“Lo mataron y queremos justicia”

HERMANA DEL PRESO MUERTO EN SAN LUIS DIJO QUE FUE UN HOMICIDIO

(General Pico) – Noemí Aguilera, hermana del joven piquense (Jesús Emanuel Aguilera) que murió tras haberse quemado en el interior de su celda en la Penitenciaría de San Luis, aseguró que se trató de un homicidio por parte de un grupo de internos que intentaba ejercer el control del pabellón. Ayer a la mañana, los restos del joven fallecido recibieron sepultura en el Cementerio Municipal de General Pico. A su entierro vino su padre, quien también permanece preso en la provincia puntana.
Aguilera falleció el lunes a la noche luego que sufriera quemaduras en el 95 por ciento de su cuerpo, tras prenderse fuego el colchón de la celda en la que estaba alojado. El hecho ocurrió el domingo cerca de las 21 en la cárcel de San Luis, cuando el joven piquense, que estaba preso tras haber sido condenado a dos años de prisión por haber cometido un hurto, según la versión oficial, prendió fuego el colchón que tenía en su celda y sufrió quemaduras en la mayor parte de su cuerpo. Luego quedó internado en Terapia Intensiva de un centro hospitalario puntano, donde no logró recuperarse de las heridas sufridas y falleció el lunes a la noche.
El director interino del Servicio Penitenciario Provincial de San Luis, el subalcaide Segundo Jiménez, dijo que Aguilera no tenía motivos para cometer ese hecho.

Posible homicidio.
Ayer a la mañana, minutos después de despedir a su hermano fallecido, la joven dialogó con LA ARENA y contó sobre la última visita que le hizo el mismo domingo del hecho.
“Cuando lo fui a visitar me dijo que lo iban a estar esperando tres mercedinos. Me decía que jugaban a pegarse, pero no creí que iba a ser tan grave el asunto, que me lo iban a terminar matando. Después me mandaron mensajes, las mismas visitas, y me contaron que un interno le contó que vio cómo lo agarraron entre dos y lo apuñalaron. Después lo tiraron a un colchón y en la misma celda de él, le tiraron un colchón prendido fuego al colchón de él. No se prendió fuego solo”, dijo la joven.
En base a esto, aseguró que no se trató de un suicidio, dado que no tenía motivos, porque estaba pronto a cumplir la condena, sino que su hermano fue asesinado.
“Lo mataron y queremos que se haga justicia por él. Aunque ya no va a estar con nosotros, no nos los va a devolver nadie, pero por lo menos vamos a hacer que los que lo mataron, paguen por lo que hicieron”, señaló.

Control del pabellón.
La joven contó que su hermano intentaba mostrarse fuerte cada vez que lo visitaba en la Penitenciaría y que ansiaba salir de prisión para instalar una panadería y ayudar económicamente a la familia.
“Las veces anteriores que iba él no lloraba, se guardaba todo y si nos veía llorar a alguno de nosotros venía y nos abrazaba fuerte. El tenía el sueño de ponerse una panadería para ayudar a mi papá, que es maestro panadero, y él está adentro también pagando una injusticia de un cobarde que no se hizo cargo”, contó.
También refirió que realizaba algunos trabajos dentro de la cárcel, que los demás internos le pagaban con ropa u otros elementos que precisaba.
“Como nosotros no teníamos para comprarle zapatillas ni ropa, hacía tatuajes y los presos le daban zapatillas, cigarros, le pagaban con eso. Siempre se las rebuscó así. También estuvo un tiempo trabajando en la cocina y nos hacía empanadas y nos cebaba mates cuando lo visitábamos”, contó.
Por último, agregó que su hermano no tenía problemas con nadie dentro de la cárcel, y que las personas a las que apunta como sus homicidas, intentaban mandar sobre el resto de los internos.
“El me dijo que el viernes lo habían empezado a joder y decía mi hermano que ellos se querían hacer los dueños del pabellón, hacerse los que mandaban, que por ahí venía la mano”, finalizó.