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La búsqueda del puestero de Colonia Mitre tuvo el mejor final

Un final feliz tuvo la búsqueda de Esiderio Cabral, el puestero de 80 años que desde el lunes había desaparecido en la zona de Colonia Emilio Mitre. Ayer a las 10.30, lo hallaron con principio de hipotermia. «Estaba como adormecido pero contestó a las preguntas de rigor», le reveló a LA ARENA el subcomisario Omar Sabaidini, a cargo de la comisaría departamental de Santa Isabel.
La situación se dio en un puesto cercano al paraje Emilio Mitre, a unos 20 kilómetros al sur de la ruta provincial 10, donde viven dos hermanos. Sabaidini indicó que «ayer a la tarde -por el martes- vino un familiar a la comisaría para denunciar que este hombre faltaba desde el lunes. De inmediato montamos el operativo de búsqueda».
El jefe policial relató que de acuerdo a lo informado por los familiares, el hombre salió el lunes a la tarde, a caballo y con un perro, para controlar a sus cabras y ovejas, y no regresó. Se preocuparon cuando a últimas horas de la tarde el caballo regresó al puesto «sin aperos». Los allegados iniciaron una infructuosa búsqueda, por lo que el martes decidieron pedir ayuda a la policía.

El operativo.
El subcomisario Sabaidini le contó a este diario cómo armaron la estrategia de búsqueda que él encabezó. «Ayer -por el martes- poco después de las 18 comenzamos a rastrear en el campo. Estaba complicado porque hacía dos días que estaba lloviendo», indicó.
El funcionario policial explicó que aprestaron a 15 efectivos policiales, de Santa Isabel y Algarrobo del Aguila, y de la Patrulla Rural de la Regional IV. A ellos se sumaron bomberos voluntarios de Santa Isabel, agentes de Defensa Civil, y familiares y vecinos de esa zona.
«Elaboramos un plan de rastrillaje del que participaron motos en las picadas, caballos y la mayoría a pie. Realmente fue todo muy complicado porque llovía desde el lunes», agregó.

La búsqueda.
El grupo interdisciplinario trabajó contra reloj porque caía la tarde y alcanzaron a peinar un sector de la inmensidad de ese predio rural, y ya de noche hicieron un hallazgo vital. «En un momento encontramos el freno, riendas, el bozal y un rebenque. Pero ya era de noche y era imposible tener resultados con el piso que era un lodo y la falta de visibilidad, así que a las dos de la madrugada decidimos suspender las tareas hasta el día siguiente», contó.
Esa noche, al volver al puesto, tuvieron una preocupante novedad. «Los familiares nos informaron que el perro que acompañaba a Esiderio había vuelto a la casa un rato antes. Realmente no era algo alentador, porque es raro que un animal abandone a su dueño», comentó.

Así lo hallaron.
El entrevistado narró a este diario cómo lo encontraron. «Hoy -por ayer- retomamos la búsqueda a las 8. Con el hallazgo de los aperos tuvimos un punto para trazar una estrategia para el rastrillaje. Aproximadamente a las 10.30, uno de los efectivos lo encontró. Estaba acurrucado debajo de un renuevo de caldén, había hecho una especie de refugio. Estaba en un lugar donde en la tarde-noche del martes habíamos pasado cerca y no lo vimos seguramente por la falta de luz», reveló.
«El hombre estaba muy mojado, como adormecido por la hipotermia, muy débil. Pero alcanzó a contestar las pocas preguntas que le hicimos para cerciorar datos fundamentales como el nombre», aclaró.
«De ahí lo sacamos a pulso hasta una picada. Enseguida lo subimos a una camioneta y partimos hacia Santa Isabel. Ya habíamos avisado al hospital que envió una ambulancia, así que nos encontramos en el camino y rápidamente fue asistido sanitariamente», agregó.

¿Qué pasó?
Sabaidini se excusó de dar presiones ante la pregunta. «Aún no sabemos, es que Cabral estaba desestabilizado y en esos casos el protocolo indica que hay que hacerle las preguntas de rigor. El a pesar de esto nos dijo correctamente su nombre», dijo.
«Es un hombre de casi 80 años que pasó dos días de lloviznas permanente y mucho frío. Vamos a esperar que se recomponga para poder hablar con él, será cuando los médicos nos autoricen. Lo más importante es que lo hallamos con vida», concluyó.

Un poema canción
La situación generada en la Colonia Emilio Mitre se resolvió de la mejor manera: hallaron y le salvaron la vida al puestero de la zona, Esiderio Cabral. Pero hace mucho, un niño que vivía en un puesto cercano a la localidad de Puelches, no tuvo esa suerte.
Fue un caso que causó mucho dolor, tanto que movilizó la esencia humana del poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz, quien empuñó su pluma para inmortalizarlo. Así nació su poema «Salió buscando las cabras», parte del libro «Agua enjuta, guitarra», y que más tarde fue hecha canción cuando Cacho Arenas le puso música.
«Fue en un lugar llamado Puelches, en La Pampa ancha y salada. Había salido a buscar las cabras, perdió el rumbo y no supo volver. Se le insoló la flor de su dulzura. Murió de sed. Tenía seis años y se llamaba Miguel Oscar Ferreyra Casayaupi», decía la primera estrofa.