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Música para llenar el alma

Son momentos de angustia y temor, pero algunos vecinos encontraron una manera de sentirse unidos y acompañados. En otras palabras, de pasar la cuarentena con un poco de alegría. Así, una pareja de artistas hizo su aporte y ofrecieron desde la terraza de su casa -en el corazón del barrio de Villa Las Camelias- un verdadero concierto. Una postal que se está haciendo cada vez más común en todas las ciudades del mundo.
Paola Bergsma y Manuel Neveu, del grupo Atípica, convirtieron la terraza de su vivienda en un escenario. Allí, bajo el calor del sol dominguero, colocaron un par de parlantes, un piano y un micrófono, y agasajaron a sus vecinos con un poco de música. «Hay que tomarse esto de una manera diferente, con un poco de alegría», sostuvieron los artistas a un equipo periodístico de LA ARENA, que fue testigo de este evento cultural.
El show, que comenzó cerca de las 16.30, se escuchaba a varias cuadras a la redonda y, al acercarse al epicentro de la música, se podía sentir cada vez más el clima de alegría: varios vecinos acompañaban a la distancia a Paola y Manuel cantando en las terrazas y hasta algunos intrépidos hasta bailaban al ritmo de la melodía. Otros, en el resguardo de sus patios, con mate y termo en mano, disfrutaban a su manera.
Esta especie de «flashmob», que se hace cada vez más recurrente en todo el mundo y que aparece como una verdadera balsa salvavidas, duró casi una hora. Un tiempo considerable para muchos, pero no para los vecinos que tras «A mi manera», la versión en castellano de la mítica canción que interpretaba Frank Sinatra, gritaron desde los cuatro puntos cardinales «una más y no jodemos más». Lamentablemente, todo lo bueno tiene un final y, pasadas las 17.30, el espectáculo culminó.

«Una cuarentena distinta».
En diálogo con este diario, la pareja de músicos explicó que este «concierto» nació a pedido de los vecinos, con quienes tienen una muy buena relación. «En el grupo del barrio muchos nos pidieron que cantemos algo, así que hoy a la mañana, lo pensé y le dije a Paola que subamos a la terraza y toquemos algo. Y eso hicimos», precisó Manuel.
¿El motivo? Dejar de lado el aspecto «sombrío» del aislamiento obligatorio y vivirla desde otro lado. «Hay que tomarse esta situación así, con música, diversión y alegría», agregó el artista, quien reconoció: «Acá somos bastante unidos y eso ayuda. Esperemos que esto termine pronto y que no se agrave la situación».
Un balcón, un patio o una terraza y un artista. Esa es una fórmula que se repite en todas las ciudades del mundo en estos tiempos de cuarentena y se convirtió en una nueva expresión cultural junto a los «recitales online» y a los «coros virtuales» que inundan las redes sociales. La razón es simple: que el confinamiento se haga un poco más llevadero.