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Una historia que dio la vuelta al mundo

El ingenio de Jeremías González Ordienco, el niño de siete años que galopa hasta la colina, para enviar su tarea por celular, trascendió fronteras inimaginables.

Y medios y portales informativos de Rusia, Alemania y Estados Unidos, entre muchos otros, se hicieron eco de la historia.

«La verdad, estamos muy sorprendidos todos, no lo podemos creer, que haya llegado donde llegó», dice a LA ARENA Sonia Ana Lía Díaz: la profesora de la Escuela 99 de Santa Isabel que difundió la historia de su alumno.

Y amplía que una vez que la noticia se viralizó por todo los portales del país diversos medios del mundo llamaron con el correr de los días posteriores a la docente y sobre todo al alumno y a su familia para que relate la experiencia en plena pandemia.

«A mi, pero sobre todo a Jeremías, y a sus papás, los llamaron medios de muy lejos, de Estados Unidos y hasta de Alemania: creo que (Jeremías) no tomó demasiada dimensión de lo que pasó y de lo que pasa realmente con su historia de vida», sostiene la entrevistada.

FRIO.

La historia de Jeremías causó furor por las características de esfuerzo y sacrificio de un pequeño para poder estudiar y enviar la tarea en momentos donde las escuelas permanecen cerradas por la pandemia.

El chico, vestido de gaucho, la mayoría de las veces acompañado por su padre, galopa, todavía hoy, unos 30 kilómetros, desde el puesto rural donde vive, hasta un cerro, para poder obtener señal de Internet y de esta forma comunicarse con su profesora.

Uno de los portales internacionales que difundió la historia fue RT Actualidad, de Rusia, que a través de un video resumió parte de la historia del pequeño.

«La situación sigue siendo la misma, Jeremías aún nos envía la tarea desde la colina: aunque lamentablemente aún no tenemos la conectividad que tanto necesitamos», expresa Sonia.

La docente agrega que en la actualidad el niño ya casi no va hasta caballo con su padre sino más bien solo aunque, como siempre, acompañado por su fiel amigo «Peludo», su caballo.

«Jere ahora va día por medio hasta la loma aunque está resultando todo un poco más difícil ya que hace cada vez más frío», indicó Sonia, desde Santa Isabel.

«HEMOS APRENDIDO».

«Hola seño, estoy acá, en el campo ¿qué estás haciendo?. Quiero mandarle saludos a mis compañeros», dice uno de los videos enviado en su momento por el pequeño Jeremías. «Seño, mirá que hago gimnasia», indica otro pasaje mientras juega en la tierra.

En otro de los videos, el niño canta con su cuaderno en la mano arriba del caballo: «Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía, fue a llamar a otro elefante».

La profesora dice ahora que la situación tanto en la escuela como en la zona la situación sigue más o menos igual y que los chicos por el momento envían como siempre la tarea por celular.

«Nos fuimos y nos vamos arreglando de la mejor manera, realmente vamos aprendiendo de este momento tan feo», afirma la docente.

Y agrega: «La comunicación sigue complicada. Algunos (estudiantes) envían la tarea por celular, o computadora como antes y otros cuando sus papás vienen a Santa Isabel para comprar insumos, es decir cuando pueden».

PANDEMIA.

A su vez, la maestra reconoció que en cierta forma se acostumbró a vivir este tipo de experiencias emocionales con los chicos. «Uno se acostumbra a este tipo de cosas aunque lo vivido con Jeremías nos sorprendió realmente a todos», reiteró.

Sonia, profesora de Nivel Inicial, de segundo grado, tiene a su cargo 17 chicos con quienes se reencuentra hoy gracias a las plataformas digitales.

«Siempre les transmití a los chicos tranquilidad y esperanza», dijo la docente al recordar la creación de un grupo de WhatsApp y otro privado de Facebook donde, desde el inicio de la pandemia, y hasta hoy, recibe la tarea y efectúa las devoluciones.

Lejos de cansarse, la profesora insistió en regresar a darle clases a los chicos aunque en mejores condiciones. «Quiero seguir con ellos», dijo.

-¿Qué dicen los chicos de la pandemia y como toman ustedes esta experiencia?
-Tanto ellos como nosotros lo vemos como un constante aprendizaje, una gran experiencia de vida.