“Los jóvenes prefieren leer diarios impresos en papel”

INVESTIGADORA AFIRMA QUE LOS DIARIOS IMPRESOS SON EL FUTURO

Una investigadora y profesora de la Escuela de Periodismo en la Universidad de Texas, Estados Unidos, Iris Chyi, está de visita en Argentina, invitada por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa). En la sede de la entidad, Chyi brindó una conferencia
titulada “Una revisión de la apuesta de los diarios en la digitalización y las implicaciones para el futuro”.
Lejos del discurso dominante por estos tiempos, la docente sostuvo que el futuro de los diarios está en el papel. Así lo reflejó un artículo publicado en el diario La Nación por la periodista Lorena Oliva, una de las asistentes a la conferencia.
Chyi abrió la charla explicando el caso de The New York Times. El periódico mundialmente conocido lanzó su versión digital en 1996. Para el comienzo del siglo actual, los medios norteamericanos que tenían portales web ya superaban los 2.600. “Más de 25 años después del inicio de aquella transformación, la mayor parte de los ingresos de los diarios todavía proviene del papel. Ante este dato concreto de la realidad, las empresas tienen dos caminos: continuar con la transformación o repensar su estrategia”, expresó la investigadora.

Más ingresos.
La profesora lleva dos décadas investigando la convivencia entre la prensa impresa y la digital. Sus trabajos aportan cifras que revelan que la performance de los diarios en papel, en Estados Unidos, es superior a la de los digitales en materia de ingresos por venta de avisos, así como en lo que respecta a los ingresos por suscripciones, al igual que en cantidad de lectores y tiempo de lectura.
“Hasta ahora, todos los pronósticos que anunciaban la muerte del diario impreso han fallado. Y esto a pesar de que la posición de los diarios impresos no ha sido la mejor durante todo este proceso que venimos analizando”, aseguró.
La especialista sostiene que el paso del papel a lo digital implicó no solo la reducción -en algunos casos drástica- de muchos planteles en las redacciones, sino también una notable suba en el valor del ejemplar impreso. “Los aumentos de precios siempre disminuyen la demanda. Entonces debemos reconocer que la baja en la venta de diarios en papel no se debe a que están pasando de moda, sino que intervienen otros factores”, opinó.

El caso inglés.
Quizá lo más sorprendente en los estudios de Chyi es lo que refiere a la relación de los y las más jóvenes respecto a los diarios, tanto digitales como impresos. “Según nuestras investigaciones, prefieren leer en papel”, consideró la especialista. Ante una consulta específica que el matutino porteño realizó a la visitante, ésta aseguró que el comportamiento de los lectores norteamericanos se replica en otras regiones del mundo.
En ese sentido, el artículo publicado ayer en La Nación resalta que Chyi, durante su conferencia, aportó un trabajo realizado por el periodista e investigador inglés Neil Thurman en 2016. Según esa investigación, los lectores británicos de entre 18 y 34 años distribuían el tiempo dedicado a la lectura de diarios de la siguiente manera: 35% para la lectura de medios digitales y el 65%, para medios impresos.

Producto inferior.
¿Cuál es la teoría por la cual, según Chyi, la tan anunciada muerte del diario de papel no se haya producido en Estados Unidos? “El diario digital no logra ser percibido como un producto que está a la altura del diario impreso. Es considerado inferior en parte porque históricamente fue gratis, y lo gratuito tiende a ser considerado de menor calidad. Pesan también cuestiones físicas: difícilmente la experiencia de lectura en una pantalla sea igual de placentera y relajada que en el papel”, sostuvo.
“Por otra parte, en mayor o menor medida, todos estamos repensando nuestra relación con lo digital. Vuelven los vinilos, las cámaras fotográficas instantáneas, y hasta los libros en papel se consolidan entre las preferencias. Esto lo sabe hasta Amazon, que comenzó a abrir librerías físicas”, explicó. “Hay que evaluar racionalmente ambos formatos (digital y papel) y valorarlos como se merecen. Yo, personalmente, creo que hay que priorizar el diario impreso”, concluyó.