Del 1+1 a la tapa de Caras

“No me olvido más de ese concurso, y la cámara la usé un montón. Fue espectacular”, dice Paula casi 10 años después de haber ganado un concurso adolescente que premió la imaginación y la creatividad artística. Hoy es una diseñadora de indumentaria que tiene su propia marca y sus vestidos para fiestas llegan a las tapas de las revistas.
Paula Cagnasso tiene 27 años y en 2009, cuando cursaba en el colegio Domingo Savio de Santa Rosa, se anotó para participar en el concurso “Miradas” que organizaba el suplemento joven 1+1 del diario LA ARENA. Su dibujo se quedó con el primer lugar y como premio recibió una cámara fotográfica, justamente la que luego retrataría las imágenes de los primeros modelos que diseñó la joven.
“Me gusta el diseño de indumentaria, pero todavía no estoy del todo decidida. Tiene que ser algo vinculado con el dibujo; lo podría dejar como un hobbie, pero está bueno encontrar una profesión en la que pueda hacer lo que más me gusta”, decía Paula en ese momento de duda adolescente por lo que va a venir, algo que ratifica una década después.
“Tenía 17 años y la verdad que no tenía muy claro qué profesión seguir. Finalmente me incliné por Diseño de Indumentaria y por suerte creo que acerté”, le cuenta a LA ARENA antes de salir de su trabajo diario en una empresa mayorista y dirigirse hacia su atelier propio, en el corazón del coqueto barrio de la Recoleta porteña.
El trabajo de Paula, que estudió su carrera en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), es noticia en estos días porque un diseño de su autoría, un hermoso vestido amarillo, salió en la tapa de la revista Caras luciendo en el cuerpo de la actriz y bailarina Laura Fernández.
“Las revistas pautan publicitariamente con las marcas, que a su vez trabajan con productoras. Una de ellas me contactó a mí para saber si quería hacer un diseño y acepté. Fue todo en dos días así que tuve que relegar otros trabajos y meterme de lleno en esto para poder llegar con los plazos. Es una buena oportunidad, una puerta que se abre así que espero que me llamen nuevamente para este tipo de trabajo porque es una vidriera muy grande”, resaltó Paula.
Si bien la marca de Cagnasso está en plena Recoleta, su responsable aclara que no hace alta costura. “Lo que hago es más artesanal, hoy la gran afluencia de clientas llega por redes sociales (especialmente Instagram), así que pautamos una primera cita y vienen al atelier, a partir de ahí trabajamos sobre lo que quieren”.

Maniquíes.
“Con la obra inspirada en la canción ’11 y 6′ (de Fito Páez). El mensaje de la canción está interpretado con muy buen dibujo, composición y técnica. Se vale de toques surrealistas para expresar distintos espacios y sensaciones en una imagen. Están en juego muchos conceptos y elementos que a pesar de ser variados conservan la armonía sin recargar la imagen”, fue la evaluación del jurado del concurso Miradas, en julio de 2009.
Hoy, Paula recuerda esa etapa como el germen de algo que vendría después. “Me salían dibujos con siluetas humanas, siempre me atrajo mucho eso, es decir, hacía maniquíes todo el tiempo. Por eso el concurso fue una gran inspiración para mí”.
Cagnasso, que a su marca le añade el término “pret” (por “pret a porter”), trabaja para una empresa del rubro que le insume buena parte de su jornada, pero no reniega de esa condición porque lo considera un aprendizaje.
“Obviamente me gustaría dedicarle más tiempo a mi marca, a mis diseños, pero trabajar en la firma me sirve de experiencia, me genera contactos, es una fuente importante desde muchos aspectos y así lo valoro”, apuntó Paula, que de aquella adolescencia premiada y de una cámara digital llegó otra vez a una tapa, esta vez con el dibujo de su propio vestido.