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«La hospitalidad es muy grande»

FERNANDO DUCLOS, UN ARGENTINO EN LA RUTA DE LA SEDA

Fernando Duclós es un periodista de 34 años que realizó un viaje por la famosa ruta de la seda, publicando su travesía en su cuenta de twitter @Periodistán, que estuvo 14 meses fuera del país y tuvo que volver por la pandemia de Covid-19.
«El coronavirus le puso un fin abrupto a mi travesía, estaba en Turquía y me tuve que volver de un día para el otro», contó desde Capital Federal en una entrevista con Radio Noticias y comentó que el proyecto «Periodistán» empezó el 29 de marzo de 2019.
«Ese día salí rumbo a Europa, donde estuve muy poco tiempo porque el objetivo era recorrer Asia y, particularmente, Medio Oriente. La famosa ruta de la seda, que llevaba seda desde China hasta Roma, pasando principalmente por los países que terminan en ‘istán’, como Turkmenistán, Kazajstán, Afganistán», indicó.
Tras estar «poco tiempo» en Europa, explicó que empezó a desandar su travesía por estos países «de los cuales solo tenemos la idea de que suceden cosas malas y tienen una reputación pésima en los medios».
En total, estuvo 14 meses de viaje hasta que la pandemia le puso fin a su proyecto. «Cuando empecé, no tenia mucha idea si el proyecto iba a servir para algo, si alguien lo iba a seguir o si le iba a interesar, o si yo me iba a sentir bien», confesó.
Sin embargo, destacó que «el proyecto funcionó, tuvo una cierta repercusión. A mí no me gusta medir el éxito en cantidad de seguidores, porque hay gente que hace cosas muy buenas y que no son conocidos, pero en Twitter e Instagram tengo 120 mil seguidores. Eso me pone muy contento, porque lo que hice fue contar historias de lugares de los cuales no conocemos nada».

«La vida es la misma».
Duclós se dedicó a escribir y describir la historia, la geografía, el deporte y la cultura de los países que visitó. Consultado sobre los «preconceptos» que poseía antes de viajar, sostuvo que «estaba relativamente deconstruido, porque ya había hecho un viaje largo antes, hace unos seis o siete años, por Africa y por países que en un principio tienen esa reputación de que llegás y solamente hay dictadores salvajes, leones caminando por las ciudades y guerras».
«La verdad es que no es así, estuve en lugares ‘peligrosos’ como Somalia, Ruanda, Burundi, y me encontré obviamente con sociedades tal vez pobres en cuanto a la infraestructura, pero en las cuales la vida es la misma y la gente lucha por lo mismo».
Por estos motivos, afirmó que «estaba relativamente ajeno a ciertos prejuicios por el hecho de haber realizado este viaje antes, obviamente de todas formas uno vive en esta sociedad occidental y no puede escapar a todos los prejuicios, pero estaba un poco vacunado contra eso».
De todas maneras, explicó que se encontró con «mucho más de lo que me esperaba, principalmente en cuanto a hospitalidad» en Medio Oriente, en países como Irán que tiene «tan mala reputación y en los cuales, sin embargo, la hospitalidad es tan grande».
«Estuve alojado meses en casas de familias, sin que me pidan nada, dándome de comer todos los días, llevándome a todos lados. Llegar a un lugar sin tener nada, entrar a un café y que se junten diez personas alrededor y se peleen entre ellos para ver quién te va a hospedar, a la vez es triste porque lo único que vemos de esos lugares son cosas malas», señaló.

Miedo a lo desconocido.
Consultado sobre las razones por las cuales se crea esta imagen de aquella zona, Duclós opinó que «el mundo en el que nosotros vivimos está administrado por ciertos países, más poderosos que otros, que son los que en algún punto construyen lo que después vemos todos, lo que llamaríamos industria cultural. Es obvio que a lo que no conocemos le tenemos miedo».
En ese sentido, consideró que «a la industria y a los que tienen el poder les conviene que a veces tengamos miedo o que no conozcamos otros lugares, porque mientras más temamos más podemos justificar que algunas cosas sucedan en esos lugares para ‘protegernos'».
«Es un análisis muy simplista, obviamente hay muchos matices», aclaró y remarcó que «siempre el miedo y el desconocimiento sirven a favor de ciertas personas, a quienes les conviene».

Relaciones en cada país.
Duclós también explicó cómo fue establecer relaciones con hombres y mujeres, y precisó que «todas las culturas son diferentes y varía mucho incluso dentro de cada país. A veces hablamos del Islam como si fuera una sola cultura».
«No es lo mismo el Islam de Turquía que el de Arabia Saudita o el de Afganistán, son países completamente diferentes y en ese sentido cambia mucho la forma de aproximación», indicó y comentó que «en Afganistán y en Omán, que son los países islámicos más conservadores en los que estuve unos 50 días, y no hablé con ninguna mujer, no escuche sus voces. Porque la separación de sexo es estricta y más si sos un turista».
En cambio, en otros países como Irán, que «los medios te lo venden como el país más conservador y represivo», en muchas zonas «es como Europa, con la única diferencia que las mujeres van con el velo que cubre el pelo, y eso en la calle».
«En la relación con la gente es completamente normal, lo mismo en Turquía. Cada país tiene sus particularidades, creo que con sentido común y respetando las reglas de cada lugar al final uno se termina relacionando con todo el mundo», destacó.