Inicio La Pampa Luego de seis meses, una vuelta a clases con "una nueva normalidad"

Luego de seis meses, una vuelta a clases con «una nueva normalidad»

Luego de casi seis meses con las escuelas cerradas, este lunes un porcentaje de estudiantes pampeanos volvió a tener clases presenciales pero con escenas muy diferentes a la última vez. La «nueva normalidad» escolar estuvo marcada por estrictos protocolos, grupos reducidos de alumnos y mucha curiosidad.
Eran las 9 de la mañana cuando a la céntrica Escuela 74 llegaron los primeros estudiantes. Allí, la directora del establecimiento explicó a LA ARENA que durante el primer día lo previsto fue la asistencia de aquellos alumnos y alumnas de sexto grado, repartidos en dos aulas de hasta seis estudiantes durante cada uno de los dos turnos.
Quienes tuvieron la posibilidad de retomar la actividad presencial fueron aquellos que desde la llegada de la pandemia y la suspensión de asistencia a los establecimientos educativos perdieron, por diferentes causas, la continuidad del proceso escolar. De acuerdo a las cifras expresadas por el gobernador Sergio Ziliotto tras los relevamientos que hicieron las 497 escuelas habilitadas, los estudiantes en condiciones de retornar a las escuelas son 12.754.
Sin embargo, las localidades de Intendente Alvear, 25 de Mayo, Larroudé, Realicó, Rancul y Doblas deberán seguir bajo la modalidad virtual debido a la desfavorable situación sanitaria que presentan.

Primer día.
Tal como informó el gobierno provincial en la previa, cada una de las escuelas tuvo a cargo la organización del retorno a clases presenciales en función de los lineamientos generales planteados en los protocolos. Por eso, el esquema no fue homogéneo y mientras que algunas de las escuelas recibieron en el primer día a los chicos y chicas de 6º grado, otras hicieron lo propio con aquellos de 4º y 5º.
«Hace mucho tiempo que venimos preparando el regreso a clases presenciales y dadas las circunstancias tenemos que priorizar la salud, por eso tomamos todos los recaudos», aseguró a este diario Silvina Iviglia, directora de la Escuela 221 del barrio Aeropuerto, quién a su vez contó que durante las semanas previas a la llegada de los estudiantes se trabajó mucho en determinar la situación de cada estudiante y también en la puesta a punto del edificio.

Protocolos.
Todas las escuelas diseñaron un esquema conformado por un turno a la mañana y otro a la tarde, cuyos horarios de ingreso variaron entre las 8 y las 10 de la mañana y también entre las 12 y las 14 en el caso del turno vespertino.
La mayoría de los establecimientos dispuso entre dos y tres aulas por cada turno, con una capacidad máxima de hasta diez personas por salón entre alumnos y docente, número que varió según las superficies de espacio de cada edificio.
Al terminar el horario de clase, los estudiantes se retiraron y los sectores que ocuparon quedaron deshabilitados. Ahí fue el turno de porteros y personal de las empresas de limpieza que tuvieron a cargo la sanitización del espacio para recibir a otra tanda de estudiantes.
«Nosotros armamos dos entradas, una por la calle Castro y otra por la calle Magaldi, para que en el cambio de turno no se crucen en los espacios comunes y haya la menor cantidad de personas posible», contó Iviglia al tiempo que explicó que «tenemos alfombras sanitizantes y puestos con alcohol en gel en las entradas a la escuela y a las aulas, lo mismo en los baños».
Otro de los puntos importantes en cada establecimiento fue el registro de trazabilidad, ubicado en las puertas de acceso, donde cada persona tuvo que dejar sus datos a modo de facilitar la acción del Estado en caso que surja algún caso positivo de coronavirus.

Trabajo docente.
Antes de la entrada de los primeros estudiantes, en las escuelas que recorrió este diario las autoridades, el disminuido equipo docente y el personal de portería vivió momentos de mucha expectativa. Es que además del destacable trabajo hogareño para continuar con el desarrollo de los contenidos, durante las últimas semanas tuvieron que tomar conocimiento de cada punto del protocolo y trabajar en adaptarlo a cada institución.
A su vez, en medio de un clima con sentimientos encontrados producto de la incertidumbre de volver a las escuelas y también la emoción de hacerlo, cada docente recibió a sus alumnas y alumnos y se tomó el tiempo de explicar cada una de las medidas sanitarias que deberán naturalizar, desde el uso correcto del tapabocas hasta la desinfección y el distanciamiento social, solo por nombrar algunas.
En tanto, la semana que viene está prevista la reanudación de la actividad presencial en las escuelas secundarias de la provincia.

«Menos calle y más contenidos»
El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, celebró el regreso a clases presenciales y manifestó que las escuelas se abren «para quienes necesitan inclusión con educación y un mañana mejor». El mandatario utilizó las redes sociales para destacar que el retorno a las aulas garantiza «menos tiempo en la calle y más contenidos», con docentes «comprometidos y en aulas cuidadas». Finalmente, apeló a la responsabilidad social y remarcó que «lograr estos objetivos es una tarea de todas y todos».