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«Ni el Rectorado ni el Consejo intervienen»

RECLAMO CONTRA DIPLOMATURA PARA PERSONAS SORDAS

La Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) respondió esta semana al reclamo formulado por dos activistas de los derechos de las personas sordas a una diplomatura anunciada semanas atrás por las Facultades de Ciencias Exactas y Agronomía de esa institución. «Rectorado ni el Consejo Superior intervienen», señala la misiva.
El texto, que lleva la firma del rector Oscar Alpa, se sustenta en el artículo 1 del Estatuto de la UNLPam que indica que «las facultades son, dentro de la Universidad, unidades académicas, administrativas y de gobierno» por lo que en ese marco «pueden crear diplomaturas a dictarse dentro de su Unidad Académica, en las cuales Rectorado ni el Consejo Superior, intervienen».
La respuesta llegó varios días después que LA ARENA publicó fragmentos de un artículo firmado por Silvia Bersanelli, activista por los derechos de las personas con discapacidad y ex presidenta de la Comisión Asesora para personas con discapacidad de la Argentina, y Pamela Molina, mujer sorda.
Allí, ambas referentes lamentaron que «la Universidad a través de su Facultad de Agronomía proponga una carrera para personas sordas exclusivamente para garantizar su accesibilidad», algo que «se ajusta a los parámetros de inclusión establecidos por la Convención de los Derechos de las personas con discapacidad».

Repuesta.

Mientras tanto, la respuesta de Alpa explicó que la Diplomatura en cuestión no está bajo su jurisdicción ni del Consejo Superior aunque marcó: «Los cursos y seminarios de posgrado y capacitación para graduados, así como los trayectos de formación profesional o formal profesional para graduados, que no forman parte de carreras de posgrado, serán aprobados por los Consejos Directivos y certificados por las Autoridades de las Unidades Académicas, siempre que se dicten en su ámbito».
En el cierre, Alpa sostuvo que tras anoticiarse del reclamo le hizo una consulta a la Secretaría de Bienestar Universitario para ver si la Unidad Académica solicitó el asesoramiento para el armado de la Diplomatura para personas sordas, «para lo cual la respuesta fue negativa», de acuerdo al documento. Sin embargo, aseguró que remitirá la nota a las facultades responsables del dictado de la diplomatura anunciada días atrás.

Dilación.

Pero la respuesta al reclamo no dejó tranquilas a quienes lo iniciaron. Eso se pudo observar en otro documento en el cual Bersanelli y Molina lamentan la dilación que la institución realiza al hacer girar por distintas oficinas el reclamo. «No podemos dejar de manifestar nuestra profunda preocupación por la dilación que esta derivación del problema a otras instancias supone para corregir una práctica educativa no inclusiva, discriminatoria e inequitativa, que oportunamente comunicamos en nuestra misiva», expresaron.
Como consecuencia de esa «dilación» las firmantes consideraron que «se provoca el mantenimiento de un status quo de segregación educativa que no aporta a un cambio sustancial en la creación de sistemas educativos y sociedades inclusivas de la diversidad humana». Entre otras cosas, reiteraron que el problema de fondo es que la Diplomatura «niega la posibilidad de facilitar prácticas inclusivas en igualdad de oportunidades y de participación a los estudiantes con o sin discapacidad en ambientes multiculturales y bilingües».
De todos modos, en declaraciones a LA ARENA, Bersanelli resaltó que «no estamos en contra del proyecto» sino que «pedimos que se haga en el marco de la ley, es decir inclusivo como marca la normativa, y no se generen espacios segregados /separados/exclusivos».
Cuando las autoridades lanzaron la Diplomatura en Huerta Hogareña, que ya cuenta con decenas de personas preinscriptas, desde la organización indicaron que para acceder al curso era necesario cumplir ciertos requisitos, entre ellos que la persona interesada sea sorda y que sepa lenguaje de señas.