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La aventura de emprender

Hace diez años José Luis Guasardo puso en marcha «Pampa4x4», travesías en camionetas por paisajes tan atractivos como difíciles de acceder. Turismo de aventura que abarca a familias enteras y atraviesa nieve, arena o agua.

Cuando se habla de turismo, el universo de posibilidades es tan grande, variado y disímil que no hay dudas de que esa industria, a la que alguien denominó «sin chimeneas», sabe crear la oferta necesaria para la demanda justa. El turismo de aventura no es de lo más novedoso pero al menos en La Pampa no tiene demasiados antecedentes, y es allí donde José Luis Guasardo supo encontrar su lugar y subirse a una camioneta para generar un atractivo que ya cumple una década y miles de viajes, anécdotas y vivencias en distintos paisajes del país y el exterior. Travesías que tienen una marca única: «Pampa 4×4».
Guasardo tiene 56 años y es oriundo de la zona de La Maruja donde se crió en la vida rural.

En el año 2000 dejó el campo y llegó a la ciudad. «Hice distintas cosas y al poco tiempo me fui a Europa, anduve por distintos lugares haciendo diferentes trabajos y en 2003 volví. Me acuerdo perfecto, era 23 de diciembre, vine para las Fiestas y Santa Rosa estaba llena de gente, por todos lados te encontrabas a alguien y te preguntaban qué habías hecho, por dónde habías andado. Me reencontré con un montón de amigos. En ese momento dije: ‘no me voy más de acá'».

Y así fue. Comenzó con una agencia de autos y al poco tiempo cambió hacia un local de equipamiento, básicamente de camionetas, con todo tipo de accesorios.

«En 2010 yo había comprado una camioneta, en ese momento no estaba tan instalado lo de la 4×4, incluso casi era una mala palabra, estaba mal visto porque tenía un componente de arrogancia y de identificación con cierto sector social. Lo cierto es que tardaron mucho en entregármela y mientras tanto me fui en invierno en auto a Bariloche a pasar unos días, a pasear. Mientras viajaba veía que la mayoría de los caminos tenían carteles que decían ‘Solo para 4×4’. Yo igual encaraba con el auto, pero por el barro o lo que sea no podía avanzar casi nada. Entonces llamé a la concesionaria y les pedí cambiar la camioneta por una 4×4, hice el esfuerzo porque era bastante plata más, y la cambié», recordó Guasardo

«Al tiempo me invitan a un cumple de gente que vivía en Bahía Blanca y que hacen safaris, van a las dunas y médanos. Así que les dije que me enseñen cómo era el manejo porque mucha gente no sabe cómo se maneja una 4×4 y las funciones que cumple. De esa manera fui aprendiendo lo que se puede hacer y así surgió la idea de las travesías», agrega José Luis en el local de ‘Pampa4x4’, en la avenida Luro 1227, donde comercializa y coloca todo tipo de accesorios para camionetas. Un lugar que funciona como anexo a su oferta de travesías por geografías tan disímiles como volcanes, montañas nevadas, desiertos o selvas mesopotámicas.

Amistad y entretenimiento.
Las travesías le permitieron a José Luis «descubrir un nuevo mundo que está fuera del camino, con más atractivos que los que presentan los folletos turísticos porque no se puede llegar hasta ahí así nomás, pero que en gran parte son soñados. Eso nos abrió un montón la cabeza e hicimos muchísimos amigos, familias enteras que se animaron a embarcarse en aventuras que estaban más pensadas para hombres solos pero con el tiempo fuimos transformando hacia una cuestión mucho más familiar».

La Patagonia, el norte, la Mesopotamia, Chile, Bolivia, Paraguay. Arenas movedizas, sitios tapados por el blanco de la nieve, barro hasta la cabina. Filas de hasta 17 camionetas que buscan llenarse de aventuras, experiencias y postales con paisajes tan bellos como inhóspitos.

«Es muchísima la gente que se vinculó en esta década. A los 50 años hay gente que ya está hecha en muchos aspectos de su vida pero les falta vínculo, es difícil hacer amigos a esa edad y también es difícil tener entretenimientos. Nosotros generamos grupos de amigos que de pronto están empujando para desencajar una camioneta en un lugar dificilísimo, y de hecho muchos después se juntan a cenar o hacen viajes por su cuenta en grupo luego de conocerse en la travesía», destacó José Luis quien también resalta que el vínculo social suele ser más trascendente que el hecho en sí mismo que los reúne.

«Después de un día de andar y andar cuando llega la cena se hacen todos los comentarios de las vivencias de la jornada. Se reúnen las anécdotas, las aventuras; ese es el momento más eufórico y más lindo. Es como quien va de pesca, de caza o juega un picadito de fútbol: lo que más se disfruta son los comentarios posteriores».

Desafíos.
José Luis hace eje en que su emprendimiento se trata «de un entretenimiento para adultos, que una persona de 60 años encuentre una actividad. Porque cuando va a la playa por ahí al tercer día se aburre, se le vuelve rutinario, entonces esto es la posibilidad de participar permanentemente de algo que además se hace en grupo».

El lugar de la cordillera chilena donde cayó el avión de los rugbiers uruguayos en el ’72, la selva misionera, las dunas catamarqueñas, la nieve de Copahue y de Caviahue, volcanes de Chile. Travesías de hasta 60 personas en lugares impensados para un vehículo de calle. En «Pampa 4×4» los desafíos son la regla y la aventura su consecuencia.

«Este año por supuesto que quedó todo parado por la pandemia, hoy es cada vez más difícil encontrar nuevos lugares así que veremos como se reacomoda todo, porque por un lado la gente va a querer volver a salir pero veremos cómo y adónde», reconoce José Luis, quien a pedido de la Secretaría de Turismo de la provincia realizó algunas travesías por territorio pampeano.

«En ese sentido no tenemos muchos lugares en La Pampa que sean difíciles para ir, hoy cualquier camioneta tiene una potencia que puede enfrentar muchos caminos muy adversos, y acá no tenemos esas dificultades, por eso todos los viajes se planifican en otros lugares», explica el responsable de una micropyme que emplea a otras dos personas.
José Luis detalla que cuando salen las travesías, las camionetas siguen su huella, el camino que va marcando para que el resto vaya sobre seguro. Y esa es la huella que desde una década comenzó a marcar, la de un turismo que hace culto a la aventura y a las ganas de entretenerse. Desde La Pampa y en 4×4.