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Las mujeres del cine

Una mayoría de mujeres es la que se desempeña, con probada eficiencia, en el manejo de Milenium SRL, la pyme que desde hace años administra los dos cines que actualmente tiene la capital provincial. Al menos una decena de ellas trabaja desde hace tiempo en ambas salas -Amadeus y Milenium-, tareas en la que los hombres resultan absoluta minoría.
Mucho se ha hablado acerca de la absoluta justicia que significa considerar de igual manera al hombre y la mujer en cualquier trabajo o actividad de que se trate, pero lo cierto es que más allá de algunos avances todavía estamos en un período de evolución sobre el tema. Se puede admitir que hubo algunas reivindicaciones, pero también es una certeza que aún falta. Y mucho.

El Día de la Mujer.
En el Día Internacional de la Mujer, cuando se advierte mucha adhesión -al menos desde lo discursivo- a que aquella reclamada igualdad se plasme, cabe señalar no obstante que la realidad aún indica que el patriarcado -esto es esa organización social que determina que la autoridad es ejercida por un varón- sigue muy vigente. Y es más, es visible que hay una fuerte resistencia a ceder por parte de mentes ciertamente conservadoras.
Así las cosas, bienvenidas las luchas de las mujeres para ser consideradas en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad, y en su desarrollo íntegro como persona.

Del dicho al hecho.
Se hacen disertaciones y arengas, se admite que se producen injusticias, pero no siempre se actúa en consecuencia. A lo mejor por ese aforismo que marca que del dicho al hecho… hay mucho trecho.
Pero no es el caso que nos ocupa hoy, y que de alguna manera se quiere reflejar en esta nota. Bettina Tueros y su esposo Walter Geringer, llevan adelante desde hace años una pyme familiar que resulta sumamente reconocida por los santarroseños. Unieron sus fuerzas allá por 1995, para alquilar la sala del Cine Don Bosco, y comenzar con una actividad cinéfila que ha tenido muchas idas y venidas en nuestra ciudad. Y es precisamente el varón -en este caso- el que de alguna manera quiere reconocer el aporte femenino en una empresa que tiene sus vaivenes de acuerdo a ésta, nuestra fluctuante economía argentina.
Walter no quiere dejar de expresar que -a su criterio- la condición de ex deportista de Bettina -destacada jugadora de cesto en otros momentos- le dio un sentido de la organización en equipo que le viene muy bien el emprendimiento que llevan adelante.

Mujeres prolíficas que trabajan.
Bettina -aún cuando en principio parecía no querer extenderse sobre la cuestión-, finalmente accedió a la charla, acompañada de Mary Cufré, que desde hace muchos años trabaja con la pareja. «Lo que queremos mostrar, y entendemos que de alguna manera puede dejar un mensaje, es que aquí trabajan 10 mujeres, todas muy prolíficas, algunas con hasta 5 hijos… y han demostrado que ese no es ningún impedimento, sino que más bien todo lo contrario resulta un motor que pareciera que les da más fuerza y responsabilidad», evalúa Bettina.
Y continúa: «Un día puse un aviso y yo misma me encargué de la selección del personal para trabajar en mi casa, y allí apareció Mary… de entrada me cayó muy bien, pero tenía cinco chicos y entendí que me iba a meter en un problema. Pero la recomendé a mi amiga Silvia que sí la tomó… Al tiempo vino a trabajar con nosotros y aquí está, y nunca me arrepentiré de haberla conocido», dice mientras la señala y Mary no puede evitar sonrojarse un poco.

Conociendo a Mary.
«Empecé con la limpieza del cine Don Bosco, pero después Bettina me quiso dar más responsabilidades y la verdad es que tenía un poco de miedo… sobre todo a la computación, pero ella me animó y acepté», cuenta Mary, nacida en General Acha y que vive desde 1988 en Santa Rosa. A su llegada trabajó en casas de familia, y también en un hotel, hasta conocer a Bettina y a Walter.
«Aquella vez le pedí que me mandara el telegrama de renuncia a mi casa -cuenta Bettina- porque quería evitar que se arrepintiera de haber comenzado a trabajar en el cine Don Bosco… pero no, aquí está, y puedo decir de ella que es de plena confianza, muy responsable, honesta e inteligente. Se ha desempeñado primero en la limpieza, después como encargada de personal y en recursos humanos», la elogia ampliamente.
Después vino la apertura de Amadeus, en 2004; y hace poco más de tres años Milenium, salas que vinieron a reemplazar la del Don Bosco que cerró formalmente sus puertas en noviembre de 2016.

