Inicio La Pampa La iglesia católica se adapta a la nueva fase de la cuarentena

La iglesia católica se adapta a la nueva fase de la cuarentena

La nueva fase de distancia social, preventiva y obligatoria llegó al ámbito religioso y, desde principio de junio, se habilitaron las misas presenciales. Ahora, la presencia de los fieles se determina con turnos previos o por orden de llegada.
La Iglesia, como otros sectores de la sociedad, tuvo que adaptarse a la «nueva realidad» que se impuso luego de que la provincia avanzó a la denominada «Fase 5». Esta nueva etapa de la cuarentena, con mayor flexibilización producto del favorable estatus sanitario con el que cuenta La Pampa, permitió que las actividades se tornen presenciales.
En ese marco, las capillas y las parroquias comenzaron a impulsar misas con fieles dentro del salón, aunque bajo un estricto protocolo que permite solo hasta diez personas. Para determinar quiénes ingresarán, las distintas Iglesias de Santa Rosa anunciaron que «no se solicitarán turnos para participar de la Santa Misa, será por orden de llegada».
En otros casos, las misas semanales serán «sin turnos», mientras que los sábados y domingos se deben anotar «en la entrada del templo». Para este trámite, cada sede puso un teléfono a disposición, donde cada fiel puede comunicarse y reservar su lugar. De todas maneras, aún persiste la modalidad online en algunos horarios.

El protocolo.
Las normas sanitarias quedaron establecidas en un protocolo firmado por el obispo Raúl Martín, al que LA ARENA tuvo acceso. «Conforme a las disposiciones vigentes, y ante la autorización de apertura de los templos, y la posibilidad de realizar celebraciones, en este primer momento, es necesario tener en cuenta absolutamente, las siguientes disposiciones consensuadas con todos los Obispos de la región Platense a la cual pertenece nuestra diócesis y las autoridades del gobierno provincial», señala el documento.
A su vez, indica que «los templos podrán permanecer abiertos para la oración de los fieles de 8 a 19 de lunes a viernes y hasta las 20 los sábados y domingos si se celebrara alguna Misa. Esto se deberá indicar en cada Comunidad».

Límite de personas.
Por otro lado, el protocolo establece que solo se permitirá acceder «a 10 fieles por vez, además el sacerdote o diácono, un auxiliar de limpieza y un auxiliar a la entrada del templo que limite la cantidad de ingresantes. Se marcarán los 10 lugares a razón de uno por banco y alternando los mismos, de manera que durante la celebración de la Misa los mismos sean
fácilmente identificados, respetando la distancia de dos metros entre ellos. Quedan exceptuadas de esta medida, las familias que conviven en el mismo lugar».
En todo momento, advierte, se deberá cuidar la distancia social exigida. Para garantizar esto, «se marcará en el piso, la distancia de seguridad exigida, en la procesión para recibir la Comunión.

Desinfección.
Teniendo en cuenta la realidad de las distintas capillas y parroquias, solicita que, en la medida que fuera posible, se disponga de «una puerta de entrada y otra de salida. En
ambos casos, deberá colocarse en el piso un trapo con lavandina que será reemplazado
cada hora. El auxiliar de limpieza, se encargará de la sanitización del lugar mientras esté
abierto, y al cerrarlo, se procederá a la desinfección del mismo con los desinfectantes
aconsejados por especialistas».
A su vez, cada persona que ingrese o egresa deberá «proveerse alcohol en gel como lo indica la normativa sanitaria». Además, «las puertas del templo deberán permitir la ventilación del mismo durante las horas de funcionamiento».
«Los fieles que ingresen a una celebración o para la oración personal, siempre en un
máximo número de 10, deberán obligatoriamente llevar colocadas tapabocas», agrega el protocolo.

Agua bendita no.
La normativa sostiene que «no deberá colocarse agua bendita, ni permitir tocar las imágenes» y aclara que en este contexto la participación es muy reducida, por lo que «habrá que disponer durante el fin de semana, varios horarios de celebraciones de la Eucaristía, celebraciones de la Palabra y distribución sencilla de la Eucaristía».
«Para la celebración del sacramento de la Reconciliación, ambos sacerdote y fiel, usarán barbijos, celebrarán el sacramento en lugar visible, a distancia suficiente custodiando la privacidad y sin gestos que supongan algún contacto físico. Durante la celebración de la Misa, no habrá confesiones», añade.
El protocolo establece que «no se realizará la colecta del modo habitual, sino que se dispondrá el modo de hacer la ofrenda al finalizar la Misa (a la salida)», y define como responsables del cumplimiento de estas medidas a los sacerdotes de cada comunidad.

En bautismos y comuniones
El protocolo adoptado establece que «podrán realizarse bautismos individuales, con un máximo de 10 personas participando y teniendo en cuenta las medidas sanitarias arriba indicadas».
En otro párrafo, se suprime el «saludo de la paz», mientras que «la procesión de ofrendas y la Comunión se dará sin excepción, exclusivamente en la mano, debidamente higienizada».
«La responsabilidad común en evitar la propagación del virus y la misma caridad fraterna nos reclaman esta medida, dado que la primera vía de contagio es la oral. Si alguna persona no quisiera hacerlo de este modo, se la invitará a realizar una comunión espiritual», afirma.
«El celebrante, antes de distribuir la Comunión, higienizará sus manos con alcohol en gel.
Al finalizar, luego de purificarlas, también lo hará. El diálogo previo a la comunión, se hará una sola vez y comunitariamente. Después que el pueblo termine de responder: ‘Señor no soy digno,…’. quien preside, teniendo elevado el Santísimo dirá: ‘El Cuerpo de Cristo’, a lo que el Pueblo, responderá: ‘Amén’. La comunión se repartirá en silencio», amplía.
A su vez, remarca que «los micrófonos deberán cubrirse con film, y ser reemplazado al finalizar cada celebración», y que como «las personas no deben permanecer mucho tiempo en lugares comunes, se prestará particular atención a la duración de las celebraciones, especialmente en la duración de los cantos y la predicación».