Inicio La Pampa "Los de Maza" cumplen 50 años

«Los de Maza» cumplen 50 años

EL GRAN FESTEJO QUEDA POSTERGADO POR LA PANDEMIA

De una manera extraña, atípica y obligados por estos tiempos de «nueva normalidad» -donde nada es parecido a lo que era-, Los de Maza estarán por estos días celebrando su medio siglo de vigencia con la música. No habrá sonidos de guitarras en el aire; ni se escucharán los versos de «Molino de mi pueblo» -un recuerdo del viejo molino harinero de Carhué-, o el de «A mi bella y perdida Epecuén», dos de las canciones que los caracterizaron en 50 años de trayectoria recorriendo los más diversos escenarios del país.
«Los festejos vendrán más adelante, cuando esta situación que vive el mundo nos lo permita. Ahora solamente queremos hacer llegar nuestro enorme agradecimiento a la gente, que nos mantuvo vigente durante tantos años», señalaron.
La primera presentación del grupo bonaerense fue el 12 de octubre de 1970, y si bien la idea era festejar este año en Anchorena, que fue el escenario del debut hace 50 años, las circunstancias hacen que eso no sea posible por ahora.

Carrera increíble.
Mario Rivas, uno de los integrantes del grupo, y el que se encarga del contacto con la prensa, ha señalado que «es como un sueño… porque construimos una carrera increíble que de verdad no esperábamos cuando empezamos».
Son Los de Maza precisamente porque son nacidos en la localidad bonaerense; y al principio surgieron como trío integrado por tres hermanos. Hoy la formación es con Mario Publio Rivas (guitarra sikus y tercera voz), Alberto Blanco (bajo y percusión), Roberto Moggia (primera guitarra y segunda voz) y Lucas Moggia quien se incorporó después del fallecimiento de su padre Miguel (guitarra y primera voz).
Tenían alrededor de 20 años cuando, con un repertorio reducido, empezaron a cantar y a caer en la cuenta que lo que hacían gustaba, y mucho. Así, interpretando al principio «Carpas de Salta», «La Palmira», y «Granito de Sal» entre otros temas, iniciaron un ascendente camino que lo llevaría a lugares y escenarios que ni siquiera se atrevían a soñar.
En tantos años de andar los caminos del país para llevar su música con el mismo entusiasmo de sus primeras épocas, tuvieron la oportunidad de cruzarse con los grandes del cancionero popular, empezando por el gran Horacio Guaraní, que los distinguió con su amistad; pero también con El Chaqueño Palavecino y Soledad Pastorutti, entre muchos otros.

En la TV.
Con algunos temas propios, como quedó expresado; y con otros muy reconocidos del ambiente del folklore, supieron presentarse en televisión en el programa de Juan Alberto Badía; de Antonio Carrizo, Julio Mahárbiz y Luis Landriscina. «Con los grandes de la tele, estuvimos con todos», recordó el guitarrista.
No hay músico de nota que se pueda preciar de tal si no ha tocado en el escenario mayor del folklore nacional. En Cosquín estuvieron en la Plaza «Próspero Molina» y fueron adoptados por el público, lo que les abrió la puerta en la tan difícil Buenos Aires.
En la década del ’80 grabaron en Capital Federal, en CBS Columbia; y se fueron presentando en cientos de escenarios, sobre todo hacia el sur de nuestro país.
Mario Rivas resaltó que el grupo se dio el gusto de grabar con Don Miguel Simón, el bandoneonista santiagueño; con Domingo Cura la zamba «Alma de bombo», también dos candombes con las tumbadoras de Juan Gularte de los Wawancó y el Porteño Alvarez de Katunga; y con Esteban Rivero, acordeón de Ramona Galarza. «Tocamos además con el hijo de Suárez Paz, que fue violín de Astor Piazzola, con Oscar Alem músico de Mercedes Sosa; con Miguel Angel Reyes que fue integrante de Los nocheros de Anta; y con el Gordo Copello acordeón de Coco Díaz. En el último CD tuvimos la satisfacción que Daniel Altamirano metiera su voz en una canción mía», agregó.
Han pasado 50 años desde aquella noche en Anchorena, nada menos. La pandemia que trastocó todo impide por ahora el festejo soñado pero, se sabe… no hay mal que dure 100 años.