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La camiseta Nº 1 como herencia

«Hijo, no te dejo plata ni riquezas, pero te dejo mi único capital, mi camiseta N° 1. Ella te va a cuidar como me cuidó a mi. Un Caminos se va y llega otro, todo normal como hace 28 años… Un domingo cualquiera, en una cancha cualquiera y un Caminos al arco… La leyenda continúa… Gracias fútbol!!!».
En una mezcla de despedida-bienvenida, Gustavo Caminos muestra su agradecimiento al deporte que marcó su vida, su satisfacción por una profesión que lo hizo feliz y su orgullo por la herencia que deja. Después de 28 temporadas llegó el momento de tomar la decisión que para muchos deportistas es la más difícil de sus carreras: el retiro. Aunque para el histórico arquero de Ferro de Intendente Alvear ese dolor tendrá el mejor de los atenuantes: el sucesor será su hijo Tomás.
– ¿Te retirás, le dejás el lugar a tu hijo o directamente te ganó el puesto?
– Es una mezcla de todo. Por una parte, por mi trabajo y otros compromisos no puedo cumplir con los entrenamientos como corresponde. Y por otro creo que él ya está en condiciones de ser el arquero titular. Tengo pensado retirarme a fin de año, pero hablé con el entrenador y coincidimos en que lo mejor es que ya empiece a atajar Tomás y que yo lo esté secundando y ayudando desde atrás.

Transición.
Gustavo Caminos es el histórico arquero de Ferro de Intendente Alvear. Llegó al club en 2007 luego de una exitosa carrera en Racing de Córdoba y nunca más se fue. Tuvo unos breves pasos por otras instituciones, pero su corazón siempre fue del Verde.
En uno de sus regresos estuvo a punto de retirarse para dedicarse a la dirección técnica. Le prestó el buzo a su hijo mayor, Javier, pero su amor por el arco lo pudo. Hoy tiene 46 años y sigue atajando. O seguía, porque en vísperas de su despedida decidió comenzar la transición y entregarle la posta a otro de sus hijos. Tomás, de 18 años, es ahora el arquero de Ferro en el presente Torneo Provincial. Y papá le entregó la Nº 1 con orgullo.
«Le tocó debutar en un clásico y no es fácil, pero lo veo maduro para ser el titular», dice hoy Gustavo, que comenzó el Provincial 2019 como titular y con Tomás en el banco, pero en el debut (ante Alvear FBC) el papá fue expulsado y el hijo tuvo que ponerse los guantes.
Este fin de semana, luego de cumplir la suspensión, Gustavo estaba en condiciones de volver a ponerse la Nº 1 en la visita de Ferro a Deportivo Rivera, pero el que salió como titular fue Tomás y el experimentado lo acompañó desde el banco.
«Fue una sensación rara porque uno siempre tiene miedo de cómo van a salir las cosas y cómo le va a ir a tu hijo. La idea era que pudiera sentirse tranquilo y que sepa que lo estamos apoyando. Siempre hay comparaciones y el miedo pasaba por ahí, e incluso él me preguntaba si yo quería jugar. Y la verdad es que hoy quiero que juegue él; tengo todavía esa sensación de jugador que no quiere salir nunca, pero esta es una ocasión muy especial», explica papá Caminos, que trabaja en el área de Cultura de la municipalidad alvearense.
Y agrega: «Además entrenamos juntos, veo su crecimiento todos los días y creo que es su momento. Este es un lindo torneo para mostrarse y que los chicos se afiancen, y lo bueno es que el cuerpo técnico (encabezado por Fabián Guardia) le da importancia a los jóvenes del club».

El nuevo Caminos.
Tomás (18) es el tercer arquero de la familia que se pone la camiseta de Ferro. Además de Gustavo (46), también defendió los tres palos del Verde el mayor de los hermanos, Javier (25), quien hoy abandonó el fútbol y trabaja con caballos de polo. A los dos los dirigió el papá cuando en 2017 había optado por ser entrenador y Ferro estaba en la Primera B de la Liga Pampeana.
El más chico, Luca (14), también está en Ferro pero se alejó del arco. «No, ese va a ganar plata, juega de volante central», dice con una sonrisa Gustavo, que tiene a otro futbolista en la familia: su nieto Francesco (11), hijo de Javier, es delantero pero de Ferro de General Pico.
– ¿Qué cosas heredó Tomás de su papá arquero?
– No mucho (risas). El juega más con los pies, es zurdo y tiene buena pegada. Tiene buen juego aéreo y es más explosivo que yo, que soy más posicional.
– ¿Su potencial te ayudó a tomar la decisión de retirarte sin tanto dolor?
– La verdad es que no me costó tanto. Seguro porque es mi hijo, aunque veremos el día de mañana… Lo que pasa es que no es normal que se de una situación así. Uno puede tener amigos o discípulos a los que ha preparado para que lo remplacen, pero padre e hijo es diferente. Creo que fue la decisión acertada.

Una vida bajo los tres palos.
Gustavo Caminos comenzó su carrera en Racing de Córdoba. Llegó a La Academia en 1984, cuando tenía 11 años, y se quedó hasta 2002, siendo uno de los puntales del recordado triple ascenso en una temporada logrado por el equipo de Nueva Italia a fines de los ’90.
En 1991, hace 28 años, fue subido al plantel de Primera División de Racing que jugaba en la B Nacional luego de haber sufrido, el año anterior, el descenso de la máxima categoría del fútbol argentino.
Sus primeros pasos los dio atajando en la Liga Cordobesa, desde la que en una temporada subieron hasta la Primera B Nacional (en 1999), pasando por el Argentino «B» y fugazmente por el Argentino «A».
«Ganamos el Argentino B y nos permitieron participar de un reducido con equipos del Argentino A por un ascenso a la B Nacional. Y lo ganamos», recuerda hoy Gustavo, aún con tonada cordobesa.
Aquel equipo, dirigido por Juan Manuel Ramos y en el que jugaba como enganche su hermano menor (Daniel «El Pájaro» Caminos), permaneció tres temporadas en la B Nacional, hasta que una de las tantas reestructuraciones de los torneos de la AFA, con descensos masivos, lo bajó de categoría.
Tras el descenso la nueva dirigencia lo dejó libre y fue tanto su dolor que estuvo a punto de colgar los guantes. Después de dos años sin jugar (tuvo un reparto de leche en Carlos Paz) su retorno se dio en Central Norte de Salta, y al año siguiente llegó a La Pampa. Ramos, su técnico en Racing, lo trajo a Alvear FBC en 2006, pero al año siguiente se cruzó de vereda y encontró su lugar en el mundo.
Desde 2007 a 2014 defendió sin interrupciones los colores del Verde. Tuvo un paso por Atlético Villegas y Pico FBC, para regresar a Ferro en 2017 como entrenador, primero de inferiores y luego de Primera, donde compartió el plantel con sus dos hijos mayores, Javier y Tomás.
En 2018 se puso otra vez el buzo de arquero y hoy, a los 46 años y con Ferro otra vez en los primeros planos del fútbol provincial, realiza sus últimas voladas. Aunque el apellido Caminos seguirá estampado junto al Nº 1 de la camiseta de Ferro.