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Luz y Fuerza retomó medidas de protesta

"PREVENCION POR COVID"

Trabajadores de Luz y Fuerza enrolados en las distintas vertientes de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf), volvieron en las últimas horas a tomar medidas de acción directa contra las cooperativas de todo el país luego que el movimiento en su conjunto negó una vez más la posibilidad de incrementos salariales.
Federaciones de cooperativas de todo el país, en forma particular o desde las confederaciones que las agrupan, reiteraron frente a la cúpula gremial que la situación del sector, delicada en lo económico y entre signos de interrogación sobre el futuro cercano ante el silencio del gobierno nacional y de los provinciales, reiteraron que no es momento para hablar del tema y negaron la posibilidad alternativa de pagar un «bono», como reclamó el gremio en los últimos encuentros.
De esta manera, y en forma dispar, trabajadores de LyF de las cooperativas pampeanas observaron en las últimas horas conductas disímiles. Siempre bajo el «argumento» de «respetar las medidas de prevención por el Covid-19», quitaron en parte su colaboración, aunque dirigentes pampeanos revelaron que es imposible tras las primeras horas de la nueva embestida sacar conclusiones porque observan «cierta incomodidad de los trabajadores con la decisión gremial y un comportamiento ambiguo».
La decisión de Luz y Fuerza nacional de retomar las medidas fue adoptada una vez más de palabra, por lo que en el sector cooperativo una de las medidas que se evalúan es la intimación por la vía legal a trabajadores que están encarnando una medida de acción directa que no tiene aval.
Una nota tipo de intimación a quienes se plieguen a la medida está ya disponible para los que consideren oportuno hacerla llegar a quienes consideran que no están «en la ruta de la legalidad». En el mismo sentido, también consideraron que se trata de «una situación que tal vez ameritaría algún tipo de interés en las autoridades de aplicación».

Entre dos fuegos.
Durante el fin de semana, la Fepamco desde su conducción y también a través de los integrantes de la comisión paritaria que los representa, harán una recorrida para conocer de primera mano la situación en cada entidad afiliada y pulsarán la opinión de cada Consejo de Administración sobre el particular momento que enfrentan, tanto en lo económico como en lo legal.
Algunas voces anticipan, sin mucho de originalidad, que los meses que se avecinan serán difíciles. Resumen que hoy «la situación es cada vez peor en cuanto a los números», aún cuando incluyen y no olvidan la ayuda que llega desde el Centro Cívico.
Consideran, sin embargo, que con tarifas de energía y otros servicios que brindan, congeladas, con compensaciones que no alcanzan y siempre llegan con demora, con usuarios que tienen vía libre para no pagar en tiempo y forma y con gremios que presionan por incrementos salariales, las cosas no pueden ir en otro camino que no sea el de las grandes dificultades.
En el análisis suman que lo que no aumentan son las tarifas, pero que sí lo hacen los insumos. Agregan que por la prevención trabajan en todos los sectores «a menos de media máquina» y que, además, como pocos sectores, están pagando una suma fija a cuenta de futuros aumentos. Resaltan que pese a todo eso, no sólo no han despedido a un solo trabajador sino que tampoco han apelado a reducciones de salarios y han tomado créditos para pagarlos.
Los canales de diálogo hacia arriba, a nivel nacional desde federaciones como FACE y Conaice, se diluyen en la buena voluntad de segundas y terceras líneas. «No hay posibilidad de llegar a los que deciden», indicaron. El presidente Alberto Fernández hizo vagas referencias a eventuales decisiones sobre cuadros tarifarios. Nada se sabe con alguna certeza sobre lo que viene, no hay ningún tipo de señales que clarifique la situación o al menos contenga algún mensaje tranquilizador. Tampoco se ven aún señales para que, en provincias como La Pampa donde se ha alcanzado el público y notorio estatus sanitario, se modifiquen las disposiciones iniciales y para que, en consecuencia, si casi todo el mundo del trabajo volvió a la normalidad, los servicios públicos que prestan las cooperativas también lo hagan.