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Juicio al que baleó a dos policías

La primera audiencia del juicio contra Aníbal Alexis Bertolini, quien en noviembre del año pasado disparó contra dos efectivos del Grupo Especial de la Policía de La Pampa, comenzó ayer en el Centro Judicial santarroseño.
Bertolini fue acusado por «tentativa de homicidio doblemente agravado» en este caso, aunque será juzgado también por otras dos causas de violencia de género. En una de ellas es acusado de agredir y amenazar a su ex pareja y en la otra, que fue la que derivó en el allanamiento, por agredir físicamente a su hermana y de amenazarla de muerte a ella y a su madre.
Al inicio de la audiencia, el abogado defensor, Gastón Gómez, planteó que su acusado desconocía que quienes ingresaron al domicilio eran efectivos policiales e hizo alusión a que su defendido temía por su integridad física por estar vinculado a causas de narcotráfico.
«Estoy muy arrepentido de todo lo que pasó, quiero pedirles disculpas. No pensé que era la policía. Yo pensé que venía por otro lado la cosa», aseguró Bertolini en su declaración. «Supuse que era un ajuste de cuentas», agregó.
Bertolini explicó que no sabía que su hermana lo había denunciado ya que, según sus palabras, todo se inició por una pelea entre su pequeña hija y su sobrina, también menor de edad.
«Lo único que hice fue sacármela de encima, supongo que como usa anteojos la he marcado con el anteojo mismo», argumentó. Posteriormente contó que la policía le llevó una notificación y que con el efectivo que acudió a su hogar, él acordó que iría al otro día.

Infiltrado.
En cuanto al allanamiento, explicó que escuchó un ruido fuerte y que atinó a tomar el arma que tenía guardada: «nunca pensé que era la policía». «Cuando vi que era la policía dejé el arma y me tiré al suelo», dijo.
Por otra parte, en la declaración surgió una vinculación de Bertolini con la Policía Federal de la cual ni la jueza, Alejandra Ongaro, ni el fiscal, Oscar Cazenave, estaban al tanto.
«Yo me infiltré en una organización narco para desbaratarla, estaba colaborando con la Brigada de Drogas peligrosas de la Policía Federal de la delegación de acá de Santa Rosa, no como policía sino como civil», explicó el acusado y agregó: «por eso es que compré el arma».
Después explicó que su temor era porque «dos o tres días antes de lo que pasó en mi casa, escuché una conversación de la droga que iba a pasar por Catriló» y también «había recibido una amenaza en la cual decían que esa mercadería alguien la iba a tener que pagar».
«Eso me afectó, porque capaz que le caen y me iba a nombrar a mí, que yo estuve ahí y que pude haber sido yo, me podían llegar a reconocer o algo así. Entonces cuando pasó eso en mi casa nunca pensé que podía ser la policía. Pensé que venía por ese lado».
Bertolini mencionó que días antes habían «logrado interceptar 200 kilos de marihuana en el puesto caminero de Catriló», durante un operativo en el que aseguró haber participado. «Conseguí información de que iba a pasar este cargamento, y estuve presente vestido de policía para pasar desapercibido».

Una familia atemorizada.
Durante la audiencia también prestó declaración el Comisario Inspector Claudio Darío Cano, quien aseguró que la familia mostraba temor por la situación de violencia que vivieron con Bertolini.
Cano aseguró que «Bertolini escuchó nuestro ingreso. Bertolini nos emboscó porque sabía que íbamos a ir con una orden, porque él nos pidió la orden. No me cabe duda de que escuchó el ingreso y cuando demoramos a su hermano».
Además, el comisario explicó que el acusado «no tiró al techo o paredes, tiró a la puerta sabiendo que iba a lastimar a alguien. Por los impactos en la puerta, la intención era lesionar gravemente o matar».
Luego, la comisario María Alejandra Vicente contó que la familia tenía temor de que la hermana menor de Bertolini permanezca en el hogar con el agresor ya que en ocasiones anteriores él andaba con el arma en la casa y le había apuntado «a modo de chiste». Además, la comisario aseguró que el detenido no mostró colaboración. Esa situación que fue confirmada por el oficial Alan López de la Unidad de Funcional de Género, Niñez y Adolescencia.

«Cámara lenta».
Durante la jornada también se hicieron presentes las víctimas, los efectivos Juan Antonio Manzanelli y Alejandro De la Canal. Durante su declaración, De la Canal explicó que durante el procedimiento se identificaron todo el tiempo como lo hacen habitualmente en este tipo de procedimientos.
«Al prender la linterna me delaté -aseguró-, la persona al ver la luz empezó a disparar. Fue una secuencia de disparos muy violenta y con dirección», recordó. «El primer disparo lo recibo en la cadera, por debajo del chaleco, otro a la altura de la tetilla izquierda que lo para el chaleco», detalló. «Se volvió todo en cámara lenta», aseguró.
De la Canal explicó, desde su experiencia en las fuerzas armadas, que «nunca se apunta a nada que no se quiera matar o destruir. Todo legítimo usuario lo sabe porque lo tiene que rendir». Por último, explicó que comparó el ataque que sufrieron con una emboscada por la violencia del hecho. «La persona sabía lo que estaba haciendo porque se puso en el lugar más difícil para el trabajo policial», sostuvo y cerró: «es imposible que no supiera que éramos policías».

El arma atacante
Durante el debate realizado en la audiencia de este lunes surgió que Bertolini poseía la autorización de legítimo usuario para armas de fuego. El acusado explicó que anteriormente tenía una pistola que le fue secuestrada en el caso en el que su ex pareja lo denunció por violencia de género. En relación al arma que utilizó contra los efectivos, explicó que la tenía desde hacía una semana o 10 días.
«Como yo me había infiltrado en esa organización y era riesgoso, como precaución pensé en comprar un arma y justo me contaron que un compañero de uno de los chicos de la Policía Federal tenía una pistola para vender barata, en relación al precio de un arma nueva», explicó Bertolini. Y luego añadió: «Lo vi, me dijo que hacía un año se la había dado el dueño, a nombre de quien estaba el arma, pero que no la podía vender hasta que no hicieran los trámites de transferencia porque ya había quedado con el dueño de que quería que sí o sí se hicieran los trámites de transferencia para vender el arma, entonces hice todo los trámites, cuando le pasé la foto de que el trámite estaba listo, me llevó el arma y le di el dinero».

¿Un artilugio de la defensa?
Durante el período de presentación de pruebas que se realizó ayer a la mañana, la vinculación de Bertolini con la Policía Federal no fue puesta en conocimiento ni de la jueza, ni del fiscal del caso, por lo que puede suponerse que se trata de un artilugio por parte de la defensa para justificar el accionar del acusado contra los efectivos policiales que realizaron el allanamiento, a quienes les disparó en más de una ocasión hiriendo gravemente a dos de ellos.