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Los flamencos se instalaron en Córdoba

Los flamencos se instalaron en una laguna alejada de la presencia humana. También fueron descubiertos por casualidad. Hicieron unos 4 mil nidos y cuando los pichones estuvieron en condiciones de volar, dejaron el lugar.

Al igual que ocurrió entre 2017 y 2018 en una laguna cercana a Dorila, una colonia de miles de flamencos se instaló en una laguna cercana a la localidad cordobesa de Las Tunas, a pocos kilómetros del límite con la provincia de Santa Fe. La colonia fue abandonada luego del nacimiento de los pichones, pero los investigadores esperan que vuelvan este año. Al igual que en Dorila, la laguna cordobesa cumple con las condiciones que buscan los flamencos para hacer sus nidos: disponibilidad de alimentos, niveles de agua apropiados para que se formen islotes y así aislar los nidos de depredadores terrestres, y baja perturbación humana.

La novedad fue publicada por el diario La Voz del Interior, que acompañó con ilustraciones tomadas por la investigadora Caterina Barisón, investigadora del Grupo de Conservación Flamencos Altoandinos y de la Universidad Nacional de Rosario.
Barisón estimó que el número de nidos de la colonia llegó a unos 4.000. La especie que anidó allí es la denominada Phoenicopterus chilensis, la más común de las tres especies de flamenco que existen en nuestro país. El nido es una especie de volcán hecho de barro donde incuban el huevo por un mes.

La investigadora espera que este año el fenómeno se repita. «Sería genial que volvieran a nidificar. Pero depende del ciclo climático y de las lluvias», explicó. No obstante, señaló que «las condiciones se han mantenido» ya que «no llovió tanto como otros años, pero tampoco hubo una sequía».
«Me da esperanzas de que hayan vuelto a nidificar», confesó.

Aislada.
La laguna está pegada a la estancia y refugio privado de vida silvestre Las Dos Hermanas, en el departamento Marcos Juárez. Toda la región pertenece a la Reserva Natural Provincial Las Tunas.

El difícil acceso al espejo de agua lo ha transformado en un paraíso para muchas aves, algunas en riesgo de desaparecer, como el flamenco andino. Esta especie, de nombre científico Phoenicoparrus andinus, es la que monitorea todos los años Barisón junto con sus colegas. Pero el año pasado les llamo la atención la presencia de nidos del flamenco austral.

«Los vimos de casualidad. Los alcanzamos a observar con telescopios y luego llegamos remando al lugar», contó. Habitualmente, esta especie utiliza Las Tunas como sitio de alimentación y de descanso.

La decisión de los flamencos de elegir un lugar en especial obedece a varias razones, explicó Barisón a La Voz: disponibilidad de alimentos; niveles de agua apropiados para que se formen islotes y para aislar los nidos de depredadores terrestres; baja perturbación humana, y el tamaño de la población.

«La presencia de los nidos podría estar indicando la importancia que los ciclos macroclimáticos tendrían para estas aves. La anidación ocurrió después de tres años consecutivos de El Niño (2016-2018), caracterizado por una alta precipitación anual que conduce a una mayor área de superficie inundada y menor salinidad», explicó la experta.

Baja salinidad.
A diferencia de otros humedales de la región, la abundancia de flamencos en la laguna cordobesa se ha incrementado durante los últimos tres inviernos. Una razón es su nivel de conservación y una baja en la salinidad. «Este hallazgo confirma que la laguna Las Tunas es un sitio importante para la conservación de los flamencos a escala regional».
En Argentina hay tres especies de flamencos: austral, andino y el de James. El austral es el que está más distribuido y su situación es estable. Se lo encuentra a lo largo y ancho del país.

A fines de primavera, los flamencos comienzan a volar para asentarse en los humedales seleccionados para nidificar. En el verano construyen el nido e incuban los huevos por 29 días. Los pichones permanecen en el lugar hasta finales del otoño o principios del invierno.
Barisón cree que la crisis climática y otros cambios macroclimáticos podrían estar habilitando y deshabilitando diferentes humedales para que sean utilizados por las aves. «Una posibilidad es que algunas especies comiencen a migrar a sitios donde antes no lo hacían, incluso a lugares más australes», comentó.

«Por este motivo, es importante conservar una red de humedales en un contexto de cambio climático global, el cual induce variaciones en la ocurrencia, estructura, patrones, procesos y funciones de los humedales», destacó.

Producción orgánica.
El establecimiento Las Dos Hermanas es una estancia de 4.000 hectáreas, pegada a la laguna Las Tunas. En 1919, las hermanas Rachel y Pamela Schiele heredaron el predio. Tras leer el libro Primavera Silenciosa, de Rachel Carson, en la década de 1960, decidieron transformar la estancia en campo orgánico.

En 1989 crearon el Refugio de Vida Silvestre privado de 1.055 hectáreas. La estancia obtuvo certificación como productora orgánica en 1992.