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Jubilados, víctimas de la privatización en La Pampa

TRENES REESTATIZADOS

Desde 2016, el servicio de trenes está interrumpido en la provincia de La Pampa. Desde ese mismo año, también sigue vigente una injusticia. Los empleados ferroviarios pampeanos vinculados a una empresa bonaerense de servicio de trenes fueron despedidos y quedaron sin indemnización, debido a que les realizaban contratos anuales.
La Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial, conocida como Ferrobaires, era la empresa responsable del servicio de trenes de Once a Santa Rosa y General Pico desde 1994. En junio de 2016 Ferrobaires cerró por disposición de María Eugenia Vidal, la gobernadora bonaerense en ese momento, y fue absorbida por Trenes Argentinos Operadora Ferroviaria.
Los empleados bonaerenses de Ferrobaires fueron tomados en ese traspaso, pero no ocurrió lo mismo con los de la provincia de La Pampa. Eran 19 ferroviarios en General Pico, 3 en Santa Rosa y 2 en Toay, que fueron cesanteados paulatinamente hasta el 1 de diciembre. Esto también significó el cierre de los ramales que conectaban a La Pampa con Buenos Aires.

«Cacho» Luque, el ferroviario.
Oscar Francisco Luque, ex trabajador de la estación de trenes de Santa Rosa, fue uno de los primeros en ser despedido. «Yo fui uno de los primeros que dejaron sin trabajo, a mí e llegó el primer telegrama. Me llegó la notificación de cese de actividades para el 31 de agosto, no dieron mayores explicaciones. Lo hice público por donde podía», comentó. Tanto fue así, que llegó a la tapa de LA ARENA en agosto de 2016, a pocos días de ser notificado.
Los ferroviarios fueron despedidos sin previo aviso y sin indemnizaciones, dado que la empresa los contrataba por año. Esta modalidad de «contratos basura» existió por 22 años hasta el cierre de Ferrobaires. «Es algo que no podía ser, algo fuera de la ley. Uno lo puede entender cuando estás trabajando en negro, pero de un ente nacional orovincial cuesta creerlo», expresó Luque.
Al igual que él, muchos de los empleados estaban cerca de la edad de jubilación, pero se vieron perjudicados por esta modalidad de contratos anuales. «Había empezado a hacer los trámites de jubilación porque a esto me lo veía venir. Recién el 31 de enero de 2019 cobré mi primer sueldo, algo de 8 mil pesos, con un retroactivo por los meses que estuve sin cobrar, pero igual era bajísimo», contó el ex ferroviario.
Cuando el despido se hizo público, desde el Gobierno de La Pampa se comprometieron a tomar a todos los empleados ferroviarios, pero quienes estaban cerca de la edad de jubilarse quedaron fuera de este acuerdo. Luque contó que «la provincia tomó a uno, que en ese momento tenía 57 años. Otro que quedó que le faltaban uno o dos años para jubilarse, la provincia le dio un subsidio de 12 mil pesos y se lo están dando todavía, hasta tanto no salga la jubilación. Y a mí, que ya estaba iniciando trámites de jubilación no me dieron nada».

Reclamos sin respuesta.
Dado que los ferroviarios eran empleados por una empresa de otra provincia, los trámites jubilatorios se hicieron más complicados, y desde ningún organismo dieron respuesta. «Antes de que empezara la pandemia empecé a comunicarme con el IPS (Instituto de Previsión Social) de La Plata y el de Pellegrini, que es el que está más cerca y donde yo hice los trámites. Cada tanto sacaba turno y me iba, y me decían ‘esa es la jubilación que va a percibir, lamentablemente'».
La Unión Ferroviaria, con sede en General Pico, tampoco acompañó el reclamo de los empleados. Luque afirmó que «cuando a nosotros nos despidieron, todos ellos cobraron su indemnización. Uno está afiliado para que lo defiendan, pero cuando hay intereses de por medio…los acallaron con eso para que no digan nada con el tema nuestro».
Luque también se dirigió al gobernador Sergio Zilliotto para plantear su situación pero tampoco ha recibido respuesta. «Lo esperé en su despacho, hablé con su secretario, pero no me atendió nunca. Hace dos meses le dejé una carta manuscrita con copias de mis recibos de sueldo y le expliqué todo, para ver si podía hacer alguna gestión, porque él sabe bien por qué estamos cobrando eso», contó.
La situación de los ferroviarios no es un tema ajeno al actual gobernador. Zilliotto, que al momento del despido era diputado nacional por La Pampa, presentó un proyecto para revertir el proceso de despidos de los trabajadores en relación de dependencia con la Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial. En abril de este año, se reunió con la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, para tratar el restablecimiento del servicio de trenes de pasajeros, entre otros temas.
El derrotero de «Cacho» Luque es el mismo que el de todos los ferroviarios pampeanos despedidos, que siguen esperando que sus reclamos tengan repercusión. «Poca gente aquí en Santa Rosa conoce esta situación. Este gobierno se tiene que hacer cargo de lo que nos pasó a nosotros. Se preocupa más la gente que se entera cuánto estoy cobrando, con 34 años de ferroviario», concluyó.