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La fiscalía solicitó penas de 15 y 18 años de prisión

G. PICO: CULMINO EL JUICIO POR EL HOMICIDIO DEL ZAPATERO OSCAR SORIA

En el cierre del juicio oral y público en el que se debatió el homicidio del zapatero piquense, Oscar “Gato” Soria, perpetrado durante la tarde del jueves 3 de agosto del año anterior en el sector del Barrio Rucci, la fiscalía pidió que se condene a Jonathan Alves y a Silvina Cepeda, a 15 y 18 años de prisión, respectivamente. El tribunal que preside el juez de audiencia Florentino Rubio, y que también integran Marcelo Pagano y Guillermo Bertone, dará a conocer la sentencia el jueves de la semana que viene, al mediodía.
El caso que se debatió ocurrió en agosto del año anterior, cuando Alves ingresó a la zapatería que atendía Soria en la calle 111 entre 10 y 8 de esta ciudad, y tras intentar robarle el dinero de la cobranza de los primeros días del mes, lo hirió de gravedad con un arma blanca. Luego se dio a la fuga en la moto que manejaba Cepeda. El comerciante cayó en el pavimento luego que saliera a pedir auxilio, y falleció en pocos minutos.
En un primer momento se pensó que había caído sobre unas estanterías de vidrio, y que se trataba de una muerte accidental. Sin embargo, la autopsia practicada horas más tarde, determinó que se había tratado de un crimen. Dos meses y medio después, cuando parecía que la causa no avanzaba, los investigadores dieron con los sospechosos, tras múltiples allanamientos realizados en el Barrio Federal de Pico y en la localidad de Ingeniero Luiggi.
Alves y Cepeda llegaron en calidad de detenidos al debate, en el cual, la fiscalía representada por los fiscales Guillermo Komarofky, Emilia Oporto y Armando Agüero, los acusaron por las figuras de Homicidio simple y Robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa.

Alegatos finales.
Ayer a la mañana, declararon los últimos dos testigos, que fueron aportados por la defensa, se exhibió la prueba documental como registros de video y escuchas telefónicas, y luego las partes presentaron sus alegatos finales.
En esta etapa, la fiscalía pidió una condena de 15 años de prisión para Alves y una pena de 18 años para Cepeda. En tanto, el querellante Pedro Febre, basó su argumentación en la figura de Homicidio en ocasión de robo, por las que pidió penas de 20 y 23 años de prisión para cada uno de los imputados. El defensor de Cepeda, Gastón Gómez, intentó desvincular a la mujer del homicidio, y Alejandro Caram, el defensor oficial que asistió al joven, solicitó que se le impusiera una condena que no se apartara del mínimo legal previsto por las figuras delictivas que se le achacan.
“Se solicitó que se condene a Cepeda como autora material de Robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa, dado que no le pudieron sustraer nada, y por Homicidio simple. Hay otra parte de la doctrina que entiende que este hecho podría encuadrar en la figura de Homicidio en ocasión de robo, como lo solicitó la querella. La fiscalía en ningún momento desde el inicio de la investigación, tuvo dudas de que ella había participado del hecho, y por eso se la trajo acusada con preventiva con la calificación más grave, pero la familia de Soria había tenido ciertas dudas sobre todo por cuestiones que se relacionaban a la vida íntima de su esposo. Este hecho no hubiese existido sin el planeamiento que llevó adelante Cepeda, quien conocía a la víctima. En el plan de ellos dos no estaba la posibilidad de matarlo pero no la podemos hacer ajena al resultado muerte desde el momento que entiende que si se va a atentar contra el patrimonio de una persona, se la va a buscar a la casa, sabe que la plata la tiene consigo, y se la va a enfrentar mano a mano, es ilógico que el agresor no lleve un arma para intimidar a la víctima”, dijo Komarofky.

Planificación del robo.
Tanto en la etapa investigativa como en el juicio mismo, Alves declaró que había sido contratado por Cepeda para realizar un “trabajo”, el cual consistía en robarle al zapatero. En este sentido adujo que aceptó el ofrecimiento, dado que atravesaba por una muy mala situación económica.
Durante el juicio se puso de manifiesto, que ambos imputados intentaron robarle al zapatero al menos en dos ocasiones antes del hecho que desencadenó en su muerte. La primera vez fue la noche anterior, cuando Cepeda estaba con Soria en el domicilio del zapatero. La segunda oportunidad fue la mañana del mismo día del homicidio. El joven ingresó a la zapatería, pero ante la presencia de otras personas, desistió de llevar adelante el robo. Esta presencia le generó sospechas al damnificado, quien según señaló su viuda durante el juicio, le manifestó que el sujeto no había ido a comprarle, sino que tenía otras intenciones.
“La noche anterior cuando van estaba Soria en la casa, a la mañana cuando vuelven estaba Soria en la casa, a la tarde también estaba. Esto demuestra que tenían que encontrarse con la víctima, que era captada por Cepeda que lo hacía quedar en su casa por ofrecerle relaciones sexuales al punto tal que a las 16.10 la mujer le dice: ‘Hoy no voy porque tengo la moto rota’. Soria se encontraba esperándola, la finalidad de esto era que Alves se pudiera encontrar con la víctima para desapoderarlo del dinero que llevaban encima”, finalizó el funcionario judicial.