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«La cerrajería es un servicio esencial»

UN CERRAJERO DEL CENTRO PIDE QUE LA ACTIVIDAD SEA EXCEPTUADA

Oscar Sclavuno, propietario de Cerrajería Andrés, se comunicó este domingo con este diario para hacerle llegar a las autoridades locales y provinciales un pedido para que las cerrajerías sean exceptuadas de la cuarentena y se les permita reabrir sus puertas con las condiciones de seguridad y sanidad que se estimen necesarias. «La venta telefónica en nuestro caso no sirve, cómo le hago una copia de la llave», planteó.
«Cuando arrancó la cuarentena fui a la Seccional Primera para preguntar cómo tenía que hacer con las urgencias y me dijeron que abriera tranquilo, que conservara los protocolos de seguridad. Tuve el negocio abierto diez o quince días. Cada persona que ingresó fue atendida a distancia, porque yo no me quiero contagiar ni contagiar a nadie. Tenía alcohol en gel en el mostrador para que los clientes pudieran higienizarse las manos antes de retirarse», contó.
Luego de unos días de atender al público en plena cuarentena, Oscar Sclavuno cerró su local por pedido de los inspectores de la Municipalidad de Santa Rosa. «Yo cerré, por supuesto, pero, más allá de todo, la cerrajería es una situación que debe estar exceptuada, porque si a alguien se le rompe la llave se queda afuera. La ferretería le va a vender una cerradura nueva, que sale 1.200 pesos, en cambio nosotros la reparamos por 400. Además, no tenemos el mismo flujo de clientes, tenemos menos. Uno no hace llaves todos los días», argumentó.
La cerrajería de Sclavuno funcionó hasta febrero en Avenida San Martín 156, cuando se mudó a Lisandro de la Torre 324, entre Rivadavia y Moreno. «Las emergencias sí las podemos hacer, yo me muevo por la ciudad mostrando el monotributo. En el artículo 6 del último DNU se habla de casos de fuerza mayor, entonces sí, pero el tema es la gente que pierde la llave, que se le rompe la cerradura. Esa gente antes iba a las cerrajerías, no nos llamaban. A parte, con el local cerrado no puedo vender un candado o una cerradura», sostuvo.

Angustia.
Sclavuno dejó en claro que está de acuerdo con las medidas de aislamiento adoptadas para contener la pandemia de coronavirus (Covid-19). Sin embargo, no ocultó su angustia por la falta de ingresos para cubrir los gastos fijos. «El alquiler del local cuesta 10 mil pesos por mes, y otros 10 mil más pago por la casa. Después tengo los impuestos, la luz, el teléfono, los celulares, Internet… Llevo más de 30 días cerrado y siento que se me viene todo encima», planteó.
«Por ahí recibo el bono de 10 mil pesos pero será para pagar solamente las deudas. Entonces pido es que mi mensaje llegue a los oídos del que tenga que llegar: realmente la cerrajería es un servicio esencial, no es un juguete. Si se rompe una cerradura, si se pierde una llave del auto o le queda la llave adentro del auto, son cosas esenciales. El presidente dijo que ciertos gobernadores pueden flexibilizar de acuerdo al estado de la provincia y de las ciudades. En una cerrajería hay menos riesgos de contagio que en un supermercado.