Mayoría de mujeres.
En todo ese tiempo «Milenium SRL» incorporó personal, en su gran mayoría mujeres, como que hoy en el staff se cuenta una decena de ellas; y solamente la mitad de los empleados son hombres. «Y son prolíficas, porque casi todas tienen varios hijos», completa Bettina. Señala que es una tarea que -de alguna manera-, va a contramano del resto de la sociedad, «porque mientras la gente trabaja nosotras trabajamos… y cuando la gente descansa, también trabajamos. Incluso sábados y domingos», resume.
En ese contexto, a aquellas mujeres trabajadoras de la empresa naturalmente la situación se les complicaba, porque «a los chicos hay que atenderlos… es verdad que en muchas oportunidades los traemos al cine, pero a veces se aburren de tanto ver», admite Mary con una sonrisa.

Más que los varones.
«¿Si nosotros venimos al cine? Tenemos que hacerlo en algunos días determinados, porque cuando está la función estamos vendiendo entradas, o haciendo la caja… pero sí, y claro que me gusta», agrega.
Las otras chicas que trabajan en «Milenium» son Camila Mendi, Stella Jara, Alejandra Martínez, Eugenia Picolomini, Nerina Martínez Argüello, Rosa Aibar y Romina Losano; «y estamos extrañando a Lucía, que recientemente se fue», cuentan. Cabe señalar que dos de ellas están embarazadas, y que Isabella y Manuel se sumarán este año a la gran familia de Milenium.
¿Los varones de la empresa? Son Walter, Nacho, Sandro, Savino y Leandro. Como se puede advertir, absoluta minoría.

Las agallas de la mujer.
Y es Bettina la que cierra la conversación: «Lo que queremos que quede reflejado es que mujeres, aún con cinco chicos, pueden trabajar y cumplir con las exigencias que se les plantean. Una exigencia especial para cada una, y en especial para que las que son madres… por eso de las mujeres siempre resaltó su compromiso, su fortaleza y sus condiciones de trabajadoras», concluye.
Walter, que hasta allí ha guardado un prudente silencio, consiente acerca de todo lo que su esposa ha narrado, y acepta sin miramientos esas expresiones. Quizás porque es de aquellos hombres que tienen claro, desde hace mucho tiempo, que la mujer es sinónimo de lucha constante, que tiene los mismos derechos, las mismas posibilidades y, hasta podría agregarse agallas muy especiales para afrontar las mayores dificultades de la vida.

Menos gente en las salas.
«Es un momento muy difícil, y las últimas cifras que se dieron a conocer por estas horas mostró que la actividad en los cines cayó un 37% de febrero del año pasado a febrero de este año», dice Walter Geringer, naturalmente preocupado por la situación.
Junto a Bettina Tueros regentean las dos salas de Santa Rosa -Amadeus y Milenium-, y hacen maravillas para poder sostenerse.

-¿Cómo lo logran?, es la pregunta obligada. «¡Ah! No sabemos…», dice con un hondo suspiro Walter, casi divertido en la expresión pese a las dificultades de la hora.
«Todo el tiempo pensando cómo financiarnos, porque no es fácil», completa. «Sí, porque si vas a buscar un crédito y parece que en vez de un salvavidas te dan un yunque en el medio del océano», completa Bettina.
Cabe decir que Amadeus tiene 223 localidades para ocupar, y Milenium 252, y hacer frente a los costos fijos es toda una cuestión. «En Buenos Aires las entradas están a 360 pesos, y nosotros las tenemos a 175, como una manera de que la gente pueda venir. Porque entendemos que si una familia concurre con los chicos se le hace muy difícil», admite Walter.
Agrega que las mejores épocas son en enero cuando comienzan las vacaciones, también las vacaciones de invierno, o puntualmente cuando «hay una película que tracciona como la de Freddie Mercury o alguna otra», razona.
Por otra parte dice que «lo que ya dejó de funcionar es el merchandising… eso en estos tiempos no corre más», se resigna. (M.V.)