Inicio La Pampa La familia Ledesma sigue varada en Santa Rosa

La familia Ledesma sigue varada en Santa Rosa

El pasado 8 de abril se cumplieron tres meses del día en el que Gustavo, Tati, Brian, Candela, Emiliano y su perro Renzo quedaron varados a 30 kilómetros de Santa Rosa a causa de una rotura en el motor de su casa rodante, con la que quieren unir Ushuaia con Alaska. Desde ese entonces viven frente al Aeropuerto, donde trabajan intensamente para pasar el día a día y ahorrar dinero para comprar un nuevo repuesto y seguir el periplo.
La historia «Prendete al viaje» se conoció en enero pasado en las páginas de LA ARENA y, según contaron los propios protagonistas, «ayudó mucho a que la gente se acercara a darnos una mano».
Desde su llegada a la ciudad trabajan en la creación de artesanías y también venden sahumerios casa por casa o en las ferias. «Administramos el dinero para afrontar los gastos varios pero también todos aportamos a ahorrar para comprar el block del motor. Resulta que ahora pudimos juntar la plata pero no conseguimos ninguno en ninguna parte», dijo Gustavo.
Para su Mercedes Benz 1316 necesitan un block OM 366 con compresor de cuatro agujeros, que es el repuesto del motor que se les rompió sorpresivamente mientras viajaban a Santa Rosa a principios de año. «Nosotros estamos buscando un repuesto usado porque uno nuevo sale arriba de $200 mil. Y desde que lo empezamos a hacer aparecieron muchas posibilidades y todas se pincharon o porque uno era ecológico y no servía, porque era de tres agujeros y necesitamos de cuatro, otro que no le encuentran el 04, y bueno, hay que remarla, por algo será», expresó.
Su pareja, Tati, aseguró que los días se pasan rápido «porque estamos ocupados, con mucho trabajo y mucha gente», algo que genera alivio a una espera que por momentos, confiesan, se hace larga. «Todo tiene un por qué, cada vez estamos más convencidos de eso, de que todo pasa por algo», sostuvo.

«La llevamos bien».
A poco más de tres meses de estar varados con el «Pillqu», el nombre mapuche que le pusieron a su Mercedes Benz que significa «amante de la libertad», Gustavo sostuvo que para la familia «al principio fue un poco más complicado estar en esta situación, y a veces nos pasa que en días como hoy (por ayer) nos levantamos con ganas de poner primera y arrancar, pero dentro de todo la estamos llevando bien, se trabaja que es lo importante».
Si bien lo que más desean es que llegue el día en que puedan girar la llave y encender el motor, en todo momento expresan su alegría y conformidad con las situaciones de solidaridad, empatía y alegría que vivieron y viven en la capital pampeana.
«Al principio era todo el día con gente, todo el tiempo con mucha ayuda y eso también es lo más importante. Nos hicimos muchos amigos, son tres o cuatro familias que nos invitan a la casa y se formó una amistad», contó Tati.
En tanto, Gustavo recordó: «El día de la tormenta de piedra fuerte vino una familia a invitarnos a que pasemos la tormenta en su casa y fuimos. Al día siguiente llegamos y nos habían dejado un papelito debajo de la puerta: era otra familia que había venido preocupada por cómo la habíamos pasado y nos dejaron el número. Al día de hoy son quienes nos llevan y traen, nos prestan gacebos para la feria».

Vínculo con pampeanos.
«A veces nos han dicho que los pampeanos son muy cerrados y para nosotros nada que ver. Siempre se acerca alguien y charlamos o porque tiene un proyecto parecido al nuestro, porque le hubiera gustado tenerlo o porque son solidarios y se acercan a dar una mano. Tal vez esté la otra parte, pero depende con quién te relacionás», manifestó Gustavo.
Y replicó Tati: «Hay mucha gente que se acerca a charlar un rato, siempre cae alguien y eso es parte del viaje porque a muchos les llama la atención y les gustaría pero no se animan. Tenemos también un montón de invitaciones de gente de Guatraché, de Uriburu, de Alvear que nos invitan a que vayamos».
Por eso, las intenciones de la «pillqumanía viajera», como ellos mismos se denominan, son, cuando arreglen el colectivo, salir a recorrer La Pampa. «Queremos ir a todos los pueblos, ya que nos quedamos tanto tiempo acá queremos ver. También tenemos un pendiente que es ir a conocer el Parque Luro, ver la temporada de brama. Pero siempre pasa algo y hasta ahora no pudimos, vamos a ver si de da en estos días», dijo Gustavo.
Sobre el final de la entrevista, ambos coincidieron en que la experiencia no se la olvidarán jamás. «Sin duda que siempre nos vamos a acordar de La Pampa. Y cuando al final del viaje escribamos el libro, esta provincia se va a llevar unas cuantas páginas y recuerdos lindos», finalizó Tati.
La aventura viajera de la familia santafecina se puede seguir a través de las redes sociales. En Facebook e Instagram aparecen como @prendetealviaje.