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Mutiló a una puma y ahora deberá pagarle su alimentación de por vida.

El 16 de mayo del año pasado, personal del Parque Nacional Lihuel Calel, halló a un ejemplar hembra de puma concolor que estaba atrapada en una trampa leonera que estaba «en muy mal estado», colocada por un vecino sobre un alambrado lindero al parque.
Su cazador, el productor agropecuario Sergio Neubauer, dijo en su defensa que la trampa tenía como finalidad un jabalí -cuya caza está liberada-, para preservar su ganado vacuno.
La justicia determinó que Neubauer debe depositar una suma mensual de 4.000 pesos, ajustable cada seis meses, mientras «Unelén» -como fue bautizada la puma- viva.
En un «acuerdo de reparación» avalado por la Justicia, se determinó el pago de esta cuota alimentaria. Los especialistas estiman que la puma puede vivir de 15 a 20 años más. Con ese monto, se cubre parte de los gastos en alimentación. A su vez, debe aportar material de concientización y educación ambiental.
El animal perdió una pata en una trampa, que pese a que su uso está prohibido, aseguran que se consigue en cualquier ferretería. Además de la puma, podría haber lesionado a alguno de los trabajadores del parque o a cualquier persona que pasara por allí. De hecho, está prohibida la caza del puma o de cualquier animal silvestre.
Por primera vez un caso de violencia en perjuicio de un animal de la fauna silvestre obtiene un resarcimiento económico.

Gravemente herida.
Cuando la encontraron, Unelén («la primera de su tipo», en lengua mapuche) estaba agotada. Era una puma de unos tres años, gravemente herida, que hacía horas saltaba de un lado al otro intentando escapar. Una de sus patas delanteras quedó aprisionada y triturada por los feroces dientes de una trampa «de oso» o «leonera».
Brigadistas del Parque Nacional Lihué Calel, de La Pampa, se toparon con la felina, presa de un cepo que colgaba de un alambre colindante entre el predio del parque y los campos vecinos. La conocían, había sido vista varias veces por las cámaras del espacio protegido de 32.500 hectáreas. Desde fines de octubre, la puma se recupera en una reserva de fauna de Córdoba.

Jurisprudencia.
Unelén sentó jurisprudencia, ya que es la primera vez que un caso de violencia en perjuicio de un animal de la fauna silvestre (delito penal en Argentina, tipificado en la ley 22.421), obtiene un resarcimiento económico.
Viviana Antoci, intendenta del Parque Nacional y encargada de impulsar la demanda penal, celebró la decisión de la justicia, y aseguró que «sienta un precedente legal para posibles luchas posteriores». Asimismo, indicó que el incumplimiento del pago desencadenaría la continuidad de la causa judicial, que podría terminar con un fallo que ordene la cárcel.
En paralelo, se inició una demanda civil, aún en proceso, que podría condenar al pago de una multa que al menos permita recuperar parte de los 300 mil pesos de gastos operativos que se destinaron al rescate y recuperación de la puma. Antoci sostuvo que este caso extremo debería ayudar a modificar la mirada negativa hacia el puma en ciertos sectores.

Tras el rescate.
Tras ser hallada y sometida a varias intervenciones quirúrgicas por parte del equipo de veterinarios, Unelén quedó en resguardo en Lihuel Calel hasta conseguir un lugar más apto para su recuperación.
Desde ese momento, comenzó la búsqueda de un lugar en el que pueda estar en resguardo y vivir el resto de su vida, ya que a causa de la pérdida de su pata delantera, la reinserción al medio natural no es posible debido a que no puede garantizar su alimentación.
El lugar elegido fue el predio de Pumakawa, una ONG dedicada a la conservación ambiental de especies autóctonas, especializada en grandes felinos, ubicada en la localidad de Rumipal, Córdoba. Convirtiéndose en el ejemplar número 13 de su nutrida comunidad de pumas. Allí se estimó que tiene unos 3 o 4 años de edad. En cautiverio, la expectativa de vida supera los 20 años.
Desde Pumakawa aclararon que el costo, solo en alimentación, sin considerar veterinario y otros rubros, se acerca a los 25 mil pesos mensuales, muy superior a los 4.000 de la cuota que pagará el sancionado. No obstante, valoraron el convenio y el mensaje que encierra. «Debe enseñarnos a tratar de convivir con la naturaleza, sino una trampa se vuelve en contra de quien la puso», indicaron.