Inicio La Pampa «Esta historia no es la única, por eso espero que se animen»

«Esta historia no es la única, por eso espero que se animen»

LA AUDIENCIA DE FORMALIZACION CONTRA PERNINI SE HARIA EL PROXIMO VIERNES

Iglesia de Nuestra Señora de Lujan.

El joven que acusó al cura Hugo Pernini por abuso sexual cuando tan solo era un adolescente -hoy tiene 29 años- reveló que el sacerdote ejercía un «abuso de poder» con todos los jóvenes feligreses y que siempre «tuvo una personalidad muy psicopática, muy perversa». Y apuntó: «Como todo abusador tenía dos caras».
En diálogo con Radio Noticias, el denunciante brindó más detalles sobre el calvario que le tocó vivir y aseguró que accedió a hacer pública su historia con el afán de que otras víctimas se animen a denunciarlo. «En una semana, la Justicia logró más cosas que en dos años intentando en la iglesia», criticó.
El denunciante precisó que llegó a formar parte de la congregación de la iglesia Nuestra Señora de Luján por recomendación de su madre y que, desde el primer día que piso la institución religiosa, Pernini lo «fichó como su presa».
«Yo cursaba mi adolescencia y al venir de una familia religiosa quise ingresar a un grupo de jóvenes. Por recomendación de mi madre y de otros conocidos, voy a la iglesia, porque allí era muy convocante y era un muy buen grupo. Y bueno, llegué ahí», recordó el joven.
«El grupo lo coordinaba él y cuando no podía había otra chica, mayor que nosotros. Era un grupo de profundización de la fe donde había muchos jóvenes. Al principio bien, porque tuve una recibida muy buena y ahora que lo veo con el tiempo, puedo decir que en ese primer momento ya me fichó como una posible víctima, o presa de él», contó el denunciante sobre ese primer encuentro con el sacerdote.

Dos caras.
En una parte del relato, el joven planteó que el cura Pernini tenía «dos caras» y como «cualquier abusador» tenía una personalidad «muy posesiva» y «muy autoritaria». Señaló que había un «abuso de poder» que no solo lo ejercía sobre él sino sobre todos los feligreses.
«El no era así solamente conmigo, sino con todos los jóvenes. Había abuso de poder, por ejemplo si una chica se ponía de novio con alguien del grupo eran separados. Siempre tuvo una personalidad muy psicopática, muy perversa. Como todo abusador tenía dos caras: una pública y buena, y otra, que es la que yo y otros tantos conocimos», analizó el denunciante sobre el accionar del sacerdote.
Y apuntó: «En la segunda semana yo tuve que faltar, tenía que viajar porque mi abuelo había fallecido, y al sábado siguiente me lo hizo notar muy violentamente que yo no me comprometía, que cómo podía hacer eso. Muy violento, algo que me marcó, era autoritario y esto es algo que toda persona que pasó por esa iglesia lo puede decir».
«Me planteaba que si tenía que desahogarme o hablar con alguien, que podía ir a su casa, que podía confesarme en su casa. Y era algo que pasaba, subía a la casa con muchos hijos, todos menores. Así yo entré en confianza con él, pero fue un juego de seducción previo. Es así como operan los abusadores», explicó el joven sobre cómo forjó su relación con Pernini. Finalmente, con el tiempo, el cura cometió los abusos.

Secreto a voces.
El denunciante cuestionó que «esto lo hacía con otros chicos, de hecho cuando el grupo salía a misionar fuera de la ciudad, al volver se escuchaba que algún chico lo habían abusado», por lo que planteó que era un «secreto a voces» y debido a estos rumores «esta denuncia no sorprendió a muchos que pasaron por la Iglesia Nuestra Señora de Luján».

-Impacta escuchar que muchos sabían y callaron.
-No digo los menores, pero había muchos adultos que fueron cómplices de esta situación. No hablaron, siguieron yendo o se alejaron de la iglesia pero nunca se formó un grupo para que vean qué era lo que pasaba, nunca hicieron nada.

