Napas: cómo resolvieron el problema los alemanes

"TUBERIA ROSA"

Obviamente Santa Rosa no es Berlín. Aquí no se habla alemán, ni hay cuatro millones de habitantes, y naturalmente tampoco la estructura de ambas ciudades puede ser parecida en ningún aspecto, ni lo es el modo de vida de una y otra sociedad… Y es más, por aquí no hay berlineses.
Pero más allá de eso siempre resulta bueno echar una mirada al mundo, aunque se nos ocurra tan lejano en algunos aspectos.
El problema de las aguas subterráneas en la capital provincial no le es exclusivo; y son muchas las ciudades del mundo que sufren una cuestión parecida. Berlín es una de esas.

Parte de la estructura edilicia.
Quien haya tenido oportunidad de visitarla se habrá encontrado con una urbe llena de historia, y a la vez un centro cultural y artístico fascinante. Sin dudas tiene enorme cantidad de circunstancias que llaman la atención, y una de ellas es la red de tuberías de color rosa que la recorre y aparece como parte de su ornamentación.
El doctor en Geología, Carlos Schulz, nos ha hecho llegar un interesante artículo de una página web de la Universidad de Alicante, donde se habla especialmente del tema.
¿A qué corresponde la red de tuberías rosas que llaman la atención del viajero en Berlín?

Para drenar agua.
Se trata de una solución para la necesidad de drenar el agua del terreno de la ciudad para la construcción de edificios o infraestructuras por debajo del nivel del suelo. Señala el artículo que “la decisión desprejuiciada de permitir que las tuberías discurran libres por el espacio urbano, pintándolas además del mismo color rosa, ha supuesto que se conviertan en un hito más de la capital alemana”.
Quien haya tenido la oportunidad de visitar la capital alemana, se encontrará obviamente con un conglomerado. “¿Para qué sirven estos tubos de colores? ¿Es una instalación artística? ¿Transportan gas natural? Estas son algunas de las típicas preguntas de quienes visitan Berlín. Tuberías exteriores de colores, extendidas por toda la ciudad, llaman la atención de los visitantes, y se las observa sumergiéndose en el paisaje citadino, no sólo en el moderno Prenzlauer Berg o en Kreuzberg, sino también en los lugares históricos del centro urbano.

Riesgo de inundación.
Agrega el texto que “Berlín está rodeada por varios lagos y en ella se encuentra el río Spree. Esto significa que el terreno sobre el que está construida la capital alemana es muy pantanoso. (…) Existiendo aguas subterráneas sólo dos metros por debajo de la superficie de la ciudad, resulta imposible excavar túneles sin correr riesgo de inundación. (…) Por ello, los tubos que recorren Berlín sirven para bombear agua desde el suelo y transportarla a los canales, permitiendo el drenaje de los sótanos de la ciudad y facilitando los trabajos urbanos. Desde hace ya más de un siglo, la empresa Pollems es la responsable de este sistema”.

Por qué rosa.
¿Y a qué se debe el color las tuberías? Bernd Kempf, director general de Pollems, comentó a la BBC que hace años consultaron con psicólogos acerca de qué colores deberían utilizar para pintar las tuberías. Sugirieron rosa y púrpura, ya que estos son los colores preferidos por los niños”.
Pero ver esos tubos con tantos giros y vueltas, surge el enigma. ¿Por qué esos rulos, giros y vueltas? La explicación es que cuando las temperaturas descienden por debajo de los -15 grados, el material se puede encoger o romperse. Evitar largos tramos continuos previene de que eso ocurra.
“Las tuberías de hierro torcidas de color rosa son uno de los hitos de Berlín y la idea está siendo copiada por otras ciudades de Europa, como por ejemplo Varsovia”.

Sí un programa serio.
Por supuesto a nadie se le podría ocurrir que en nuestra ciudad se pudiera realizar semejante estructura recorriendo la ciudad, y la nota no viene más que a poner un poco de color en esta realidad que nos toca vivir que, claro está, dista de ser la ideal.
Pero lo que sí queda claro es que, en Santa Rosa, por lo menos hay que ponerse en el tema, abordarlo con la seriedad que la gravedad de la situación amerita. Y ya lo dijo ayer el geólogo Gustavo Fábregas en este mismo diario: esto hoy no está pasando, y por el contrario pareciera que “los santarroseños no tenemos conciencia plena” de lo que está ocurriendo.
Ni tuberías rosas, ni verdes, ni de ningún color… pero sí un programa serio para el uso responsable que permita restablecer el equilibrio hidrológico. Eso al menos ineludiblemente.