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La mitad de los partos pampeanos son por cesárea

ESTA POR ENCIMA DEL PROMEDIO NACIONAL, QUE ES DEL 39 POR CIENTO

De 5.201 nacimientos en 26 establecimientos público-privado, 2.793 fueron por parto natural (54%) 2.408 (46%) por cesárea. Con estos números, La Pampa es la tercera provincia del país con mayor cantidad de cesáreas.
Juan José Reyes – En la Legislatura en el debate del presupuesto 2019 el titular de Salud, Mario Kohan, respondió una pregunta de la diputada radical Patricia Testa sobre las causales de una estadística revelada por la Jefatura de Gabinete de Ministros que nos mete en el podio de provincias con mayor cantidad de cesáreas con el 46,3% cuando la media país es del 39%.
El ministro dio una respuesta lógica, pero polémica para un prestigioso profesional que viene de efectores privados. Dijo que “era real el dato pero global ya que en el hospital Molas y Centeno en 5 años la tasa bajó del 40% al 32%” y que “el problema está en la parte privada donde allí directamente organizan los partos con cesáreas y se hacen muy pocos por parto natural ya que es un tema muy íntimo entre el paciente y profesional”.
En otras palabras, de 5.201 nacimientos en 26 establecimientos público-privado, 2.793 fueron por parto natural y la friolera de 2.408 por cesárea.
Según datos aportados por Marcos Peña en el Congreso se conoció parte de un cuadro que se anexa y refiere a la evolución de las cesáreas en el país. A todas luces llama la atención que en La Pampa de 100 partos 46 sean por cesárea. Estamos por sobre la media del país (39,6%) y muy por encima de la recomendada en la Organización Mundial de la Salud (OMS) que no debiera superar el 15%.
Es más, afirma el organismo internacional que “por encima del 25% no parecen justificadas los partos no respetados”. Lo que sucede, según lo afirmo el ministro pampeano del área, hay grandes asimetrías entre dar a luz en un efector privado que en uno público. Si bien en La Pampa ambos sectores superan la cota más alta fijada por la OMS, en los centros privados crece más rápido y a la vez disminuye en la sanidad pública. Es más en algunas clínicas y sanatorios de los principales centros urbanos de la provincia, muchas veces ni siquiera se da opción al alumbramiento natural a la paciente.

Epidemia de cesáreas.
Nadie pone en tela de juicio que en la velocidad de alumbramientos no solo hay menos camas calientes en los efectores, sino que además hay un rédito económico al hacer varias intervenciones en un mismo día en lugar de estas muchas horas con la misma paciente. La cesárea es una intervención quirúrgica que tiene sus riesgos, pero la mayoría de las veces para el médico es más práctico un parto programado. Si bien lo mercantil no deja de dejar puntos repudiables, cierto es que hay mujeres que la solicitan y los obstetras tienen que acceder al pedido por las norma jurídicas que la rigen.
Si bien las cesáreas tienen más riesgo y menos beneficios que el parto, la ley 25.929 en su artículo 12 inciso d) refiere al parto natural respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer. En La Pampa en varios pueblos es una necesidad hacerlos habida cuenta la enorme desigualdad de calidad tecnológica de algunos nosocomios.
De boca del subsecretario Gustavo Vera, pudo saberse que “en realidad, partos programados estamos haciendo no solo en Santa Rosa y Pico sino también en Acha y Guatraché.
En Realicó hay una particularidad, estamos en obra, tenemos los equipos, pero estamos más debilitados y en Eduardo Castex se está haciendo programadas por la jefa de neonatología”.
Aclaró además que “el tema de la perinatología con la relación público-privado es compleja porque nuestros servicios son de excelencia pero tenemos que tener alguna relación de qué hacer nosotros y qué hacer el sector privado pues hay ciertas conductas que son difíciles de cambiar, más que nada cuando se tiene segunda o tercera cesárea”.

¿Negocio o practicidad?.
En los años ’80 había apenas un 20% de nacimientos bajo cesáreas. Hoy la proporción es alarmante: dos de cada tres en el sector privado y uno de cada tres en hospitales públicos. En concreto, la probabilidad de tener un parto por cesáreas en la sanidad privada es más del doble que la de un hospital público en nuestra provincia. Para muchos “esta cirugía está torciendo el curso de la evolución natural de la especie humana”.
En la década del ’60 eran 25 mujeres cada mil, en la del ’70 unas 29 cada mil, en la del ochenta más casi 40 y en la actualidad, 45. Para saber si esto es un negocio o una cuestión de practicidad habría que leer a Soledad Ferrari, especialista en el tema, allí ella “demuestra el negocio millonario que existe detrás de la salud. Algo que muchas veces en lugar de curarnos, no enferma”.
En su libro explica que “los números se convierte en una realidad perturbadora sobre todo para las madres primerizas; el sistema de salud hace que una mayoría de los nacimientos se realice en la semana 38 de gestación, el bebé puede nacer hasta la semana 42 sin problemas”. Lo cierto es que aunque la anatomía y la fisiología femenina no ha cambiado, si parece estar mutando la forma en que nacen los chicos: en Argentina y en La Pampa en particular. Aunque el crecimiento de estas intervenciones viene registrándose desde hace más de una década, sanitaristas y epidemiólogos advierten que la tendencia parece no tener techo. Si Argentina es el tercer país del mundo con mayor cantidad de cesáreas (solo superada por Chile e Italia) y La Pampa tercera en el país es preocupante.