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«La memoria, para unirnos»

EMOTIVA CARTA DE ANALIA MOLTENI A SU HERMANA LILIANA, VICTIMA DE LA DICTADURA

El acto por el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia tuvo como protagonista principal el testimonio de la médica cardióloga Liliana Molteni, a través de una carta que le escribió a su hermana Liliana, asesinada por un grupo de tareas durante la última dictadura militar en el año 1976. El texto fue leído durante la ceremonia realizada a las 10 de la mañana frente al Monumento a la Memoria, ubicado en el Parque Don Tomás.
Liliana era la hermana menor de Analía. Nació en Trenel el 2 de febrero de 1953. Cursó la primaria en el Instituto Privado 25 de Mayo de su pueblo y completó los dos últimos años del secundario en el Colegio Normal de General Pico. En 1971 se radicó en La Plata donde estudió la carrera de periodismo.
Liliana fue secuestrada el 13 de junio de 1976, junto a su pareja, Daniel Elías, en su casa de Lanús Oeste. Tenía 23 años. Estuvo desaparecida durante casi 29 años hasta que sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y entregados a sus familiares. Fue sepultada el 29 de octubre de 2005 en el cementerio de Trenel.

«Toda bondad».
«Liliana era una persona excepcional, toda bondad. Y no lo digo solo por el lazo afectivo de ser su hermana. Quienes la conocieron darán fe a mis palabras», dice la carta. Luego de describirla físicamente, recuerda su niñez. «Mi padre tenía imprenta y venta de artículos de oficina y escolares. Ella cada semana debía reponer su ‘portafolio’, hoy mochila, porque repartía sus elementos escolares entre niños que por alguna razón… no tenían. Obviamente era fácil hacerlo ya que papá en ese sentido era su cómplice, siempre decía ‘sí'», recuerda la misiva, cuya lectura estuvo a cargo de la periodista Verónica Mac Lennan.
Repasó momentos gratos de la infancia juntas en Trenel y la tristeza de separarse cuando ella, Analía, debió viajar a Buenos Aires para finalizar allí su dos últimos años del secundario.

«Trabajar en las villas».
«Ya cuando ella decidió estudiar periodismo, para lo cual fue a vivir a la ciudad de La Plata, pudimos volver a estar juntas, en una pensión en calle 61 entre 3 y 4. Lamentablemente duró poco. Liliana, mientras estudiaba periodismo, ya militaba en política. Y también era ayudante en la cátedra de lingüística de la facultad. Lo cual siguió después de recibida. Ella militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, en cambio yo nunca milité en ningún partido. Medicina tenía otro perfil y me llevaba mucho tiempo», explicó.
«Creo que su militancia comenzó cuando iba junto a otros compañeros, de periodismo a trabajar en las villas donde había muchas necesidades. Realizaban muchísima tarea solidaria. Luego se acercó mucho a su profesor Silvio Frondizzi, quien era parte del frente de Izquierda Popular, y así fue creciendo su compromiso con la comunidad y haciendo cambios cada vez mayores», describió.

«Nunca más la vi».
Para Analía, el trabajo de su padre con la imprenta fue clave para que Liliana despertara su vocación por el periodismo. «En casa se hablaba de política, mi padre militaba en el Partido Socialista», narró. «Siempre pienso en sus sanos ideales y como lamentablemente la historia reciente demuestra cómo fueron usados no solo los jóvenes sino los adultos que participaron en movimientos que solo tenían intereses para unos pocos. El golpe cívico militar se la llevó la noche del 13/06/1976. De su casa. Junto a su compañero Daniel Elías. La noche del 13 la noté muy preocupada. Me saludó con un dejo de tristeza, y me dijo que volvería «si podía» en una semana. Nunca más la vi. Luego comenzó la larga búsqueda», dijo.
«A partir de ese momento vivimos la angustia y la tristeza de buscarla y no encontrarla. Su pérdida fue y será irreparable. No solo para la familia, sino para la comunidad. Perdimos a una ser que hubiera sido maravillosa, para el futuro de nuestra nación. En nuestro entorno comprobamos también el temor del resto de la gente. (…) Había mucho miedo. En esos tristes momentos sobran los dedos de una mano para contar los amigos que se acercan. Luego, con los años, todos recuerdan. Muchos conmemoran el Día de la Memoria pero pocos sienten la verdadera pérdida», lamentó.

«Víctima de una grieta social».
Analía dijo que hoy Liliana sería una persona maravillosa, con un magnetismo particular, un poder de oratoria importante, una madre excepcional y quizás un abuela terriblemente afectuosa. «Liliana fue víctima de una grieta social. La memoria debe servir para unirnos por un país donde reine la Justicia independiente. No es buena la actual grieta. Quería un país donde los educadores fueran respetados y bien remunerados. Donde la salud fuera un derecho y no un negocio. Donde la política fuera una verdadera gestión por la república y no un reinado para acomodar a la familia y su futuro de unos pocos», concluyó.
El acto fue presidido por el viceintendente Jorge Domínguez y contó con la participación de familiares de víctimas del terrorismo de Estado, como Graciela Tartaglia, hermana de Lucía. Tras la colocación de ofrendas florales, actuó el Coro Ayun-Tun y se plantó un árbol, como se hace todos los 24 de marzo desde el año 1996.