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«La generación sin miedo»

HACE CASI UN AÑO ADOLESCENTES DE ESE PAIS ANTICIPABAN EL PRESENTE

«Hoy los jóvenes chilenos somos la generación sin miedo. Los más adultos tienen temor a expresarse, vivieron la dictadura de Pinochet y aún sienten ese efecto porque viven con el miedo constante de decir las cosas, en cambio a nosotros no nos tocó vivir todo eso y no tenemos miedo», decía Javiera con el mismo tono firme con el que sostenía su mirada y sus ideas.
Javiera, de 18 años, estaba a mediados de noviembre del año pasado en el gimnasio del colegio Don Bosco de Santa Rosa. Había llegado con su equipo de vóley femenino para representar a la región de Bío Bío en los Juegos de la Araucanía que organizó La Pampa y allí fue el suplemento 1+1 de este diario para conocer y escuchar al factor clave de un proceso histórico en el Chile de hoy, un país que el domingo fue noticia mundial al abrir la puerta a nuevo tiempo y dar otro paso para enterrar su pasado más oscuro. Y fueron ellas y ellos, adolescentes y jóvenes que salieron a las calles y desde allí demostraron que las conquistas se logran cuando la convicción es decir «basta».
«‘No son 30 pesos, son 30 años’, se repite en cada protesta o movilización. La consigna que se desparrama en las calles, plazas y redes sociales resume en una mínima frase la motivación que llevó a las mayorías chilenas a decir basta a un sistema y a un modo de vida que ya no resiste tanta inequidad: Chile es uno de los países más desiguales de la región. Y en medio de ese tembladeral las chicas y los chicos son los que dicen no tener miedo y salen a reclamar cambios profundos a un gobierno y a una sociedad que muchos veían como modelo pero que tiene goteras de pobreza y exclusión en todo su techo». Ese era el inicio de la nota que se publicó el 20 de noviembre de 2019. El título era explícito: «La generación sin miedo».
«No importa si te afecta más o menos, también se trata de tener empatía con el otro, con el que sufre y la pasa mal. La educación en Chile es un negocio. Para que puedas hacer una carrera tenés que endeudarte a 30 años. Y el gobierno se encarga de rebajarle el nivel a la educación pública para que vayas a la privada. La desigualdad es terrible y por eso no sirve que haya anuncios como parches, la protesta va a seguir porque la gente se cansó», anticipaba Daniela, de 18 años.

Negocios.
«Hace ya varias semanas que no tenemos clases y no sabemos cuándo vamos a volver a tenerlas. Hay muchas cosas paradas y la situación es muy difícil, nos afecta la vida en el día a día. El conflicto se puede ver desde distintos puntos de vista, pero claramente los gobernantes no están dando las respuestas que satisfagan a la población. En Chile todo es privatizado y la educación y la salud son verdaderos negocios que manejan unos pocos, lo mismo que el sistema jubilatorio, por eso hubo un cansancio y la gente se animó a decir basta», agregaba Valentina (19).
Y es ahí donde las adolescentes marcan una diferencia clara respecto al quiebre generacional. Ellas no vivieron la dictadura del general Augusto Pinochet, un periodo que se extendió por 17 años (1973-1990) pero cuyos efectos se sienten mucho más allá en la sociedad chilena.
«Hoy los jóvenes chilenos somos la generación sin miedo. Los más adultos tienen temor a expresarse, vivieron la dictadura de Pinochet y aún sienten ese efecto porque viven con el miedo constante de decir las cosas, en cambio a nosotros no nos tocó vivir todo eso y no tenemos miedo. Hoy las familias no comen para poder pagar el pasaje o los estudios de sus hijos y el Estado somos los chilenos y no el gobierno. Es todo tan desigual que al final la gente perdió el temor y salió a manifestarse. Hay un sector muy pequeño que se queda con todos los privilegios y el resto está al margen», dijo Javiera.
«Las necesidades básicas de la gente no están contempladas. Enfermarse es un lío, quien vive en un sector rural quizá debe caminar media hora y después de esperar horas le dicen que debe regresar al otro día. Todo el sistema está pensado como un negocio. En la Universidad las carreras más baratas cuestan la mitad del sueldo mínimo entonces no se puede vivir así», afirmó Valentina.

Represión.
Desde que estallaron las protestas callejeras, realizadas en su gran mayoría con expresiones culturales, fueron reprimidas por los carabineros, una fuerza de seguridad con los peores antecedentes.
«Se sabe que hay graves violaciones a los derechos humanos, solo que los grandes medios no lo informan, son las redes sociales las que multiplican las cosas que verdaderamente suceden. Hoy los jóvenes se informan por ese medio, no es como la gente mayor que sigue creyendo en lo que dice la televisión», advertía Isidora (18) al marcar otra clara diferencia generacional.
Otro punto que destacaban las deportistas chilenas es que en las últimas elecciones menos del 50 por ciento había concurrido a votar, una situación que beneficiaba al gobierno del hoy presidente Sebastián Piñera. «Al no ir a las urnas, regalan el voto, entonces al gobierno le conviene. La mayoría de la gente está en desacuerdo con la gestión pero luego no van a votar, por eso hoy se reclama un cambio en la Constitución para que sea una democracia más directa», reflexionaba Daniela, para quien las calles no se iban a vaciar ni por represión ni por cansancio.
Y así pasó, las calles no se vaciaron y sí rebalsaron las urnas para tener una nueva Constitución, en gran parte por responsabilidad de esa generación a la que «solo le interesa las pantallas», como muchos quieren hacer creer. Pero en la realidad son, «la generación sin miedo».