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«Les decía a todos que lo mató con un hacha y le robó»

CRIMEN DE FUENTES

En la Ciudad Judicial comenzó ayer el juicio oral y público por el homicidio Aldo Horacio «Chueco» Fuentes, ocurrido en enero de 2018 en el barrio Congreso de Santa Rosa. En la causa están imputados Manuel Lautaro Santillán, acusado de homicidio calificado por ensañamiento y alevosía y por haber sido cometido para procurar la impunidad de otro delito, y Alan Lautaro Pérez Barreiro, quien se encuentra en libertad por estar acusado de encubrimiento calificado por la gravedad del delito. Ambos se negaron a declarar.
En la primera audiencia de debate, la fiscal Cecilia Martini acusó a Santillán de haber ingresado entre la tarde noche del 30 de enero y la madrugada del 31 de enero de 2018 al domicilio de Neveu y Luther King, donde se encontraba durmiendo en ese momento Fuentes. En esta situación, según la acusación, es que Santillán con un hacha le propina «al menos tres golpes» en la cabeza, «golpes que fueron sumamente traumáticos y violentos, que le generan heridas que le ocasionaron la muerte».
«Luego de haber cometido este homicidio, sustrae de la vivienda una serie de elementos», entre los que mencionó un equipo de música, una motocicleta marca Honda Wave de 110 cc, ropa, documentación y herramientas de trabajo, entre otros. Según sostuvo la fiscal, el homicidio se produjo para «procurar la impunidad» y no ser descubierto.
A su vez, la fiscal sostuvo que dicha moto fue vendida después «a un precio irrisorio» a Pérez Barreiro, «quien posteriormente la modificara y también procediera a venderla en el mercado negro a una suma un tanto superior». Por su parte, el abogado querellante, Juan José Hermúa, adhirió en un todo a la acusación de la Fiscalía.

«Teoría falsa».
La defensora de Pérez Barreiro, Paula Arrigone, sostuvo que la Fiscalía no va a poder probar que el acusado había adquirido la motocicleta y que tenía conocimiento directo del «origen ilícito» de este elemento. Según planteó, «no lo va a poder probar» porque «esto no ocurrió de esta manera» y acusó a la Fiscalía de tener «una teoría falsa. A lo largo de este juicio lo que vamos a demostrar es que la Fiscalía cuenta con un caso que está construido sobre la base de probabilidades pero ninguna certeza».
Por su parte, Pablo De Biasi, defensor de Santillán, afirmó que no van a surgir elementos de «convicción suficiente» para tener por acreditada la participación en el hecho del acusado.
«No se va a brindar una certeza con un grado de convicción que requiere una sentencia judicial en esta instancia», señaló y consideró que «es una investigación con serias falencias», que van a derivar en un «déficit probatorio». Para el defensor, esto es «por la desprolijidad con la que se han llevado a cabo ciertos actos, principalmente los secuestros. Y esto lo hace harto cuestionable en determinadas cuestiones fundamentales, que es cómo se obtuvieron las pruebas de cargo».

Negativa a declarar.
Los acusados, Santillán de 22 años y Pérez Barreiro de 23 años, se sentaron frente al Tribunal -integrado por Gastón Boulenaz, Daniel Saez Zamora y Flavia Ongaro-, e hicieron uso de su derecho constitucional de no declarar. Por otro lado, quien sí declaró fue el hijo de la víctima, Benicio Fuentes, quien describió en detalle cómo fue aquella fatídica jornada.
A su vez, reveló que el dato de quién era el presunto responsable del hecho se lo brindó él a los investigadores. «De Santillán les comentó yo a ellos (a los investigadores), porque a mí me avisan de que él andaba hablando, sacando chapa de que había matado a papá y le había robado. Me llega ese dato y automáticamente lo llamó a Jorge Fernández, el policía que estuvo a cargo de la investigación, y le digo. Ahí empezaron a trabajar sobre eso».
En su testimonio, indicó que «primeramente, me cuenta el carnicero del supermercado Sum. Mi señora va a la carnicería y escucha a hablar al carnicero», quien habría manifestado que sabía «quién mató al de Fuentes». En ese momento, Benicio fue a verlo y «él me dijo quién había sido y que andaba diciendo que le robó la moto, el equipo y plata».
«Yo salí de ahí re mal, porque cuando me dijo que era Santillán ahí caigo que era la persona que papá me decía que era un ‘malandra’. Fue muy fuerte para mi saber que papá sabía quién lo había matado», agregó.
Luego, una mujer le escribió «por Messenger para decirme que ella sabía quién lo había matado a papá. Esa chica me dijo ‘yo conozco a la hermana de Santillán, y él anda diciendo por todos lados que mató a tu papá con un hacha y que le robó'».

El hacha.
Benicio precisó que según el relato de esta mujer, Santillán «fue para la pieza, y papá estaba durmiendo. Papá a veces cuando dormía soñaba y hablaba, era así. Romina me dice: ‘mirá, él dice que va a la pieza, lo ve a tu papá en la cama y lo escucha que habla. Pensó que se despertó y le pegó con el hacha en la cabeza. Después se dio cuenta que él estaba durmiendo’. Eso me dijo Romina…».
El hijo de la víctima también comentó que su padre tenía distintas herramientas de trabajo, entre ellas un hacha la cual sería el arma utilizada por el agresor y que posteriormente fue secuestrada en la habitación del padre, porque la había llevado Benicio a ese lugar. «Cuando limpié, saque las herramientas y, como esas herramientas son de papá y no las va a tocar nadie más que él, la intención mía fue dejarlas ahí porque eso no se abre. Las demás las deje en otra habitación porque ya no podía entrar».

«Esto nos mató».
«Nos arruinó la vida a todos, esto nos mató», manifestó Benicio. «Nos cambió la vida a todos la falta del viejo, totalmente». En ese sentido, destacó que «él era el motor de todos nosotros y ahora nos cuesta juntarnos. Nos juntamos por el día de la madre y es inevitable no pensar en él, no decir algo de él».
«El tiempo pasó lento para nosotros. Papá era muy presente para nosotros, estaba en todo siempre. Para nosotros es muy difícil todo esto. Nos cambió totalmente la vida. Yo tengo tres chicos y mi señora, y si no fuera por ellos yo me hubiese ido con mi papá», completó.

«Santillán le robó»
Durante su testimonio, Benicio Fuentes reveló que aproximadamente un año antes del homicidio, su padre ya había tenido un episodio con Manuel «Mono» Santillán. En la audiencia, el hijo de la víctima al hacer alusión a la camioneta de su padre, que estaba frente a su vivienda el día que lo hallaron sin vida y que se encontraba con las ventanillas abiertas, afirmó que le llamó la atención porque su padre «cerraba todo, inclusive le sacaba la batería a la camioneta porque se la habían robado un par de veces».
En ese sentido, recordó que su padre le había comentado durante una conversación que «Santillán le robó una vez la batería una vuelta y se la volvió a vender. Mi papá me contó que era ‘terrible delincuente'».

El temor de los testigos
La fiscal Martini solicitó al Tribunal, en base a informes de la Oficina de Asistencia a la Víctima, que dos testigos pueda prestar su declaración «sin la presencia de los imputados, en virtud del temor que manifiestan». Según explicó durante la audiencia que se llevó a cabo ayer, el objetivo es generarle a los testigos «el menor trauma posible», por lo que pidió que Santillán y Pérez Barreiro no estén presentes en la sala a la hora de declarar. A su vez, también pidió que no haya presencia del público.