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Marcha por el orgullo

Con un clima de fiesta y alegría, se llevó a cabo ayer la primera Marcha del Orgullo Disidente en la ciudad de Santa Rosa. La jornada estuvo encabezada por la bandera LGBTTTIQ+, movimiento que representa a las identidades de género disidentes que escapan al binario varón/mujer.
La actividad comenzó pasadas las 16, cuando las personas comenzaron a acercase a la plaza San Martín, que había sido intervenida y se había montado un escenario. Allí, se dictaron talleres sobre distintas temáticas como disidencias, prevención de enfermedades y educación sexual integral. Además, hubo música en vivo, baile y performances.
Uno de los datos destacados de la jornada fue que contó con una importante cantidad de jóvenes, quienes se hicieron presentes con el objetivo de combatir la norma heterosexual instalada en la sociedad, que impone como «únicas» y «naturales» las relaciones entre hombres y mujeres. Entre colores, disfraces y banderas, se vivió un clima de fiesta y con orgullo se manifestaron más de un centenar de personas contra de la discriminación y la violencia que sufre el colectivo en distintos ámbitos. De esta manera, el orgullo se transformó en una respuesta política, con reclamos concretos.
Esto quedó plasmado en el documento que se leyó luego de marchar hasta la rotonda de Casa de Gobierno. «Estamos aquí para expresarnos en libertad. Para sabernos y sentirnos libres y orgulloses de ser quienes decidimos ser. De cara a una sociedad que nos mira con extrañeza en algunos casos, con odio en otros, con indiferencia también», señalaron.

Celebrar la disidencia.
Desde la organización, manifestaron que la marcha era «para celebrar nuestra construcción disidente» y para reivindicar nuestras luchas, las que por años otres han venido llevando adelante a lo largo de la historia. Y si bien colectivamente hemos conquistado algunos derechos, todes sabemos que aún tenemos mucho camino por recorrer juntes».
Por otra parte, advirtieron que «convivimos en un sistema heteronormativo, capitalista, patriarcal, misógino, violento, opresor. Pero acá estamos, porque resistimos, damos batalla, nos caemos y nos volvemos a poner de pie. Por quienes estuvieron antes y por quienes vendrán después».

Consignas.
Entre las consignas que levantaron en el documento, se destaca el pedido de «inclusión laboral trans», «basta de travesticidios, transfemicidios y feminicidios», y el respeto «a las identidades disidentes: tortas, putos, travas y la infinita y maravillosa diversidad que somos».
Además, reclamaron por una «Educación Sexual Integral con perspectiva de género», «aborto legal seguro y gratuito», y exigieron «inversión en políticas de salud pública específicas para la prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual en nuestro colectivo».
Finalmente, exigieron la «separación de las iglesias del Estado», repudiaron «la intromisión de los cultos en las políticas públicas», y sentenciaron: «Al calabozo y al closet: ¡nunca más!».