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«No los voy a dejar en banda»

EMPLEADOR DE UN BAR PASARON A FABRICA DE MUEBLES

Juan Azcarate es un emprendedor de rubros diversos. Tiene desde hace más de ocho años una fábrica de muebles en el Parque Industrial, y desde hace un año y medio, el bar de la isla, en el Parque Recreativo Don Tomás. Ante el parate generado por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se vio en la obligación de «reconvertir» a sus empleados, para que todos puedan seguir percibiendo su sueldo.
«Primero cuando arrancaron con lo de la pandemia, yo pensaba que no iba a pasar nada, que no podía pasar que pararan el mundo completo, y cuando quise acordar me encontré en mi casa encerrado, y yo que soy súper inquieto necesitaba hacer algo», le dijo Azcarate a LA ARENA. «Como soy un apasionado por la venta, empecé a investigar un poco, y a estudiar el tema del marketing digital, de las ventas en línea, que es algo espectacular, porque te abre puertas ilimitadas», añadió.
En ese sentido, dijo: «Me empecé a asesorar por el tema de la pandemia, pero al mismo tiempo descubrí un mundo nuevo, y empecé a armar otras cosas. Mi prioridad siempre fue pagarles a todos los empleados, que nadie se quede sin trabajo. De hecho hicimos el esfuerzo para que ninguno de nuestros trabajadores cobren un día más tarde que lo que le correspondía. Pero después de los primeros meses, se nos empezaron a acabar los fondos».
«Armé una reunión con los chicos del bar, porque tenía la necesidad de empezar a generar fondos para poder seguir, pero además no quería que se pierda el vínculo entre los chicos, porque lo considero fundamental para el que el grupo de trabajo funcione», expresó el empresario.
En el encuentro, «ordenamos un poco el bar, charlamos, y les presenté una propuesta que se me había ocurrido», dijo Azcarate. «Era armar una ‘maratón de ventas’. Armé unas plantillas con unas diez ofertas, de productos que sabía que teníamos en stock en la fábrica, porque otra cuestión que surgió cuando habilitaron el Parque Industrial, es que no teníamos la posibilidad de adquirir insumos, y empezamos a fabricar con lo que nos quedaba».
«Armé esas ofertas, y les propuse hacer una especie de competencia, con premios para los tres que más vendían. Me parecía que era una forma de que colaboren con la causa, porque se me terminaba la plata, y ellos tenían que seguir cobrando. De esta manera se producía una sinergia entre ellos, y nosotros, para poder subsistir».

«Se re entusiasmaron».
Azcarate señaló que «la gran mayoría se re entusiasmaron. La maratón iba a durar una semana, y se terminó extendiendo a 15 días, porque me decían ‘aguantame que estoy por cerrar una venta’, hasta que les dije bueno basta, este es el límite, porque tiene que haber un ganador».
La experiencia sirvió para encontrar algunas cualidades nuevas en los trabajadores. «Con esto vi que había una de las mozas, Anahí, que trabajaba muy bien la venta on line, que además aportaba ideas, y se quedó encargada de eso», señaló.
«‘Piojo’, que es la chef del bar, empezó a atender al público acá en la mueblería, con Cristian, otro de los mozos. Se re engancharon con el trabajo, también les encanta. Después otros de los chicos, mozos, están trabajando de tapiceros en la fábrica», explicó Azcarate.
Asimismo, señaló que «a algunos de los chicos, que por ahí no se adaptaban a esto, los traté de ubicar. Se quedaron un tiempo más en la casa, pero siempre buscándole la vuelta juntos. Hay uno de ellos que no le gustaba esto, y se dedica a cortar el pasto todas las semanas, y a mantener los alrededores del bar en condiciones».

Venta en línea.
Azcarate destacó que «la venta en línea nos abrió nuevas puertas afuera de la provincia. El parate que por un lado generó un cierre del bar, que hasta en algún momento lo creí definitivo, por otra parte, generó un gran crecimiento en la mueblería».
«Tuvimos que ampliar la capacidad de producción de la fábrica, crecimos en cantidad de personal. Tuvimos que cambiar a los chicos que estaban representados por el sindicato de gastronómicos, a ser representados por el de trabajadores de la madera, pasaron de ser mozos a tapiceros en muy poco tiempo, se supieron amoldar perfecto», señaló.
Finalmente, el comerciante aseguró estar «muy contento porque ellos me siguen en mis ideas, y saben que no los voy a dejar en banda, el trabajo lo van a tener, ya sea haciendo hamburguesas y tapizando sillones. Ahora tengo un equipo en la fábrica que es súper unido, que se dan una mano entre ellos, y la verdad que ahora no quiero que se desarme. Obviamente que cuando se reactive el bar van a poder elegir si quieren volver, y se quedan en la fábrica», concluyó.

“Por ahora está en pausa”.
“Cuando se decretó la cuarentena, teníamos los freezers llenos de carne, porque nosotros acostumbramos a hacer noches de asado libre. Me pasó un día de ir al bar, y se nos había cortado la luz, se nos echó a perder toda la mercadería, ahí pensé en cerrarlo definitivamente. Encima estábamos con el parque (Don Tomás) cerrado a la circulación, y todo me tiraba para atrás”, explicó Azcárate.
A su vez, el empresario señaló que “estábamos en un grupo de Whatsapp de la Cámara de Comercio, (el presidente) Roberto Nevares siempre se preocupó por la situación nuestra, nos organizó un encuentro en el municipio con la gente de la Secretaría de Desarrollo Económico, que tuvieron la mejor predisposición para abriéramos”.
Sin embargo, Azcárate dijo que “me di cuenta que estaba muy complicado, porque tenía que acomodar varias cosas, se habían roto algunas maderas, tenía que cortar el pasto de toda la isla, armar un protocolo para trabajar al 50 por ciento de la capacidad del local”.
“La verdad que las dudas eran muchas. Además del gasto energético que genera nuestro negocio, porque vos prendés la luz, y nos solamente es un bar, es toda una isla. Trabajan dos bombas continuamente, para que nos llegue agua potable, y para sacar los líquidos cloacales. Y con el personal ya trabajando en el otro emprendimiento, íbamos a necesitar contratar gente nueva. Nos dimos cuenta, que era mejor por ahora no abrir. Pero tampoco le cerramos las puertas definitivamente. Por ahora está en pausa, hasta que la situación mejore, y podamos trabajar en condiciones más normales”, explicó Azcárate.