Jóvenes y grandes, unidos por el canto

ACTIVIDAD "INTERGENERACIONAL" EN EL "HOGAR MADRE TERESA"

Se desarrolló en el establecimiento una actividad de canto “intergeneracional”, con la finalidad de entender a la niñez o la vejez como “una etapa más de la vida”.
Un sábado con atmósfera festiva se vivió ayer por la tarde en el “Hogar Madre Teresa”. Esta residencia, ubicada en la calle Pérez al 24, de Villa Martita, realizó una actividad donde se pretendió unir a los dos extremos de la vida: la niñez y la “tercera edad”.
Alrededor de 20 chicos de diferentes escuelas y clubes, de entre 7 y 14 años, concurrieron al establecimiento y compartieron una tarde de canto, tortas y bebidas con los 25 adultos mayores residentes, de entre 80 y 94 años.
“Esto es un encuentro intergeneracional, para potenciar derechos, para lograr vínculos con otras generaciones. Para entender, en definitiva, que es una etapa más de la vida”, explicó María Eva Gómez, la coordinadora del “Hogar Madre Teresa”.
En la institución, hay tres categorías de población: personas autoválidas, semidependientes, y dependientes en su totalidad. También, hay residentes por rehabilitación.
“Hacemos talleres cognitivos, tratamos que esto sea la misma casa, porque tienen los mismos derechos que todos, y buscamos que logren el empoderamiento que se merecen”, desarrolló Gómez.
En general, las personas que viven allí tienen familias presentes. Sin embargo, hay siete adultos mayores que no tienen contención familiar, y en estos casos, el Estado se hace cargo. También, contó la coordinadora, “Ancianos Mayores del Ministerio de Desarrollo Social nos acompañan con capacitaciones para el personal”.

El convite.

En el segundo piso del establecimiento, en una amplia sala con mesas y sillas a los costados, se desarrolló la actividad de canto donde se mezclaron diversas edades. Una mujer, de 80 años, a la que llaman cariñosamente “Lola”, encendió el convite.
Comenzó cantando tangos, como “La traición”, de Julio Sosa, lo que provocó el contagio hacia el resto de los presentes. Luego, se volcó a otro género y se armó la “milonga”, donde muchos se levantaron de sus asientos y comenzaron a bailar.
En un momento determinado, un hombre de 84 años llamado Raúl se puso en frente del público, y junto a “Lola”, interpretaron “Me duele el corazón”, de Julio Jaramillo. El dúo fue acompañado con entonación coordinada y rítmicos movimientos.
Una señora en silla de ruedas también se animó y cantó su propio tango. Luego fue el turno de los chicos, y una joven de unos 14 años interpretó una bella canción. Al mismo tiempo, grandes y chicos disfrutaron de pastafrolas y bebidas que completaron una tarde distinta para grandes y chicos.