la mesa, prender la tele y quedarte horas así? Yo me aburro, me pongo mal. En cambio el reparto me hace conversar con la gente, socializar… Yo lo hago como una terapia, me gusta andar», expresó ayer por la tarde luego de levantarse de su larga y justificada siesta de cada día.

Sus inicios

Nacido en Chaco, Raúl se mudó a los cuatro años junto a su familia a la localidad bonaerense de Quilmes y vivió a la vera del Río de La Plata hasta que una crecida les dañó la vivienda. «Yo desde chico cirujeaba y andaba mucho, pero porque me gustaba, no por indicación de mi familia», afirmó. Luego, los Monzón se mudaron a Florencio Varela donde pasaron algunos años hasta llegar a Santa Rosa. «Mi papá iba todos los días al diario Clarín porque entregaban clasificados de trabajo. Un día vio que una constructora cordobesa buscaba trabajadores para una obra en La Pampa y así fue como llegamos», recordó al tiempo que añadió que «la obra era la construcción de los monoblocks que están al costado de Casa de Gobierno, donde trabajó un tiempo y después empezó con las changas y ya nos quedamos».

Con el pasar del tiempo, Raúl creció hasta convertirse en militante del peronismo pampeano en pleno retorno democrático. «Llegué de la mano de mi hermano Juan Domingo, que también era diariero. Después estuve mucho tiempo en la Unidad Básica 17 de Octubre, la primera que hubo en Santa Rosa», contó.

Querido por todos

Muchos de los compañeros que trabajan en la calle con Raúl o en la distribuidora de este diario lo señalan como «uno de los más queridos», y él lo siente así. «Mis clientes son un poco mis amigos, me siento muy querido por ellos y también por la gente de la distribuidora porque siempre se portan muy bien conmigo. Incluso cuando me agarró el ACV nunca pensé que me iba a ir a visitar al hospital Leo (Santesteban), y eso también me hace sentir querido porque siempre estuvieron, nunca me dejaron los compañeros ni los directores», dijo emocionado.

A su vez, recordó que mientras no pudo trabajar, una de las canillitas que trabaja con él en la calle desde hace bastantes años le ofreció hacerle el reparto de sus clientes a cambio de que el propio Monzón salga a cobrar. «Para hacerlo vino una señora que me dijo yo te llevo en el auto y así fue hasta que le dije que ya no quería que me lleve y que no sabía como pagarle. Me dijo ‘no cambies nunca como sos’, y eso me hizo pensar que a la gente le caigo bien y son muchos los que me lo demuestran», cerró.