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Ni la pandemia la puede parar

COOPERADORA DEL MOLAS APORTO DOS MILLONES DE PESOS

Hace más de 61 años, cuando La Pampa andaba en sus primeros pasos de flamante provincia, la Cooperadora del Hospital Lucio Molas aparecía para facilitar el acceso a los recursos en el principal centro de salud del territorio. Convocada por el doctor Ovidio Andrada para colaborar con el equipamiento y los insumos más urgentes de la etapa fundacional, sus seis décadas de actividad ininterrumpida forjaron un vínculo indestructible con el establecimiento.
«Desde entonces siempre hemos colaborado con todo lo que nos solicitan desde el hospital», cuentan sus autoridades. Fiel reflejo del espíritu solidario de aquellos pioneros capaces de crear las entidades que hoy integran el poderoso movimiento cooperativo pampeano, ni la pandemia de coronavirus logró detener su tarea.
Aunque las restricciones impidieron desarrollar las tradicionales actividades de recaudación, «en lo que va del año la Cooperadora ya lleva invertidos unos dos millones de pesos en el hospital», revelaron Vilma Lobato, Marisa Domato, Noemí Montoya y Raquel Beanatte, presidenta tesorera, protesorera y vocal, respectivamente.
«Pudimos cumplir todo lo que nos pidieron, especialmente los elementos para el armado del CEAR: salvo la aparotología muy específica hemos invertido en caudalímetros, oxímetros, sillas de ruedas, sábanas, toallas y toallones, camillas, escritorios, sillas modulares para la sala de espera y armarios. También compramos una heladera para conservar el plasma y otra para medicamentos», enumeraron.

«Un año complicado».
La crisis sanitaria interrumpió las actividades tradicionales de la cooperadora. Tenían previsto comenzar con la tradicional Cena de Aniversario, el 28 de marzo, pero «hubo que suspenderla por el coronavirus». Y tampoco pudieron organizar «la rifa anual por toda la provincia, ni el Té del 25 de Mayo, ni el cocktail de la Primavera, ni el Concierto Solidario en el Teatro Español», lamentaron. Tienen a cargo el kiosco del teatro que aporta algunos recursos en forma regular, pero también lleva seis meses cerrado.
«Sólo nos quedó el apoyo de la comunidad, las donaciones de amigos y empresas solidarias», que se suman a las «cuotas de socio». Cualquier vecino puede ser socio de la Cooperadora del Hospital, mediante el pago de una cuota anual de 720 pesos. Actualmente cuentan con «unos 500 socios».
Además, hay algunos «socios protectores», quienes pagan voluntariamente una cuota mayor, y también existen los «Amigos Solidarios», empresas, colegios, instituciones y organismos que realizan donaciones más importantes.
El sábado pasado, por ejemplo, la empresa Viviendas Roca se sumó a la lista de «Amigos Solidarios» con su primera donación. Mientras posaban junto al encargado local de la empresa, Pablo Soria, explicaron que en este caso «vinimos a retirar la donación y agradecer personalmente el gesto solidario», pero advirtieron que cualquier persona física o jurídica interesada en colaborar puede «pasar por nuestra sede (el buffet del hospital Lucio Molas) o comunicarse a través de las redes Facebook e Instagram (cooperadorahospitalmolas)».

Actividad solidaria.
Su eficiente actividad a lo largo de casi 62 años le valió importante prestigio a esta cooperadora. Uno de sus programas tradicionales es el «primer bebé del año», por el cual todos los años entregan un cochecito, un ajuar y un bolso con regalos a los protagonistas del primer nacimiento anual en el hospital. Otras celebraciones solidarias, como el Día del Niño y la Navidad, este año no podrán realizarse.
De todos modos ni la pandemia pudo impedir que continúe el «La flor que no perece», un programa que llevan adelante junto con la Cooperativa Popular de Electricidad (CPE) por el cual se entrega una tarjeta recordatoria a familias de personas fallecidas que prefieren convertir sus ofrendas florales en una donación de 500 pesos para la cooperadora. «Para este programa pueden comunicarse con nosotros o hacerlo directamente a través de la CPE», concluyeron.