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Una visita a la historia de los colonos

Detrás de las huellas de los colonizadores. Ese podría ser el título de esta nota gracias al impulso de los Maya (padre e hijo), que desde Mar del Plata viajaron a esta provincia para conocer bien de cerca lo que sus antepasados dejaron durante las primeras colonizaciones en La Pampa.
«En el año 1885 el vasco español Antonio Maya, que residía en Ayacucho, provincia de Buenos Aires, adquirió un campo de una legua al señor Eduardo Castex en la zona de Estación Cereales, en el Departamento Catriló, con el objeto de su colonización. Con este objetivo partió de Ayacucho a caballo junto a un coterráneo y amigo de apellido Mariezcurrena en un viaje lleno de aventuras y mucho sacrificio», contó Francisco Maya.
«Es importante remarcar que además de las condiciones excepcionales de los caballos criollos que montaran, contaron con el apoyo de un nativo, un ‘baqueano pampa’. Unos años más tarde la hija mayor de don Antonio, llamada Juana Maya de Iguiñez, junto a su esposo Ramón Iguiñez iniciaron una colonización con gran esfuerzo formando una familia compuesta de tres hijos (dos mujeres y un varón), cuyos descendientes viven actualmente en Santa Rosa y en otros sitios de La Pampa y el país. Este matrimonio de colonos, construyeron una vivienda y un galpón, y hacia el año 1915 levantaron los primeros alambrados, algunos de ellos todavía siguen en pie luego de más de 100 años», detalló Maya
El citado campo de 2.500 hectáreas fue vendido por la viuda de don Antonio Maya, llamada Manuela Loyola de Maya, en el año 1921 a María Berhongaray de Blanco.
«Actualmente, aquellas 2.500 hectáreas fueron divididas en dos partes de 1.250 hectáreas cada fracción y los actuales dueños son la familia Blanco Cabral y Héctor Tarquini. Como nieto de don Antonio Maya, junto a su bisnieto Francisco Tomás, visitamos la ciudad de Santa Rosa los días 17 y 18 de noviembre pasado, y conocimos el campo de aquel visionario colonizador, lugar que siempre habíamos deseado llegar, rindiendo humilde homenaje a estos colonizadores pampeanos».
En su visita, los Maya recorrieron el establecimiento Gringo Viejo (actual nombre de los antiguos campos de Antonio Maya pertenecientes a Héctor Tarquini), y a la estación ferroviaria de Cereales, cuyos galpones hablan de una importante actividad económica a principios del siglo XX, desde donde se enviaba a los mercados toda la producción agropecuaria de éstos primeros colonos.