La osadía de elegir una carrera

ESTRES Y TEMORES AL MOMENTO DE DECIDIR SOBRE EL FUTURO

Aunque no parezca sólo faltan un poco menos de tres meses para culminar el año. Tiempos de definición para muchos estudiantes secundarios y sus padres, ya que hay indecisos que aún no saben -si es que optaron por continuar sus estudios- qué carrera universitaria comenzarán el año que viene.
La decisión de elegir qué carrera estudiar se convierte, en muchos casos, en un tema más que angustioso para los estudiantes. Perseguidos por el “miedo a equivocarse”, piden consejos en el colegio, hablan con familiares, asisten a las “Ferias de Carreras” de las Universidades y, en algunos casos, realizan una consulta con un profesional.
La elección, como siempre, consta de dos elementos que en ocasiones confluyen, pero mayormente no: los gustos personales y la posible salida laboral de esa carrera. Además, a la hora de elegir, también hay que tener en cuenta en qué Universidad está la carrera que uno prefiere continuar y, lamentablemente, si dispone de los recursos económicos necesarios para poder emprender el trayecto universitario. En pocas palabras, la ansiedad y la magnitud de la decisión juegan una mala pasada y pone a los jóvenes ante una situación de mucho estrés.

Trayecto vocacional.
Hoy en día, existen varias herramientas que ayudan a los jóvenes a clarificar ideas y disipar las dudas para lograr, así, elegir qué camino seguir. Uno de estos espacios lo ofrece la Universidad de La Pampa (UNLPam), a través del el Departamento de Demanda Universitaria perteneciente a la Secretaría Académica.
El curso de trayecto vocacional, mal llamado de orientación, es uno de los lugares que ofrece -de manera gratuita- la UNLPam para acompañar a los jóvenes a que tomen la decisión sobre qué carrera van a elegir.
Fabiana Ascuri, responsable del Departamento y una de las encargadas de llevar adelante este espacio, dialogó con LA ARENA y aseguró que es importante dejar de lado la idea de que la vocación es algo que se elige de joven y para toda la vida. “Trabajamos sobre el trayecto”, apuntó.
“La vocación es una construcción que realiza el sujeto durante su vida, es un trayecto, y lo importante es tener las herramientas para poder identificar, uno mismo, qué es lo que queremos seguir”, indicó Ascuri. En ese sentido, explicó que es importante acompañar a los adolescentes para que ellos mismos trabajen sobre las dudas. Resolviéndolas, estarán más cerca de tomar una decisión.

Aprendizaje.
La duda, los mandatos o la presión social pueden encaminar a que los jóvenes tomen una decisión que, con el tiempo, considerarán que no fue “la correcta”. Sin más, un adolescente puede estar varios años sin lograr detectar qué es lo que quiere hacer, situación que muchas personas tildan como “fracaso”.
Lejos de la realidad, Ascuri no sólo rechaza dicha afirmación, sino que la refuta. “Equivocarse no es fracasar, es aprender”, aseguró la profesional, quien explicó que el sentido del concepto de vocación está más relacionado con un sentido de vida que con una determinada carrera.
“Desde este espacio se está trabajando para erradicar la idea de que la vocación es solo una, para toda la vida, y que se elige cuando un adolescente termina el secundario y pasa a la Universidad. En la vida hay proyectos que se van redefiniendo y los cambios son constantes”, explicó. “La vocación no es un tema de jóvenes, es de toda la vida”, apuntó.
Si bien la decisión es crucial, no es de “vida o muerte”, “el joven debe dar lugar a las dudas y poder trabajar en ellas, de esta manera podrá descubrir cuál es o cuáles son sus vocaciones. Debe perder el miedo a equivocarse”, indicó la profesional.

Informe.
En un último informe realizado por Viaedu -plataforma virtual que realiza test vocacionales de forma online- a fines del año pasado sobre 9.000 personas, arrojó que la amplia mayoría (77%) busca estudiar carreras de cuatro años o más. Solo el 5% quiere hacerlo en una universidad privada mientras que al 58% le es indistinto.
Antes de hacer el test, la mayoría de los jóvenes -entre 16 y 30 años- no saben qué estudiar o les gustan demasiadas cosas y el 13% busca una carrera que le asegure un buen porvenir económico.
Administración (44%), Psicopedagogía (38%), Trabajo Social (32%), Psicología (31%) y Terapia Ocupacional (30%) son las que más se adaptaron a las características del participante promedio que utilizó dicha aplicación. Cada una de estas carreras se destaca por su perfil “generalista”.
Particularmente, en la UNLPam, la demanda social generó que en los últimos años surgieran nuevas carreras -o en algunos casos se reabrieran- como lo fue la oferta en Enfermería y Turismo, la cual tuvieron una buena aceptación por parte de los jóvenes.
A principio de año, la Facultad de Ciencias Humanas registró este año un 45% de crecimiento en los ingresantes respecto de 2017. El total de inscripciones registrado en esta unidad académica fue de 1.224, de las cuales 626 corresponden a las carreras que se dictan en Santa Rosa y 598, a las de la sede General Pico.