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«No perdamos tiempo dando deberes»

ESPECIALISTA EN EDUCACION PROPONE OTRAS ALTERNATIVAS

El psicopedagogo italiano Francesco Tonucci es un especialista reconocido mundialmente en temas como niñez y educación. En octubre de 2018 estuvo en el país y La Pampa realizó un interesante trabajo («Esperando a Tonucci») en escuelas primarias de la provincia antes de su arribo a la vecina provincia de Neuquén. Y su opinión, en tiempos de pandemia mundial y confinamiento, se opone radicalmente al papel que la escuela ocupa en esta nueva realidad.
«Es mentira que lo peor del confinamiento para los niños es no poder salir de su casa porque lamentablemente tampoco antes salían. Los niños desean salir y solo pueden hacerlo de la mano de un adulto, con lo cual es importante que los niños vuelvan a salir, dentro y fuera del coronavirus. Quedarse en casa es una condición nueva, no ser autónomo no lo es. Espero que los niños puedan mostrarnos con la fuerza de este encierro cuánto necesitan más autonomía y libertad. Es muy interesante cómo están reaccionando ellos», destacó Tonucci en una nota publicada en el diario El País de España.
«Durante los primeros días de confinamiento, envié un vídeo a nuestras ciudades de la red internacional de la ciudad de los niños animando a convocar los consejos para pedir su opinión y dar consejos a los alcaldes; me parecía un poco paradójico que todo el mundo pedía a los psicólogos consejos para los padres y a los pedagogos para los maestros y nadie pensaba en ellos. Los niños sienten mucho la falta de la escuela, es decir, no de los profesores y los pupitres sino la falta de los compañeros. La escuela era el lugar donde los niños podían encontrarse con otros niños. La otra experiencia en la que pude comprobar que la escuela era muy deseada para los niños fue cuando están en el hospital», añadió.
En ese sentido, Tonucci lamenta que la visión política excluye a los más pequeños. «Los niños prácticamente no existen, no aparecen en sus preocupaciones. La única preocupación ha sido que la escuela pueda seguir de forma virtual. En Italia, por ejemplo, la gran preocupación es demostrar que pueden seguir igual que antes a pesar de las nuevas condiciones, es decir, lo hacemos casi sin que den cuenta, sentados como estaban en la escuela frente a una pantalla haciendo clases y con deberes. Muchos no se han dado cuenta de que la escuela no funcionaba antes y en esta situación se nota lo poco que funcionaba. Los niños están hartos de los deberes y para las familias es una ayuda porque es lo que ocupa a los niños. Los deberes siempre son demasiados, no tanto por la cantidad sino por la calidad. Son inútiles por los objetivos que los docentes imaginan», afirmó.
Según el especialista, los niños en la escuela «se aburren y así es difícil que aprendan. Además, existe un conflicto entre escuela y familia, es un conflicto moderno, la familia siempre está lista para denunciar al colegio. Ahora la situación es nueva: la escuela se hace en familia, en casa. Propongo que la casa se considere como un laboratorio donde descubrir cosas y los padres sean colaboradores de los maestros. Por ejemplo, cómo funciona una lavadora, tender la ropa, planchar, aprender a coser…».

Pantallas.
A Tonucci le preguntaron sobre la fuerte presencia de las pantallas en los hogares, fortalecidas más que nunca a partir del encierro. Y su propuesta es que las familias generen otras alternativas.
«Proponer a los niños que lean un libro debe ser un regalo, no un deber. Hay otra forma que es la lectura colectiva, de familia. Crear un teatro que tiene su horario y su lugar en la casa, y un miembro de la familia lee un libro como si fuera una telenovela. Media hora todos los días. Son propuestas que parecen poco escolares, pero todas tienen que ver con las disciplinas escolares. Estudiando las plantas de las casas se puede hacer una experiencia de geometría. Todo esto lo digo para que se entienda que se puede aprovechar la riqueza que tenemos ahora, la casa y la disponibilidad de los padres. Usted dice que los padres no tienen tiempo: no es verdad. A pesar de todo el tiempo que están ocupados, no saben qué hacer en el tiempo libre. Normalmente el tiempo que pasan con ellos es para acompañarlos a actividades y no para vivir con ellos. Otra propuesta es que jueguen, eso es lo más importante. Que inventen juegos. Llamar a los abuelos para que aconsejen juegos, ellos fueron niños cuando los juegos había que inventarlos».
Y Tonucci no duda respecto a ese mayor espacio de los padres con sus hijos. «No perdamos este tiempo precioso dando deberes. Aprovechemos para pensar si otra escuela es posible.
– ¿Qué tiene que hacer un niño el primer día que salga de este confinamiento?, le preguntó El País al pedagogo italiano.
– Gritar, lanzar piedras, correr, y abrazarse con alguien; aunque eso último será complicado.

La cocina y la lectura
Para Tonucci, la cocina puede ser un taller de ciencia. «Los niños deben aprender a cocinar. El maestro puede proponer que los alumnos cocinen un plato con su salsa y escriban la receta. Así estamos haciendo física, química, literatura y se puede montar un libro virtual de recetas. Otra experiencia que me parece importante es que los niños hagan videos de su experiencia en casa. La otra experiencia, por supuesto, es la lectura. Cómo la escuela no consigue que los niños amen la lectura, es un gran peso. La escuela debería preocuparse más, dar a sus alumnos el gusto de leer».