La CEW canceló seguro de líneas rurales

WINIFREDA: MAS DE 800 KILOMETROS DE REDES DE MEDIA TENSION QUEDARON SIN COBERTURA ANTE FENOMENOS CLIMATICOS

El Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica de Winifreda (CEW) dio de baja el seguro que tenía contratado al grupo asegurador “La Segunda” para proteger de siniestros climáticos a más de 800 kilómetros de líneas de electrificación rural distribuidas en esta localidad y las interconectadas de Conhelo y Rucanelo.
Los usuarios de los distintos consorcios rurales fueron notificados por carta, fechada el 22 de octubre, de esta decisión, que fue tomada “considerando el costo de incremento que demandaba la renovación de la póliza”, tanto para la entidad solidaria como para los productores.
En la misiva se les comunicaba “el cese de la operatoria del seguro de infraestructura de redes a partir del período septiembre 2018” y que a partir de este mes los daños ocasionados sobre la infraestructura eléctrica de media tensión (redes y transformador) por eventos climáticos extremos serán objeto de un tratamiento conforme las disposiciones del reglamento de uso del servicio eléctrico y las pautas que de modo consuetudinario hayan pactado los diversos consorcios de productores propietarios de las redes rurales bajo la concesión de la CEW.

Encuentro.
Esta medida motivó una reunión entre los consejeros y unos 20 chacareros que tienen electricidad en sus campos. En total son más de 300 ruralistas con luz, cuyas líneas y demás elementos ya no son asistidas por la prestación.
El encuentro tuvo lugar el viernes en el salón de actos de la CEW. Lo encabezaron el presidente del Consejo, Javier Gómez; el gerente, Hernán Camps, y los consejeros Alcides Kronenberger, Ricardo Galeano, Adriana García y Claudio Senestro. Los dos últimos intendenta y secretario tesorero municipal de Winifreda.
Camps repasó que la póliza fue dada de alta a mediados de 2012 y brindaba cobertura integral a las líneas eléctricas. “En la zona tuvimos innumerables siniestros y siempre las respuestas fueron satisfactorias por parte de la aseguradora. Además, el seguro nos permitió un mejoramiento en la infraestructura rural. Las líneas se encuentran en mejor estado que cinco años atrás”, comenzó su informe.
Señaló que a partir del fenómeno climático del 20 de enero de 2017 el seguro se incrementó “en demasía” dada “la alta siniestralidad” registrada en el área de concesión. Los daños ocasionados superaron los 5 millones de pesos y la compañía reconoció un millón de pesos menos. En noviembre se extendió la vigencia de la póliza a un costo mensual de 1.150 pesos por usuario y por medidor (338 conexiones) -importe que se venía facturando- hasta que fue dada de baja “porque no la pudimos renegociar más”.
“Si lo hacíamos -dijo- cada usuario debía pagar $2.800 mensuales por medidor. Nos parecía demasiado gravoso trasladar ese costo a la factura”.

Póliza vigente.
Ante la prensa, aclaró que la única póliza vigente es la de responsabilidad civil. Mencionó que solicitaron cotizaciones a otras compañías pero ninguna presentó una oferta. Un usuario pidió ver la última factura abonada a la aseguradora y preguntó porqué no se había invitado a la representante local de esa compañía a la reunión. No obtuvo respuestas. Los ruralistas se mostraron satisfechos con el seguro que estaban pagando desde hacía seis años, pero les disgustó que cancelaran la operatoria sin haberlos consultado previamente.
Una usuaria manifestó que “el seguro nos daba la tranquilidad que si teníamos una eventualidad a los 10 días o menos íbamos a tener luz”. Dejó en claro que “si se registrara una contingencia atmosférica” en su zona “no podría solventar los gastos de reparaciones porque el presupuesto es altísimo para los chacareros chicos”. Su esposo trasladó su molestia a los consejeros por “habernos dejado sin seguro y avisado por carta. Si en estos días viene un tornado y nos tira las líneas qué hacemos”.

Alternativa.
Camps trató de tranquilizarlo diciéndole que la CEW tiene acopiados materiales para reparar en forma inmediata entre 20 y 25 kilómetros de líneas y dispone del recurso humano para hacerlo. Los presentes coincidieron en que se les hace imposible pagar una póliza de $2.800 por mes. La alternativa que surgió es que la CEW asuma las tareas de manutención de las líneas rurales a cambio de un canon mensual por parte de los asociados del sector.
Cada uno debería abonar $1.800 mensuales por medidor, que sería destinado a la creación de un fondo común que se destinaría a dar respuestas a las necesidades de reposiciones, reparaciones, recambio de postes de madera por cemento, de transformadores y demás elementos.
El monto económico estaría supeditado a la variación del dólar. Esta propuesta será analizada en una próxima reunión, pactada para el 26 de noviembre, a las 20, en el mismo lugar, para la cual se hará una convocatoria más intensa.

“Interés mutuo”
Camps consideró que “la CEW atiende una infraestructura de redes que es propiedad de los productores, entonces el interés tiene que ser mutuo para resolver este problema”. Con estas palabras intentó calmar los ánimos de los ruralistas quienes plantearon que los consejeros deberían haberlos consultado antes de cancelar el seguro. “Es legítimo el planteo, pero no tenemos una gran capacidad financiera como para tener una persona dedicada a la comunicación o a mantener una relación directa con los usuarios, somos los que estamos y tratamos de dar respuesta a todo”, finalizó.