Luego de 38 años, cerró la Distribuidora Curciarello

SE QUEDO SIN TRABAJO Y LO HIZO VIRAL A TRAVES DE UN VIDEO

Mario Calderón es un vecino de 51 años que este miércoles hizo pública su tristeza luego de quedarse sin trabajo. El hombre trabajó durante tres décadas en la tradicional Distribuidora Curciarello, que cerró sus puertas el último día de octubre. La empresa fue fundada hace 38 años por Rubén Curciarello, que llegó a Santa Rosa desde La Plata y tras varios oficios puso la Distribuidora que supo tener tres locales: la casa central, situada en la esquina de las calles Roque Sáenz Peña y Wilde; un segundo local en avenida Florentino Ameghino y un tercero en la calle Raúl B. Díaz. El propio comerciante ya había anunciado el cierre de su empresa el pasado mes de julio, cuando brindó una nota a LA ARENA en la cual contó además aspectos de su vida privada.
“El día está tan gris que hasta el cielo se puso a llorar”, graficó Calderón con la voz algo entrecortada, a través de un video que filmó con su teléfono celular al momento que cerraba la puerta de la casa central de la Distribuidora. En sus palabras el hombre demostró la pena que le generó perder su fuente de trabajo, y manifestó el dolor al saber que, de las cosas que quedaron en pie, “están a punto de rematar todo”.

Apagó la luz.
“Hoy es mi último día de trabajo”, manifestó Calderón, que llegó a Santa Rosa desde su Bowen natal cuando tenía escasos 18 años. Padre de dos hijas que y abuelo de dos niñas, el vecino contó que la Distribuidora “fue mi empleo durante 30 años. Hoy, como verán, está a punto de rematar todo y es mi ultimo día de trabajo. Estas son las políticas de los nuevos gobiernos y a lo que nos llevan, todo está para remate”, disparó el hombre, seguramente con la incertidumbre de saber qué hacer a partir de ahora y manifestó también que la empresa decayó con la asunción del nuevo Gobierno nacional: “desde que arrancó Macri hasta hoy, todo para atrás”, lamentó y agregó que “se vende todo. El último empleado que quedó fui yo, para apagar la luz y cerrar la puerta”, expresó mientras compartía con sus amigos de la red social Facebook las imágenes del interior del local de la calle Roque Sáenz Peña, donde aún permanecían algunos artículos para el hogar.
En sus imágenes Calderón recordó que esa empresa tuvo tres locales y que “hubo hasta 12 empleados, pero después hubo un empleado menos, un empleado menos, y hoy se remata todo, se vende todo, yo fui el último empleado, ahora apago la luz y cierro la puerta”, dijo y concluyó expresando “gracias mi querida Distribuidora Curciarello. Toda una vida acá dentro, hoy nos toca despedirnos amigo y jefe Rubén Omar Curciarello”.

“Es una pena”
El secretario de Derechos Humanos de la Provincia, Antonio Curciarello, hijo del propietario de la Distribuidora, compartió el video de Mario y dijo que “es una pena que esta historia terminara así, porque este cierre, como el de otros que ocurren hoy día, es por la falta de consumo y en particular en las clases populares”.
“Mi viejo no le vendía a otros que no fueran los sectores humildes, su clientela eran ellos. Les puedo asegurar que si la actividad económica fuera tal que permitiera seguir, esto seguiría”, continuó el muchacho y sostuvo que “es un día triste por las nostalgias que genera, por Mario y por el resto que deben ver cómo consiguen un nuevo trabajo”.