Menonitas no quieren controles

PREOCUPACION POR EL ESTADO EN QUE VIVEN LOS HABITANTES DE LA COLONIA

La reciente visita de un funcionario provincial a la Cámara de Diputados alertó sobre la situación en que viven los menonitas que viven en la Colonia ubicada en cercanías de Guatraché, y particularmente a la reticencia de los habitantes a ser controlados.
Marcelo Pedehontaá, subsecretario de Trabajo, manifestó la preocupación gubernamental por la detección de trabajo infantil, violencia de género y también la “competencia desleal” que se plantea en el rubro metalúrgico y de carpintería -especialidad de los menonitas- con otros comercios y trabajadores de la zona.
El diputado provincial Ricardo Consiglio (Frepam) planteó que el gobierno provincial informe sobre esa situación, y puntualizó que pretende informes sobre la detección de trabajo de los niños, niñas y adolescentes; intervenciones de la Dirección de Niñez y Familia; quiere datos relevados por las inspecciones que realiza Relaciones Laborales; estado de los habitantes de la Colonia; si existe un registro con estadísticas de las situaciones de violencia de género; si se efectuó un censo habitacional. También pidió informes sobre el estado del convenio firmado entre el Ministerio de Educación de La Pampa y la Colonia Menonita.

Menonitas en La Pampa.
En los fundamentos de su iniciativa Consiglio recordó que los menonitas arribaron a La Pampa a fines de 1986 provenientes de México, y se establecieron en un campo de 10.000 hectáreas que alguna vez integró las Estancias Remecó, a unos 40 kilómetros de Guatraché.
En 1999, sostuvieron un serio conflicto con el gobierno de La Pampa, que pretendía incorporar a sus niños a la EGB (Educación General Básica). Cabe decir que los menonitas construyen sus propias escuelas, en las que enseñan la doctrina religiosa y los principios tradicionales que sostienen su peculiar cultura, y se opusieron, llegando a advertir que preferían abandonar la colonia antes que aceptar la educación formal.
En ese momento las autoridades acordaron que en sus escuelas se imparta la enseñanza del idioma castellano a todos los niños.

Radicalizados.
Los menonitas hablan holandés del siglo XVI, se casan muy jóvenes, casi siempre antes de los 20 años, y se bautizan entre los 18 y los 23 años. Las familias se caracterizan por ser muy numerosas y el promedio de hijos por matrimonio es altísimo: resulta de lo más normal encontrar familias con 7, 10, 12 hijos.
La colonia pampeana es una de las más radicalizadas. Sus miembros siguen estrictas normas de vestimenta, son temerosos de Dios, observan las reglas de comportamiento de su Biblia y viven apartados del mundo.

No hacer la vista gorda.
El diputado Consiglio dijo que su iniciativa apunta a que “el Estado a través de sus diferentes organismos, deje de eximir los controles que necesita la comunidad, y que intervenga en las situaciones de vulnerabilidad por la que atraviesan los habitantes de la comunidad en todos sus aspectos, como lo son la educación, la falta de concurrencia de los mismos para que asistan a la escuela formal, y las situaciones de violencia, dejando de hacer la vista gorda a una problemática impresionante por la que atraviesa la comunidad”.
Agregó que “el Estado pampeano tiene conocimiento de que los niños y niñas menonitas son víctimas del trabajo infantil que trabajan en condiciones peligrosas, que incluyen las labores agrícolas, las tareas domésticas o el manejo de maquinaria peligrosa. Estos niños y niñas se encuentran hoy en un estado de invisibilidad; trabajan como sirvientes domésticos en casas, están ocultos tras los campos de la Colonia, siendo especialmente vulnerables a la explotación y el maltrato”, concluyó.

Situación de vulnerabilidad
El trabajo infantil, la violencia laboral y el analfabetismo que se registran en la Colonia Menonita; y también la competencia laboral para los metalúrgicos y carpinteros de la zona de Guatraché son motivos de preocupación para la Subsecretaría de Trabajo.
Marcelo Pedehontaá, el funcionario a cargo del área además se refirió ante los diputados al “apriete del que siempre son víctimas los inspectores cuando acuden al lugar”.
El diputado Consiglio expresó las “amplias preocupaciones que hay sobre la situación de vulnerabilidad por la que atraviesan los niños, niñas y adolescentes en la Colonia, como también las mujeres víctimas de violencia de género”.
Pedehontaá, en tanto, sostuvo que hay intranquilidad en el gobierno provincial por el manejo de los menonitas, y se refirió a situaciones de violencia de género que sufren las víctimas mujeres, y que son llevadas por miembros de la colonia a ser atendidas en un hospital de Darregueira para que no sea investigado el caso a partir de la intervención de personal sanitario de nuestra provincia.
En la Colonia carecen de médicos. Cuando alguien se enferma recurren a profesionales de la zona o al hospital de Guatraché, y un farmacéutico los visita dos veces por semana: si una familia necesita un medicamento, cuelga un trapo rojo a la entrada de su casa y así el farmacéutico sabe que allí lo necesitan.

La educación de los niños
Hoy en la Colonia suman unos 1.500 habitantes y los menonitas no van a escuelas seculares. Cuando se los quiso obligar a cambiar éste u otro aspecto de sus costumbres más acendradas, simplemente migraron a países con mayor tolerancia, con el principal argumento a su favor de su laboriosidad y lo pacífico de su conducta. Entre los seis y los 12 años las niñas y hasta los 13 años los varones, asisten a una instrucción propia en la que aprenden alemán antiguo; también a leer, escribir y hacer cálculos. A partir de allí se dedican a trabajar.