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«No lo escribió Macri»

ANIBAL FERNANDEZ EN RADIO NOTICIAS

El actual interventor del Yacimiento Carbonífero Río Turbio, Aníbal Fernández, fue noticia ayer porque el diario Clarín publicó un artículo en el que informó que «la morsa», el apodo con el que lo involucraron en el denominado «triple crimen de la efedrina», no era él sino un ex espía llamado Julio César Pose.
La aclaración, casi a la pasada, llegó casi cinco años después que un canal del grupo empresario presentara con bombos y platillos una entrevista con uno de los autores materiales del aberrante crimen en el que el condenado afirmaba que el entonces precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires había sido el instigador del asesinato de los tres empresarios.
En diálogo con el programa «La Campana» que se emite por Radio Noticias 99.5, Fernández dijo ayer por la tarde que una averiguación realizada por él mismo había determinado que Pose era «la morsa». «El juicio (por el triple crimen) siguió su curso y jamás fui llamado siquiera como testigo. Y ya fue elevado a juicio oral y público, con imputados y acusados formalmente. Algunos amigos me preguntaban cómo me sentía y la verdad que no me cambia nada, no me mueve el amperímetro. Yo nunca me quedé quieto porque quería saber por dónde venía esa situación. En su momento hablé con dos o tres personas que me hablaron de este hombre Pose», contó.
-Va a pasar a la historia como la mentira que influyó en una elección, ¿no?
-No tenga dudas. Pero yo no soy viuda de ningún cargo. Eso no se dio (NdR: la oportunidad de ser gobernador de Buenos Aires), hay que hacer un duelo y luego seguir adelante.
-¿Cómo evalúa el momento actual del país? A tres meses de iniciado un nuevo gobierno vino una pandemia inédita, que también cayó en la partidización.
-Es casi como cantado que eso iba a suceder. Primero pareció que había en la oposición un espíritu de vocación seria, que representa la función política, pero nunca lo terminé creyendo. Mientras que tuvieran vocación de hacerlo, venía bárbaro, pero cuando ya no tuvieron ganas de hacerlo, hay que arremangarse y pelear solos. Pero eso fue en un principio, sobre todo de los que tenían responsabilidades en el lomo. En la ciudad de Buenos Aires vemos ahora una vocación de abrir todo lo que se pueda cuando estamos en presencia de un virus. Entonces se presentan como quienes satisfacen al núcleo duro de sus votantes, pero cuando las cosas se compliquen el que tendrá que presionar el botón rojo será el presidente.
-¿A eso apunta el editorial de Mauricio Macri?
-El editorial de Macri, como diríamos en Quilmes, es una huevada (sic). Como él es un inculto, un señor que no sabe de política, de derecho, de economía, de geopolítica, no conoce de nada, salvo de gastar dinero mal habido, ese señor, no puede escribir esa nota.
-¿Fue un intento golpista lo que ocurrió con la Policía de Buenos Aires?
-No creo que en ningún momento haya habido ninguna posibilidad de que se interrumpa la institucionalidad. De ninguna forma. Creo que el tema de la policía se debía resolver antes, de hecho había una vocación de resolverlo por parte del gobernador, entonces también hubo un gesto de intolerancia por parte de la Policía, porque estábamos al día. El gobernador había anunciado una fuerte inversión y dentro de esa inversión estaban los aumentos para la Policía. En los últimos cuatro años del mamerto (sic) este que tuvimos como presidente y de la impresentable (sic) que tuvimos como gobernadora el deterioro del sueldo de la policía fue del 29%, entonces habría que haber resuelto esto, habría que haber resuelto las horas adicionales y las pocas horas extras, que son tan exiguas que no generan un beneficio real, y a esto hay que sumarle que les daban 1.100 pesos por el uniforme que ahora el gobierno lo llevó a 5.000, entonces el combo entre todo hace un número más o menos decente, como para que el personal policial pueda sentir que lo tienen en cuenta.
-¿Cómo ve la pospandemia?
-Lo primero que quiero aclarar es que todos los países, aun aquellos que no transitaron la cuarentena, están con su economía hecha bolsa. La pandemia rompió el mundo que todos conocíamos, nos dio un nuevo mundo en el cual deberemos aprender a vivir, a ver cómo aprendemos a debatir nuestras cosas y nuestra participación. Argentina no tiene capacidad para entrar a esa discusión. Va a tener que buscar alternativas. En su momento, Néstor Kirchner y Lula Da Silva habían encontrado una herramienta para hacerlo, que se llamaba Unasur, Celac, para poder sentarse a discutir con los grandes, en ese caso como región. Ese mundo que se rompió nos va a obligar a pensar puertas adentro. El presidente trabaja en dos cosas que, al menos, son las que sobresalen. Por un lado, la obra pública, tanto el Ministerio de Obras Públicas como Vialidad Nacional están trabajando fuertemente, y por otro lado la necesidad de reconstruir un mercado doméstico, que esté muy fortalecido, abastecido por nuestras pymes. Y al mismo tiempo hay que darle una vuelta, un agregado adicional a lo que puede dar nuestra campo, que es mucho y muy importante.