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Madre sola con seis hijos pide trabajar

UNA VECINA QUE ESTUVO EN LA TOMA

Celina Lobos, 39 años, madre de seis hijos cuyas edades van de los 3 a los 15 años, es una de las personas que el sábado fue desalojada de una toma de terrenos en Villa Germinal. Ayer domingo al mediodía, la vecina se comunicó con este diario. Quería hacer visible la situación actual en la que vive junto a sus hijos, con privaciones de todo tipo. «Necesito trabajar», fue la frase que más repitió, angustiada y con lágrimas en sus ojos.
Madre soltera, Celina paga un alquiler en una casita de tres ambientes pequeños ubicada en la calle Aconcagua, frente al predio donde se está terminando de construir el nuevo hospital de Santa Rosa. La construcción con techo de chapa y paredes sin revocar está detrás de la casa del propietario, junto con una casa con la cual comparten patio.
«Cobro una pensión de 15 mil pesos por Anses y tengo 7 mil pesos de alquiler, que aumenta cada seis meses. Este mes, no sé por qué, cobré 9.300 pesos de la pensión, así que me quedé con muy poco para comprar comida para los chicos», explicó. Antes de la cuarentena hacía tortas fritas para vender en los comercios de la calle Raúl B. Díaz. Sus clientes eran los trabajadores de la construcción o los talleres de la zona.
«Me levantaba temprano a la mañana y salía a vender, entonces para el mediodía ya tenía la plata para la comida. Yo hacía una comida grande y lo que me quedaba lo teníamos para calentar a la noche. Pero ahora no estoy vendiendo. Ahora espero que este mes me paguen la pensión completa porque no sé que voy a hacer», lamentó.

Casa propia.
Celina no puede aun anotarse en el IPAV para recibir una casa porque el trámite del domicilio en los documentos recién lo completó hace un año y medio, cuando juntó el dinero para actualizar los siete DNI. «Fuimos porque pensábamos que era un terreno fiscal. Quería tener aunque sea un pedazo de tierra para dejarle a mis hijos», argumentó.
Aseguró que el sábado, durante la toma, un asistente social de la ciudad se contactó con ella y está esperanzada en que la puedan ayudar con alimentos, algo que por ahora ha recibido por la solidaridad de la Iglesia de San Cayetano. Mientras dialogaba en este diario en la puerta de su casa, sus hijos estaban comiendo fideos con tuco. «Mi vecina me dio algo de carne picada para hacerlo y los fideos me los dieron en San Cayetano», dijo.

Deuda.
Por ahora tienen servicios, pero no pudieron pagarlos y sufren por la deuda que se está acumulando. Celina tiene un teléfono móvil inteligente que ahora piensa vender si la situación no mejora. «Pero mirá el celular que tenés», le reprochó uno de los agentes policiales el sábado, mientras se realizaba el desalojo. «No sé por qué me dijo eso. Yo me lo compré cuando tenía trabajo y lo podía pagar. Necesito trabajar. Si consigo un trabajo, mi situación cambia», afirmó.
Celina aclaró que siempre trabajó en negro, pues tener un trabajo formal haría que le quiten la pensión. Los últimos trabajos que tuvo fueron en tareas domésticas en casas particulares y cuidando personas.
El 20 de mayo, pasadas las 9, la mujer caminó hasta la delegación local de Anses, en la Zona Centro, para averiguar porqué había cobrado de menos. Había sacado el turno online. Cuando llegó estaba cerrado. «Había alguien de seguridad y la verdad que me trató mal, pero yo tenía el turno asignado», contó.