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«Lo que más sale es la bolsa económica»

CARNICERO PIDE CONTROL DE PRECIO A LA SALIDA DE FRIGORIFICOS

«Tenemos que poder comprar con el precio nuestro», dijo ayer René Acosta, un carnicero de la avenida Luro, en la zona centro de esta capital. «Hoy para comprar carne se necesita mucho dinero», continuó. El comerciante dialogó ayer por la mañana con Radio Noticias 99.5 sobre la situación actual del sector.
Por un lado, Acosta se mostró preocupado por el cierre de exportaciones, ya que, según aseguró el país necesita exportar para generar divisas. Además explicó que su experiencia de 55 años de estar en el mostrador le ha demostrado que los cierres de exportaciones no generan una baja en los precios.
«Lo que hay que hacer es controlar un poco más el sobrante de la exportación, para que tengamos un precio bueno en el asado, la costeleta, la aguja, la picada, que venga con un precio para la gente. Pero el lomo, el bife de chorizo, lo que se consume en el mercado europeo, excepto algunos clientes potenciales, acá no se consume», explicó.
Sobre lo que sí se vende en su local dijo que es «la bolsa económica». «Es una bolsa de cuatro kilos, por 1.180 pesos. Es lo que más sale. Vienen muchos clientes que me agradecen por poder comer carne en la semana. Vienen de todos lados a comprar esa bolsa. Ahí tenemos que apostar mucho, esos cortes hay que controlarlos más. Los argentinos consumimos ese tipo de cortes», explicó.
-¿Y cómo se controla?
-Creo que directamente del frigorífico tiene que salir con un precio acorde. No desde las carnicerías.
-El problema es que el frigorífico nos quiere vender al mismo precio de lo que vende al exterior.
-Hay que poner los controles donde sale la mercadería del frigorífico, con un precio estimado. Que desde el frigorífico ya salga el asado para venderse a 390 pesos el kilo. De ese modo le voy a poder vender al cliente de todos los días que viene con los pesos contados.
-Lo ideal sería que si como un asado y un matambre con mi familia no lo tenga que pagar como si fuera francés.
-Claro. Porque los números nuestros son totalmente distintos, nuestra plata es totalmente distinta. Tenemos que poder comprar con el precio nuestro. Hoy para comprar un kilo de carne se necesita mucho dinero. Uno junta dos o tres kilos de carne y ya tiene dos mil pesos en el ticket. Yo también me pongo en el lugar del consumidor y sé que es muy alto. Pero a la vez, también cuesta mucho hacer el novillo, al productor le cuesta mucho. Son tres años que tiene que esperar y realmente tiene que tener un valor y que pueda exportar.
-Pero no es el productor el que más gana en la exportación. Es otro eslabón de la cadena el que se lleva la mayor parte: ni el productor ni el carnicero.
-Totalmente de acuerdo. Ahí al medio hay un sobreprecio que hay que controlarlo. Usted saque la cuenta que en un novillo de 500 kilos exportamos 40 ó 50 kilos, porque no se llevan más que el lomo sin cordón, el cuadril sin tapa, el peceto, el bife de chorizo… Pero con ese kilaje hoy el frigorífico hace un número muy grande para que realmente pueda pagar el novillo. Por eso le digo yo que el sobrante se tiene que poder vender a un precio razonable para los argentinos, para que podamos comer carne y consumir. Lo más triste es tener un producto nuestro, bien pampeano, y que no lo podamos consumir.
-¿Y cómo ve la decisión de no usar más la media res sino un trozado más pequeño?
-Eso es muy bueno. Yo lo vengo diciendo desde hace más de 30 años. Los frigoríficos que están hoy están muy bien programados, con una sanidad extraordinaria. Y nosotros en el centro tenemos un tipo de cortes y en el barrio tenemos otros. Usted saque la cuenta de lo que es venir 80 metros con una media res al hombro, con un trapo arriba… Es antihigiénico, con las moscas, se pierde la cadena de frío… Eso tendría que haberse puesto en marcha mucho antes. A mí me gusta mucho porque yo bajaría los cortes que necesito para acá.
-¿Y por qué esa medida se demoró tanto?
-Hay gente que realmente no escucha, no ve. Esto se tardó mucho. Yo lo hablé hace años cuando estaba como ministro «Palo» Medrano. La caja es mucho mejor, viene envasado. Cada carnicero sabe qué corte debe comprar, porque sabe qué tiene salida en su carnicería.