-¿Vos esta situación la denunciaste ante los organismos de la iglesia?
-Sí, yo al mismo tiempo de tener vergüenza, miedo, hasta llegó un momento de sentirme culpable de por qué me eligió a mí. Pero después me di cuenta que eran pocas las excepciones porque él abusaba de todos los varones. Yo, ante esto, fui a hablar con (Mario) Poli, el obispo de ese momento, porque yo sentía que eso seguía siendo como un secreto y él me iba a garantizar mi privacidad. Esto fue cuando tenía 21 años.

«Yo dije, cuatro años después de los abusos, esta es la oportunidad que yo tengo para decir que fui abusado sexualmente por esta persona, por favor señor obispo haga algo. Ahí, no sabía que había otras denuncias previas, y no se hizo nada desde el año 2011 hasta este mes», se lamentó el joven, quien acusó que la única respuesta de las máximas autoridades eclesiásticas fue: «Que vaya a un psicólogo, que siga con mi vida y sea feliz».

-¿Qué te impulsó a hacer la denuncia este año?
-Tengo otra edad y tengo otra manera de ver la cosas, estuve trabajando con situaciones de vulnerabilidad y vi lo que se sufre. A su vez, el caso de Thelma Fardín fue como un clic y hubo un cambio social. Estamos viviendo en una época donde nada se calla. Y finalmente hablarlo con mi hermana, cuando le conté ella me dijo que era muy grave. Cuando lo hablé con mi familia empezó este proceso de llevarlo a la Justicia.

La Justicia, imparcial.
De cara al proceso que tendrá su primer paso la próxima semana, cuando se haga la audiencia de investigación preliminar el viernes -según adelantaron fuentes judiciales a LA ARENA- el joven resaltó que confía en la Justicia pampeana ya que es la «única que tiene una imparcialidad para determinar sobre este caso». A su vez, criticó al órgano interno que tiene la iglesia para recibir denuncias sobre abusos ya que «sabemos en qué va a terminar, sabemos que vienen y se lo traslada a otra provincia u otro país. De hecho, un sacerdote que fue condenado en Entre Ríos por abuso a un menor, estaba viviendo en Tucumán».
En ese sentido, instó a otras víctimas a acercarse ante la sede el Ministerio Público Fiscal a presentar su acusación. «En una semana haciendo la denuncia en la Fiscalía se lograron más cosas que en dos años intentando en la iglesia. Esta historia no es la única, por eso espero que se animen. Y la respuesta de la iglesia ante esto fue trasladarlo 10 cuadras, de la parroquia de Luján a la del Sagrado Corazón. Además, había una recomendación de que no estuviera en contacto con niños ni adolescentes», concluyó.

«Culpa e impotencia»
La mamá del joven que acusó por abuso al cura Hugo Pernini se lamentó por el calvario que le tocó vivir a su hijo, hecho por el cual «siente mucha impotencia porque nosotros no nos dimos cuenta, no supimos. Antes no había esto, que hubiera ayudado a abrir los ojos, entonces mucha culpa porque decís ‘cómo no pude hacer algo'».
En diálogo con Radio Noticias, la mujer contó que, antes de que su hijo revelara que había sido víctima de abuso eclesiástico, «todo parecía con normalidad» aunque «solo una vez el llegó y dijo que ‘los curas eran todos un desastre, que no iba a pisar nunca más una iglesia’ y al preguntarle, en ese momento, no me lo pudo decir».
«Yo soy católica practicante y los quiero mucho a los sacerdotes, pero nunca pensé que alguien podría llegar a hacer eso. Es la verdad, yo ahora sé que me equivoqué, que son hombres, que son pecadores, pero no lo pude ver», se lamentó.
«Fui ante todas las autoridades de la iglesia, aunque el obispo me dijo que yo era una difamadora, porque necesitaba saber si mi hijo era el único pero no. Habían casos de hace 30 años, que también hablados y fueron callados. Una madre le hicieron firmar algo ante un abogado diciendo de que estaba loca», cuestionó la mamá y concluyó: «Yo seguí la lucha porque esto no podía seguir así y yo quiero justicia para mi hijo».