Inicio La Pampa "Los argentinos no somos un país blanco y europeo"

«Los argentinos no somos un país blanco y europeo»

EZEQUIEL ADAMOVSKY ANALIZO EL PASADO Y PRESENTE ARGENTINO

En el marco de la publicación de su último libro, «Historia Argentina. De la conquista española a la actualidad», Ezequiel Adamovsky recorrió los principales momentos de la historia argentina. En sus 370 páginas resume 500 años de historia, desde la conquista española hasta la presidencia de Alberto Fernández.
Adamovsky habló por Radio Noticias y explicó que «es un proyecto que tenía muchas ganas de hacer, que es poner un poco en circulación una narración sobre la historia nacional, que incorpore todo lo que historiadoras e historiadores en los últimos tiempos hemos venido investigando». En este sentido agregó que «el principal objetivo que tiene es brindar al público, que no está acostumbrado a las investigaciones históricas, los últimos conocimientos que se han generado sobre cada período».
A lo largo de su obra, incorporó «elementos pocos transitados» para el público en general. «Es un libro que no solo cuenta lo que pasa en el plano de la alta política, los dirigentes, las élites, sino que también muestra en cada época el protagonismo de las clases populares», detalló.
«Es un libro que traté de que tuviese una dimensión de género siempre presente, no que estuviese siempre tematizado como van cambiando las jerarquías entre varones y mujeres, las sexualidades, las formas de vida familiar, eso también está muy presente, la historia de las mujeres y del movimiento feminista tiene una presencia importante», expresó Adamovsky.

No somos europeos.
Además, analizó las visiones divididas sobre el origen de la sociedad argentina. «Nuestro país, como muchos otros, surge de un hecho colonial, es decir, no surge espontáneamente de un grupo humano que se organiza como Nación».
En este sentido expresó que ese origen forzó la convivencia entre personas que no eran de un mismo pueblo. «Algunos que tenían sus propias identidades nacionales, otros que eran colonizadores, otros que fueron traídos del África como esclavos, con todo eso hubo que armar un país. Efectivamente, eso fue un proceso para nosotros, conflictivo y difícil», describió Adamovsky.
Y añadió que, aun en la actualidad, no se ha logrado construir una imagen compartida acerca de quiénes somos. «Hay un relato que fue dominante, en el sentido que fue apoyado por el Estado, la idea de que somos un país blanco y europeo, y por ello distinto del espacio latinoamericano, que sería un espacio más mestizado. Esa idea fue y sigue siendo cada vez más rechazada por otra parte de la población que no encuentra manera de sentirse representada con esa idea, porque efectivamente, no somos un país que sea exclusivamente blanco y europeo, somos un país muy heterogéneo desde el punto de vista de los colores y las etnicidades», desarrolló.
Desde su percepción, Adamovsky, afirmó que este motivo es lo que pesa a la hora de tomar decisiones políticas. «Es un país que no ha conseguido presentar, o construir una imagen compartida acerca de quiénes somos, y eso me parece es una de las cosas que pesan en las dificultades políticas que tenemos a la hora, justamente de mostrar un rumbo más o menos viable para nuestra vida nacional».

«Grieta».
Consultado por la «grieta» de la sociedad argentina, Adamovsky detalló que «en cada momento hubo posiciones políticas muy fuertes, y a veces muy amargas, incluso violentas. Uno puede rememorar los conflictos entre unitarios y federales, que fueron bastantes terribles. A mí no me parece que haya en la historia la misma grieta».
«Sí me parece que estamos ahora en un largo conflicto, que involucró la segunda mitad del Siglo XX, que es el conflicto entre dos identidades políticas muy poderosas, que son el peronismo y el antiperonismo», agregó el historiador.
Por otro lado, el historiador analizó la auto percepción del sector agrícola argentino, que se considera como el grupo que mueve el país. «Hay una tendencia de la gente del campo a sentirse encarnación de la nación, como si esta nación fuese únicamente, o tuviese particularmente representada por el campo y por los sectores empresariales, y que todo el resto seríamos una cosa excedente, que molesta. Eso por supuesto es una fantasía que tiene la gente de ese sector. El campo es un sector más entre las decenas y decenas de sectores que componen nuestra nación. Haría bien la gente del campo situarse en el lugar que le corresponde, que es el de ser uno más dentro del país», aseveró.

La economía.
En base a las investigaciones publicadas en su libro, Adamovsky detalló que uno de los principales problemas que afecta a nuestra economía, desde mitad del siglo XX, es la restricción externa.
«Este país tiene un problema de varias décadas que es el de restricción externa. Es un país que tiene sectores exportadores que son pequeños y no alcanzan para generar las divisas necesarias para abastecer todas las necesidades de la sociedad. Es un problema estructural de hace mucho tiempo que ningún gobierno ha conseguido resolver, y que, periódicamente se nos plantea que, la forma de resolverlo, sería amputar los dos brazos y una pierna de la nación de modo que no generen gasto», puntalizó Adamovsky.
En su análisis, describió que los grandes momentos económicos argentinos, fueron aquellos en los que hubo una mejor distribución de ingresos. «Los momentos de mejor distribución del ingreso en Argentina, también fueron los que considero de mayor crecimiento económico. Si uno toma los dos momentos de mejor distribución del ingreso en nuestro país, uno es entorno al año 50/51, y otro es entorno al año 73/74, esos dos momentos, fueron precedidos por momentos de gran protagonismo social. La época primera de los años 40/50 fue uno de los períodos de mayor crecimiento de nuestra economía. Los años que fueron entre el 50 y el 75, fueron también de un crecimiento muy notable de nuestra economía, a pesar de las dificultades políticas que hubo en la época», sostuvo Adamovsky.