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Mujeres acosadas por créditos UVA: «sufren violencia de género»

SECRETARIA DE LA MUJER

«Ya no sabemos qué hacer ni a quién pedir ayuda, cada mes es un calvario para ver cómo hacemos, si pagás la cuota o qué resignás: un plato de comida o algo para tus hijos». Son cinco mujeres con distintas edades e historias pero con una misma realidad: la desesperación por no encontrar solución a eso que compraron como «el sueño de la casa propia» y hoy es una pesadilla con cuotas altísimas que salen de un solo bolsillo, el de ellas.

«Nosotras somos del grupo de 26 familias (de 526 en total) que quedamos atrapadas en los créditos ajustados por UVA, el tema es que nuestra urgencia y nuestra necesidad es diferente porque somos mujeres solas con hijos menores a cargo. Acá la perversidad es del banco, que te mantiene como codeudor a tu ex pareja y cuando vas a reclamar te contestan: ‘pero figuran dos recibos de sueldo’, y nada más. Lo cierto que eso se enmarca dentro de la violencia de género porque hay violencia económica y psicológica. Tenés que esconderte de tus hijos cuando llorás, en tu trabajo, en todos lados; te enojás, vivís nerviosa porque la angustia que se vive puertas adentro es tremenda», cuenta Ana, que en 2018 comenzó con una cuota de 10 mil pesos y hoy ya paga más de 30 mil.

Durante el gobierno de Mauricio Macri se implementaron los créditos hipotecarios ajustados por inflación. Hubo casos, como el de los 26 propietarios en el Desarrollo Urbanístico de Santa Rosa, que por demoras en la entrega de las casas les ajustaron las cuotas entregadas por el Estado nacional con esa misma fórmula. Eso quiere decir que a casas idénticas hay quienes pagan cuotas de 9 o 10 mil pesos (la gran mayoría) mientras que ese grupo minoritario abona una suma de 30 mil pesos mensuales o más.

«Nuestra problemática es distinta porque no es lo mismo un matrimonio o pareja con dos recibos de sueldo que una mujer sola con hijos menores. Nuestra lucha es porque nos hacemos cargo solas de esa cuota, se nos hace imposible por todo lo que implica la atención y educación de los hijos. Esto es un plan de vivienda social, no es que fuimos a un banco a pedir un crédito y elegimos en qué zona vivir o cómo hacer la casa, es un Desarrollo urbanístico de clase media, de gente laburadora, y ahora el Estado nos abandona, nos deja de lado. Fuimos a ver todos los diputados, todos los funcionarios, y el único que nos acompaña es Espartaco Marín, que presentó un recurso de amparo, pero eso lleva su tiempo, y nuestros tiempos son mucho más urgentes porque no sabemos si el mes que viene vamos a pagar o comer», lamentó Claudia a LA ARENA.

«Estamos mal de ánimo, es una angustia constante y nuestros hijos también lo padecen, fuimos a la Secretaría de la Mujer y nos dijeron que es una situación de violencia económica y psicológica, está dentro de la Ley 26.485 de violencia de género. Vos podés firmar el crédito en pareja pero después la vida va por otros lugares, te separás, las cosas cambian como le sucede a cualquiera, pero acá el banco te obliga a esa situación hasta el final del crédito, que es a 30 años. Es decir que pagamos una casa que nunca va a ser nuestra, solo podés cancelarlo completo y eso hoy es 5 millones de pesos, mientras que el de al lado que es idéntico sale 2 millones», se quejaron.

Perspectiva de género.
Las mujeres piden que a la situación que atraviesan se vea desde el lado de la perspectiva de género al tiempo que le piden al gobernador Sergio Zilioto que «interceda, que nos dé una solución porque esto va en detrimento de la calidad de vida nuestra y de nuestros hijos, apelamos a su sensibilidad y a su sentido común. Todas somos empleadas del Estado, o sea que saben lo que podemos llegar a cobrar por mes. Hoy ya empezaron a embargar a los UVAs en Mendoza, en Mar del Plata hay una situación parecida y la verdad que nadie quiere llegar a eso, por supuesto. Cuando hay algún problema con el IPAV enseguida van y solucionan y se ocupan, ¿por qué a nosotras no? Nación está enviando muchos fondos para viviendas a la Provincia, por eso pedimos que se fijen lo que nosotras estamos atravesando».

Las mujeres remarcaron otro punto y es que las autoridades resaltan que en el caso de los Procrear no hay morosidad en el pago de las cuotas como sí sucede en otros planes de viviendas sociales.

«Lo que pasa es que en nuestro caso anteponemos todo a poder pagar, pero que vengan a ver cómo están nuestras cuentas embargadas, los resúmenes de tarjetas desbordados… Tenemos la cultura de pagar y entonces por eso no hay morosidad, pero vos pagás y le estás privando a tus hijos de otras cosas. Es muy injusto, muy doloroso y angustioso», aseguran las mujeres cuya urgencia es mes a mes, día a día.