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La estafa que se puso de moda

CHORROS ASTUTOS Y EN DOLARES

El viernes 9 de abril, los contactos telefónicos del intendente Pablo Lázaro, jefe comunal de Rucanelo, recibieron un mensaje de Whatssap solicitándoles que agendaran su nuevo número. «Saludos ¿cómo andás? Actualizo lista de contactos, Pablo Lázaro por acá». Una vez agendado, el nuevo número aparecía efectivamente con una foto de Pablo y su esposa en el perfil. Algunas horas después y durante los días siguientes algunos contactos recibieron nuevo mensajes ofreciéndoles comprar dólares. «Te quería preguntar algo. ¿De pronto vos sabés de alguien que necesite comprar dólares? Yo necesito vender».
Un empresario de Santa Rosa, que figuraba entre los contactos, agendó el nuevo número. Al hacerlo, incluso comentó con el intendente una charla reciente con amigos en común. Intercambiaron mensajes y quedó convencido de que hablaba con Pablo. Cuando recibió la oferta de comprar dólares preguntó a qué precio y su amigo le ofreció «3.000 USD a 135 pesos». Le envió una foto de los billetes y advirtió que también quería vender criptomonedas: «tengo 0.1 para vender en bitcoins, leo ofertas, la verdad lo tenía de ahorro», comentó. Y agregó «serían 5.800 USD, por ser en criptomonedas lo calculamos en 128 (pesos)».

Pidió el CBU.
El empresario informó a otros conocidos sobre la oportunidad de comprar divisas y acordaron juntar el dinero para concretar la operación ayer, lunes, por los 3.000 dólares. Una parte sería transferida y la otra entregada en efectivo. «¿Vos andás por acá o en Baires?», preguntó el empresario al intendente. «El lunes llego a Castex» recibió como respuesta.
Al confirmar la transacción, le solicitó el CBU para hacer la transferencia y el contacto identificado como Pablo Lázaro le envió los siguientes datos. «Banco Galicia, CTA 4060320-1 015-5, CBU 0070015330004060320154 y CUIL 23959929394».

Por un pelo.
«Soy bastante detallista y observé que el CUIL correspondía a una mujer extranjera. Eso me llamó la atención. Como el nuevo contacto correspondía a una línea de Buenos Aires, decidí llamar al número viejo». Pablo Lázaro atendió la llamada y el empresario le comentó que estaba por hacer la transferencia: «¿Qué transferencia?». «La de los dólares». «¿De qué dólares me hablás querido». Su amigo no tenía dólares para vender y tampoco había cambiado de número telefónico. Intentaban engañarlo y por poco lo logran.
«Estábamos por hacer la transferencia cuando me pareció raro el CUIL y quise confirmar. Estuvieron a punto de embaucarme», reflexionó el empresario.
El propio intendente confirmó el testimonio. «Es cierto y no es el único caso: varios contactos me llamaron para alertarme sobre esta situación. Y el modus operandi parece el mismo en todos los casos. Evidentemente han hackeado mi correo electrónico o mis redes sociales, accedieron a mis contactos y les pidieron que cambien el número. A los pocos días reciben un nuevo mensaje ofreciéndoles dólares a un precio irrisorio, entre 110 y 148 pesos. Y la CBU que dan corresponde a una cuenta en Buenos Aires» cuenta Lázaro.

Llamado.
Consultado por LA ARENA, agregó que «una conocida de Eduardo Castex, propietaria de una despensa, se comunicó con el municipio para ver si era cierto que yo estaba en Buenos Aires con un problema de salud, como decía en los mensajes utilizados para pedir ayuda económica». Y una tía suya «llamó muy preocupada porque el tono de mis mensajes no era el habitual».
El intendente advirtió que quienes lo conocen «no deberían caer en la trampa porque en mi condición de funcionario público no puedo recibir transferencias ni comprar dólares». Reveló que ya se comunicó «con todos mis contactos, para alertarlos de esta situación» y
agregó: «hace diez años que tengo el mismo número, es mi línea particular y mis contactos no son tan numerosos. Y hace mucho tiempo que no utilizo mis redes sociales».
Lázaro aclaró que no radicó denuncia policial o en fiscalía. «Hasta ahora no supe de alguien que terminara estafado. Espero que nadie se haya dejado engañar. No realicé denuncia porque no me parece relevante, pero de todos modos hice la consulta con los jefes policiales y no es mucho lo que se puede hacer en estos casos», lamentó.