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La desaparecida pampeana que fue pionera del fútbol femenino

EMILCE TRUCCO

La historia de Emilce Magdalena Trucco es una de las de los miles de detenidos y desaparecidos por el terrorismo de Estado en Argentina durante la última dictadura cívico-militar. La joven nacida en Realicó tenía 23 años cuando fue secuestrada y posteriormente asesinada en Berisso, cerca de La Plata, en diciembre de 1977. Más de 30 años después, en 2011, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó su restos.
Fue una de los tres militantes desaparecidos realiquenses junto a Andrés Sangiorgio y Miguel Angel Gallinari. Un barrio lleva su nombre en la localidad norteña, donde además de militar también supo jugar al fútbol: fue arquera en un equipo de la secundaria que en 1971 disputó algunos partidos con el objetivo de recaudar fondos para el viaje de egresados.
Ayelén Pujol, periodista especializada en fútbol femenino, escritora, jugadora y feminista, contó la historia de la pampeana en Página 12, rescatando su costado futbolero a partir de una fotografía recuperada por el historiador realiquense Carlos Rodrigo en la que se ve a Emilce integrando el equipo colegial en 1971, cuando aún era una rareza ver a mujeres practicando este deporte.

La futbolista.
Emilce Trucco nació en Realicó el 18 de abril de 1954. Hija de Miguel Rodolfo Trucco y de Queromilda Vassallo, quienes la conocieron la recuerdan en la nota como «una chica fina, de rasgos y gestos delicados», características que en aquellos años (hace más de 40) ‘alejaban’ a las mujeres de deportes como el fútbol.
Sin embargo, Emilce fue una de las protagonistas de un hecho curioso para la época, al integrar un equipo colegial femenino que disputó algunos partidos para recaudar fondos con vistas a realizar el viaje de egresados.
En la fotografía rescatada por Rodrigo que Pujol tomó como base, Emilce aparece agachada a la derecha, con una rodilla en el piso y un sweater: era la arquera del equipo.
La imagen fue publicada por Rodrigo y Elisa Martinó en su libro «Apuntes para escribir la historia de Realicó-Volumen I». El representativo de la Escuela Nacional de Comercio en la que estudiaban lo completaban Silvia Rodríguez, Gladys Corral, Laura Trucco y Graciela Ondarcuhú (paradas), Liliana Ayala y Nora Pasquale (agachadas junto a Emilce). También esta el entrenador Luis Ibáñez, compañero de colegio de las chicas, y la «mascota» Ricardo Rodrigo, hijo menor del historiador realiquense.
«A Emilce yo la conocía desde chiquita. De hecho era vecina de Elisa, mi esposa, y cuando nos casamos nos trajo de regalo una fuente. Era muy buena chica. Aquel día fue la arquera. Y le tiraban pelotazos. Pero ella, siempre elegante, era femenina hasta para agacharse a buscar la pelota adentro del arco», cuenta Rodrigo en la nota.
Y al referirse al partido, que las jóvenes de Realicó jugaron contra un representativo de la vecina localidad de Rancul, recuerda: «Jugaron cinco contra cinco y las chicas del Comercial perdieron por seis o siete goles. La vi a Emilce ir muchas veces a buscar la pelota al fondo de la red».
El partido, jugado el 5 de septiembre de 1971 en el Club Ferro Carril Oeste, también fue recreado por otras protagonistas como Graciela Ondarcuhú, Silvia Rodríguez y Laura Trucco, además de Gladys Fredes, amiga de Emilce, y Oscar «Cacho» Mauri (padre del futbolista José Mauri, ex Milan y hoy en Talleres de Córdoba), quien entrenaba a las jugadoras junto a Ibáñez.
«Fue un partido para juntar plata para el viaje de estudios, lo hicimos como un juego», recordó Ondarcuhú. Y agregó: «Emilce era más grande que yo. Era una chica muy fina, muy femenina. Estaba lejos de tirarse al suelo».
«Jugamos con un equipo de Rancul, fue un partido que nos hicieron como diez goles», apuntó Rodríguez. «Me acuerdo las goleadas que nos han hecho. Pero no jugábamos ni para la escuela ni para un club. Yo soy más chica que Emilce, pero me sumé a los partidos que ellos organizaban para juntar fondos para el viaje de estudios», añadió, destacando que fueron «tres o cuatro» los partidos que disputaron.
«Jugábamos todas las de la foto. Nos entrenaban el Luis Ibáñez y el Cacho Mauri. A la mañana íbamos a la escuela y a la tarde nos hacían entrenar. Yo chocha porque a mí me gustaban todos los deportes», amplió.
A su turno, Laura Trucco, prima hermana de Emilce, calificó como «un acto de transgresión» para la época haber jugado aquellos partidos. «Yo era la que iba a la bandera, estudiaba inglés, era correcta. Tendría 15 o 16 años en aquel momento. En el colegio jugábamos al cesto, nos faltaba calle», agregó.
Finalmente, Gladys Fredes, amiga de Emilce, remarcó que en aquel partido atajó con medias cancán porque «quería tapar la blancura de sus piernas», al tiempo que la recordó como «una chica rebelde».

La militante.
A fines de 1971 Emilce Trucco egresó de la Escuela Nacional de Comercio y se fue a Mar del Plata para estudiar Psicología. Ingresó a la facultad en febrero de 1972 y cursó con éxito hasta 1974. A fines de ese año, la dictadura cerró la carrera, al igual que las de Filosofía, Antropología, Ciencias Políticas, Sociología y Ciencias de la Educación, porque contaban con estudiantes que militaban en distintas organizaciones políticas.
Emilce era integrante de la Juventud Peronista y Montoneros, y por eso fue perseguida desde el inicio del horror. En el libro «El Informe 14. La Represión ilegal en La Pampa (1975-1983)», de Norberto Asquini y Juan Carlos Pumilla, se destaca que Trucco estuvo oculta en un campo cercano a Realicó, y que personal al mando del mayor Juan José Amarante realizó varios operativos en la casa de su padre y en otros lugares de Realicó.
En septiembre de 1977 Emilce fue secuestrada y estuvo desaparecida hasta que en 2011 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó sus restos. Se supo que había sido asesinada el 8 de diciembre de 1977 en Berisso, cerca de La Plata. El EAAF determinó que la pampeana había sido acribillada junto a otros cuatro jóvenes: Florencia Cecilia Arzeno, Miguel Angel Siddi, Orlando Víctor Galván y Arturo Masciantonio.
En Realicó, un barrio lleva su nombre y su silueta está pintada en el piso de la vieja estación de trenes como parte de una obra de la escultora Angélica Gondeán que incluye un mapa de Argentina formado por los pañuelos blancos de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.
Cada 24 de marzo es homenajeada como una de las miles de víctimas de la feroz dictadura cívico-militar que azotó a nuestro país. En la memoria de quienes la conocieron también aflora el recuerdo de su otro costado, el de una de las precursoras del fútbol femenino en la localidad.