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La historia del piquense que se fue a Paraguay y dirige la Selección

EL PAMPEANO JUAN PABLO FELIU

El DT piquense, que se inició en Pico FBC e Independiente, cruzó la frontera en plena crisis de 2001 en busca de un progreso en su carrera. Encontró su lugar en el mundo y hoy es el entrenador más ganador del básquet paraguayo.
Juan Pablo Feliú vivió desde adentro los últimos años de la época dorada del básquet pampeano. En la década del ’90, cuando Sportivo Independiente tocaba el cielo de la Liga Nacional con las manos y Pico FBC intentaba hacerle sombra con equipos que llegaron a competir al más alto nivel, Feliú se formó en los dos clubes de su ciudad como jugador, asistente y entrenador.
La crisis de 2001 que golpeó a los argentinos le abrió las puertas para probar suerte en el exterior y su pasaporte decía Paraguay. Llegó para hacer experiencia en la selección durante unos días y encontró su lugar en el mundo. Desde hace más de 18 años no para de ganar títulos con diferentes equipos en el básquet guaraní, con varios pasos por las selecciones femenina y masculina de aquel país.
«Me fui a mitad de 2001, vine por 45 días a dirigir un Sudamericano y terminé quedándome 18 años, hace bastante tiempo ya. La verdad es que ya sumo como un paraguayo más, estoy contento de estar acá, de que se me hayan abierto puertas en otros países y de poder hacer carrera en otro lugar», dijo esta semana a Básquet Plus, en el marco de la participación de su seleccionado (ante Panamá) en las eliminatorias para la FIBA AmeriCup 2021.

Los inicios.
El Enano Feliú llevó la base de Pico FBC hasta los 17 años, llegando a debutar en Primera División, y luego comenzó su carrera como DT de las categorías formativas, hasta que en 1993 se sumó como asistente técnico de Daniel Jaule en plantel principal que disputaba el por entonces Torneo Nacional de Ascenso (TNA).
Luego llegó el ascenso, los estudios como profesor de educación física y el regreso para acompañar a Mario Luciani en los que fueron sus primeros pasos en la Liga Nacional, hasta que en 1997 se cruzó de vereda para trabajar en un Independiente que venía de ser campeón argentino y sudamericano.
En el Rojo fue, junto a Carlos Duró, asistente de Flor Meléndez. También se encargaba de los reclutamientos y de la preparación física. En 1998, tras el alejamiento del entrenador principal, tuvo la oportunidad de dirigir por primera vez al equipo en el Sudamericano de clubes de Tarija, Bolivia.
Independiente llegaba como campeón y en el plantel había nombres de la talla de Andrés «Chapu» Nocioni, Facundo Sucatzky, Leopoldo Ruiz Moreno, Sergio «Vasco» Aispurúa y Monty Wilson, entre otros. Fue tercero detrás de Vasco da Gama de Brasil y Welcome de Uruguay. «La verdad que era un gran equipo de Independiente en ese tiempo. Después llegamos a la final de la Liga -primera vez que se hacía a séptimo juego- con el Atenas de Rubén Magnano», contó Feliú.
«Al otro año seguí un tiempo con Caco (Carlos Bualó); a su salida yo tomo el equipo durante seis meses y después me fui a Belgrano de Tucumán o Tucumán BB, no recuerdo cómo era la fusión. Estuve un tiempo ahí, pero estaba brava la Liga A en 2001. Ahí me salió una opción por intermedio de Bruno Martinessi, que había sido reclutado con Gabriel Mikulas, Diego Alba, Fernando Malara, para venir a dirigir la selección acá», agregó el piquense al referirse a la posibilidad de darle un giro a su carrera en Paraguay.
«Mucho no conocía, algo sabía por una Liga Sudamericana en Uruguay con Sol de América y eran los mismos jugadores. Justo era el tiempo del quilombo económico (en Argentina), del 1-1 a 1-3… Y bueno, me vine por 45 días a una experiencia nueva, no pensaba más de eso», explicó el pampeano.
«Pero nos fue muy bien, terminamos quintos, le ganamos las dos veces a Chile en Valdivia y me quedé otros tres meses en San José (uno de los equipos reconocidos de Asunción) para jugar la liga local. Nos fue bien, jugamos la Liga Sudamericana y pasamos la primera fase. Ahí empezamos a hacer la carrera, me llamaron por tres años más, me quedé, traje a mi familia… Dije ‘vamos a ver qué pasa’, y de golpe continuamos hasta que hoy hace 18 años que estoy acá», continuó Juanpi al hacer un repaso de su llegada al básquet guaraní.

Larga carrera.
La historia de Feliú en Paraguay comenzó ligada a los seleccionados y paralelamente se fue haciendo lugar en diferentes equipos, para convertirse en el entrenador más ganador del básquet de aquel país.
En la Selección masculina de mayores dirigió tres Sudamericanos y al mando de la Selección femenina mayor llegó dos veces a la AmeriCup y clasificó a los Panamericanos, todo un logro para el básquet paraguayo. También trabajó en las formativas de ambos géneros y actualmente hace la coordinación de inferiores, además de dirigir nuevamente a la Selección masculina mayor en las eliminatorias para la FIBA AmeriCup 2021.
Y en clubes no paró de ganar títulos, primero con San José y luego con Sol de América, Cerro Porteño y Olimpia, con el que levantó dos Ligas Sudamericanas y al que volvió este año tras un nuevo paso por San José.
«Siempre he tenido la suerte de tener laburo», señaló Feliú. «El medio es diferente a lo que es allá (por Argentina). Acá hay que hacer más cantidad de cosas, como coordinar inferiores, trabajar formativas… He laburado en colegios también, dando clases y trabajando en el intercolegial. He hecho una vida, traje a mi familia y estoy muy feliz, muy agradecido porque este país me abrió las puertas», completó.

El ejemplo de la Liga Nacional.
Juan Pablo Feliú es palabra autorizada para hablar sobre el básquet paraguayo, que ha evolucionado en estos años pero aún necesita un impulso similar al que tuvo la Liga Nacional Argentina para dar el salto definitivo. Y el pampeano se esperanza con ser parte de esa transformación.
«La situación de traer entrenadores argentinos en un momento fue bueno y eso creo que hizo crecer la dinámica y la capacidad de entendimiento del jugador», explicó Feliú.
«Seguramente que a nivel de competencia hemos tenido vaivenes buenos y malos, y hemos perdido una Liga Nacional que se está tratando de reflotar para que haya mayor cantidad de jugadores del interior jugando. Tenemos que mejorar la competencia interna y hacer una Liga Nacional con muchos más equipos que los que tenemos hoy», agregó.
Y en ese contexto puso como ejemplo a la Liga Nacional argentina ideada por León Najnúdel. «Se intentó (en Paraguay) en 2008 y 2009 una Liga Nacional y estuvo buena, pero se perdió no se por qué motivo. Creo que habría que volver a eso, como se hizo en Argentina. Aparte tenemos el mejor ejemplo al lado, hay que copiar lo bueno y tratar de que se haga en todo el país», señaló el DT, que el jueves condujo a la selección guaraní en su segunda presentación en las eliminatorias para la AmeriCup 2021, con derrota en Asunción ante Panamá por 75-66.
«Hay muchos chicos en el interior del país que juegan, pero van y vienen a jugar acá y eso no es productivo. Y no tienen una vidriera en su lugar de origen para mirar y decir ‘quiero ser como este jugador’ o llegar a tal lugar. Creo que la Liga también va a ayudar a que las selecciones de formativas den un salto de calidad», cerró.