Las mil caras de una gestora cultural pampeana en el medio de las sierras

Ivana Álvarez Riccardo tiene 37 años, la voz pausada y una intensa pasión por la literatura.

Es poetisa, docente, editora y gestora cultural autogestiva que desde hace años dejó su provincia para recorrer el país, concretar sus proyectos y dejar sus huellas en cada lugar que pisó.

Ivana es bien pampeana. Mamá de Carmela de seis años. Y esposa de Pedro. Constructora de una vida plena que refleja en sus poemas, en sus talleres, en sus enseñanzas, y en sus emprendimientos permanentes vinculados con el arte.

“Nací en Realicó en 1981, hace muchos años me fui de La Pampa: mi mamá es de Santa Rosa y mi papá de Realicó”, cuenta a LA ARENA.

A los 18 años, Ivana se fue de su pueblo natal para conquistar nuevos horizontes. Se fue a vivir a San Luis capital donde estuvo 10 años estudiando, pasó un año por Capital Federal hasta que las sierras de Villa de Merlo la cautivaron para no soltarla más. “En 2010 me vine a Merlo y no me fui más”, dice.

Desde que llegó a Merlo no paró. Construyó las mil caras de una gestora independiente pampeana en el medio de las sierras.

La joven es integrante de la comisión de una importante biblioteca cultural llamada ‘El Faro’ donde desarrolla una intensa agenda cultural que crece de manera relevante en Villa de Merlo.

“Cada tanto coqueteo con ser editora y realizo publicaciones que emergen de las producciones de los talleres de escritura que coordino desde el 2010”, indica al informar sobre su rol como editora y docente.

Con el tiempo, comenzó a formar parte de un colectivo de artistas regionales llamado “Artzine”: un fanzine de arte independiente y autogestivo.

“Al fanzine lo presentamos en la ‘Feria del libro” del año pasado en Merlo y en la Fiesta de la Dulzura luego. Es una publicación bien artesanal que incluye obra e intervención de quienes se sienten convocados”, afirma.

FLORES DE PAPEL CREPE.

La artista pampeana participa también de publicaciones académicas como docente universitaria y ahora prepara un “librito de poemas” llamado “Flores de papel crepé” donde manifiesta ciertas obsesiones como la muerte, la finitud y la fugacidad.

“Mi poroto editorial se llama ‘La casita de los olivos’ donde realizamos un trabajo llamado ‘Poética de acá’ con trabajos de cinco escritores locales”, dice.

Para Ivana, activa y segura, el contexto merlino es “ineludible” a la hora de crear y de darle un lugar la difusión y a la enseñanza de los creadores que emergen o que precisan una mano para hacerse conocidos.

“Escribo desde acá, estoy atravesada por este contexto en su sentido mas amplio: tengo varias influencias, soy bastante caótica para seleccionar lo que leo, voy leyendo lo que voy necesitando, sobre todo poesía. De La Pampa, por ejemplo, me gusta mucho Juan Carlos Bustriazo Ortíz”, sostiene.

Ivana dice que, pese a estar todo el tiempo en movimiento, extraña el olor a infancia, a sus amigos y a sus padres en La Pampa. Ese sentimiento de distancia que trata de acortar con el arte más esencial que sale de sus entrañas y que cautiva a sus lectores.

Es una artista que emergió y emerge. Alguien que trabaja de manera activa y mucho porque sabe que es el único camino para lograr los objetivos.

“Intento ser gestora cultural ya sea desde la docencia en una institución educativa, como mama, o creando una biblioteca popular o una feria del libro. Sin embargo, como escritora soy mas tímida y solitaria, me tomo largos tiempos para escribir y leer, no creo en el fat fod literario”, cierra la artista.